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Agosto cerró con una inflación del 1,7% y volvió a quedar como el registro más bajo del año

El INDEC confirmó que el índice general de precios subió 1,7% en agosto, mientras que la Canasta Básica Total trepó 2,6% y estiró la brecha con los ingresos. El dólar se mantuvo estable y el mercado mayorista operó uno de los volúmenes más altos del año.

Por Yanina KowalskiEconomía y comercio de frontera · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en agosto una suba de 1,7%, el menor avance mensual del año y una señal de desaceleración en el ritmo inflacionario. La cifra quedó levemente por debajo de las expectativas del mercado y consolidó la tendencia a la baja que predominó en los meses previos.

En el desagregado por rubro, el segmento de alimentos presentó un incremento de 1,8%, una décima por encima del promedio general, en un comportamiento habitual en contextos donde los productos frescos y los de almacén lideran las subas estacionales. Las tarifas de servicios públicos resultaron el componente de mayor aumento del mes, con una variación de 2,8%, impulsadas por ajustes en energía y transporte.

La Canasta Básica Total trepó 2,6% y profundizó la brecha con los salarios

El indicador que más preocupación despertó entre los analistas económicos fue la Canasta Básica Total (CBT), que subió 2,6% en agosto y superó en casi un punto al índice general. La CBT mide el ingreso mínimo que necesita un hogar tipo para no caer bajo la línea de pobreza, por lo que su avance más acelerado implica un deterioro en la capacidad de compra de los sectores de menores ingresos.

Según los datos oficiales, la diferencia de 0,9 puntos porcentuales entre la inflación general y la suba de la canasta profundizó la heterogeneidad del fenómeno. Mientras los precios de bienes y servicios con mayor componente importado o de consumo masivo tienden a estabilizarse, los productos que componen la CBT —fundamentalmente alimentos, indumentaria y servicios básicos— mantienen un ritmo de ajuste superior.

El dólar se mantuvo estable y el mayorista registró un volumen de operaciones de 835,4 millones

En el plano cambiario, el dólar minorista cerró el viernes a $1.530 para la venta en el Banco Nación, el mismo precio que la semana anterior. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) comunicó que el promedio en entidades financieras se ubicó en $1.531,73 para la venta y $1.480,30 para la compra. El dólar informal, por su parte, se sostuvo en $1.545, con una suba semanal de apenas cinco pesos, equivalente al 0,3%.

El segmento mayorista mostró mayor dinámica: se operaron USD 835,4 millones en el mercado de contado, uno de los montos más altos del año. La presión vendedora llevó al mayorista a cerrar en $1.508,50, con una baja de $4,50 respecto de la jornada previa. La abundancia de oferta en el MULC explicó el retroceso y contribuyó a estabilizar las cotizaciones minoristas.

Construir una vivienda de 100 metros cuadrados demanda más de 238 millones de pesos

Otro indicador con impacto directo en el bolsillo de las familias es el costo de construcción. De acuerdo con los datos difundidos, edificar una vivienda de 100 metros cuadrados requirió en agosto un desembolso superior a los 238 millones de pesos. La brecha entre ese monto y el ingreso medio implica aproximadamente diez años de trabajo continuado para hacer frente a la obra, un plazo que refleja la dificultad de acceder a la casa propia en el contexto actual.

El crédito al consumo se contrae y los bancos priorizan refinanciaciones sobre nuevos préstamos

El sistema financiero mostró en agosto señales de enfriamiento en el crédito al consumo. Bancos tradicionales y billeteras virtuales redujeron el otorgamiento de préstamos personales y financiaciones con tarjeta, en un contexto de mora persistente. Las entidades detectan una desaceleración en la generación de nuevos incumplimientos, pero optan por endurecer los requisitos de acceso y privilegiar la refinanciación de deudas preexistentes.

El trasfondo de la restricción crediticia responde a un fenómeno estructural: los salarios perdieron poder adquisitivo en los últimos años, los gastos fijos crecieron por encima de los ingresos y los hogares recurrieron al financiamiento después de agotar sus ahorros. La combinación de mayor morosidad y menor demanda solvente configuró un escenario en el que la oferta de crédito se retrajo en forma simultánea a la caída de la inflación general.

Qué le conviene hacer al consumidor ante este escenario

Para los lectores que atraviesan esta coyuntura, la estrategia más prudente consiste en priorizar el pago de deudas con tarjeta y préstamos personales, cuya tasa de interés real sigue siendo elevada en relación con la inflación. Refinanciar a tasas más bajas, cuando sea posible, permite reducir el costo financiero total. En materia de compras de bienes durables —electrodomésticos, vehículos o materiales de construcción— conviene comparar precios en pesos y en dólares, ya que la estabilidad cambiaria facilita la planificación. Finalmente, ante la suba diferenciada de la Canasta Básica, se recomienda revisar los gastos en servicios y alimentos, rubros donde la inflación sigue siendo superior al promedio y donde un ajuste en el consumo permite mejorar el saldo mensual sin resignar calidad de vida.

YK
Yanina KowalskiEconomía y comercio de frontera

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