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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Aquella primera escena de Scream en la que Drew Barrymore lloró de verdad y nadie lo sabía

El director Wes Craven recurrió a un recuerdo doloroso de la actriz para quebrar la barrera entre ficción y realidad, en una secuencia que cambió para siempre las reglas del slasher.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · · hace 5 d
Aquella primera escena de Scream en la que Drew Barrymore lloró de verdad y nadie lo sabía

Te confieso algo de entrada: la primera vez que vi Scream fue en un video club de barrio, en una de esas tardes de domingo en las que uno se dejaba tentar por la tapa del VHS. Recuerdo el silencio en el living cuando arrancaba la película, la tensión del teléfono sonando y a Drew Barrymore contestando con esa sonrisa nerviosa. Cuando el cuchillo apareció, alguien de la familia gritó. Yo me quedé quieto, procesando lo que acababa de pasar: matar a la figura de la campaña, a la supuesta protagonista, en menos de quince minutos. Después supe que ese impacto no fue casualidad ni accidente. Fue una de las operaciones más astutas que recuerde el cine de género.

Un truco para que las lágrimas fueran reales

La escena inicial de Scream, en la que Casey Becker recibe una llamada que termina en asesinato, guarda un secreto que durante mucho tiempo circuló solo en boca de los que estuvieron ahí dentro: el llanto de Drew Barrymore no fue actuado. Wes Craven lo provocó.

La noche anterior al rodaje, la actriz había leído una nota sobre un dueño de un perro que había quemado vivo al animal. La historia la había dejado mal, no podía sacársela de la cabeza. A la mañana siguiente se lo comentó al director. Craven olió la oportunidad. Durante la filmación, le susurraba al oído Estoy encendiendo el mechero para que la imagen volviera a su memoria y la emoción apareciera sola, sin necesidad de fingirla.

Julie Plec, que en ese rodaje era asistente de Craven, lo contó años después con una mezcla de sorpresa y fascinación: Se oía a Drew gritar y aullar, y yo pensaba: ¿pero qué coño está pasando ahí dentro? Y era Wes, que la estaba animando. La frase reconstruye el clima del set: puertas cerradas, una actriz quebrando llanto real y un director que la acompañaba desde la oscuridad, cuidándola y empujándola al mismo tiempo.

“Se oía a Drew gritar y aullar, y yo pensaba: ¿pero qué coño está pasa...”

La otra capa: matar a la protagonista en el póster

Pero lo de Barrymore era apenas una de las dos patas de la apuesta. La otra fue de manual de marketing. La actriz apareció como figura central en todos los afiches, los avances de televisión y la campaña gráfica de la película. El público entró al cine convencido de que ella era la estrella absoluta, la que iba a sobrevivir hasta el final. A los doce minutos, el guion se animaba a romper esa promesa.

Richard Potter, director de desarrollo de Dimension Films, lo resumió con una sonrisa: Vas a ver el tráiler y los anuncios, y vas a estar seguro de que ella es la protagonista. Es imposible que muera. Cuando muera al final de esa secuencia, pensarás: cualquiera podría morir. La movida resonaba con un antecedente enorme, el de Hitchcock en Psicosis, cuando Janet Leigh caía en la ducha y el relato seguía adelante como si nada.

  • El llanto de Drew Barrymore en la apertura no fue actuación: Craven lo trayéndole a la memoria una historia de crueldad animal.
  • La actriz había leído la noche anterior una nota sobre un dueño que quemó vivo a su perro y la imagen no se le iba de la cabeza.
  • En el set, el director le susurraba Estoy encendiendo el mechero para reactivar la emoción y quebrar la barrera entre ficción y realidad.
  • Barrymore fue elegida como cara de la campaña para que la eliminación temprana funcionara como un shock de manual.

Treinta años después del estreno, la secuencia se sigue analizando en escuelas de cine y en conversaciones de fans como una clase magistral de cómo se construye tensión y sorpresa al mismo tiempo. No alcanza con un buen guion ni con un director ingenioso: hace falta también una decisión de marketing que prepare el golpe. Y, en este caso, una actriz que entregó lágrimas verdaderas en una escena pensada para engañar al espectador durante los primeros doce minutos.

NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

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