Aquella vez que viajé a Mitaka solo para ver a Mei correr con el gatitobús
Un cortometraje de trece minutos firmado por Hayao Miyazaki, pensado en exclusiva para una sala del Museo Ghibli, se volvió la pieza más inaccesible del estudio. Una nota en primera persona desde la única puerta de entrada posible.
Te voy a ser honesta: la primera vez que escuché hablar de "Mei y el gatitobús" me sonó a rumor de fans. Un cortometraje de trece minutos, dirigido por el propio Hayao Miyazaki, que solo se proyecta dentro de un museo japonés, sin DVD, sin streaming, sin nada. Pensé que exageraban. Pero no, la cosa es exactamente así: para ver esta obra en las condiciones para las que fue pensada, hay que sentarse en un avión y llegar hasta Mitaka, el barrio del oeste de Tokio donde funciona el Museo Ghibli.
La sala de proyección Saturno, en el segundo piso del museo, es un cine chiquito con butacas de madera y una cúpula en el techo. Antes de que empiece la función hay que apagar la luz, guardar las cámaras y los celulares, y quedarse en silencio. Esa especie de ceremonia es parte del asunto. En esa misma sala, durante años, corrió un cortometraje que era una secuela directa de "Mi vecino Totoro".
Una secuela de trece minutos, catorce años después
"Mei y Konekobasu" (o "Mei y el gatitobús", como lo traducimos acá) se estrenó en 2002, justo cuando el Museo Ghibli abrió sus puertas. La protagonista es Mei Kusakabe, la hermana menor de Satsuki, la nena chiquita del film original de 1988. Esta vez no hay padre enfermo ni mudanza al campo: Mei ya está crecida, sale una noche a recorrer el jardín y se topa con el hijo del famoso gatobús, un bichito enorme, suave, con cara de felino y andar de transporte público.
“La voz de Mei es la de Chika Sakamoto, la misma actriz que la dobló cuando era una nena de cuatro años. Eso, ya de arranque, te da una sensación rara: como si el tiempo no hubiera pasado del todo, como si Miyazaki hubiera querido devolver al personaje a su universo original sin alterarlo. La música es de Joe Hisaishi, el compositor de todas las películas grandes del estudio, y se nota: hay un tema con xilofón que se te queda pegado en la cabeza y no se va más.”(Sobre el cortometraje)
- Duración: 13 minutos.
- Dirección y guion: Hayao Miyazaki.
- Voz de Mei: Chika Sakamoto (la misma del film de 1988).
- Música: Joe Hisaishi.
- Producción: Studio Ghibli, para el Museo Ghibli de Mitaka.
- Distribución: nula. Solo proyecciones en el museo y, de manera excepcional, fuera de Japón.
Lo que más me llamó la atención, sentada en esa sala, fue el público. No había turistas con el celular en alto, no había chicos corriendo. La mayoría eran japoneses de entre treinta y cincuenta años, muchos con los ojos húmedos. Cuando terminó, nadie aplaudió enseguida: hubo como un silencio compartido, ese que aparece cuando una historia te toca en un lugar que no sabías que tenías abierto. Después, ya en la salida, una mujer de unos cincuenta me dijo en un inglés básico que ella había ido especialmente desde Osaka para verlo con su hija. Era, me dijo, un viaje que se había prometido de chica.
Por qué este cortometraje no existe en tu streaming
La explicación es bastante simple y bastante japonesa a la vez. El Museo Ghibli no permite fotografiar dentro de sus salas, y la obra no fue licenciada nunca para DVD, ni para plataformas, ni para cine comercial. Las únicas excepciones fueron proyecciones puntuales en festivales o eventos muy específicos fuera de Japón, que no se repitieron. Es decir: o viajás a Mitaka, o te quedás con el deseo.
Y acá viene lo que a mí, personalmente, me parece lo más lindo de todo. Miyazaki no hizo este corto para el mercado. No lo hizo pensando en recaudación ni en giras internacionales. Lo pensó para una sala, para un museo, para una experiencia concreta. En un mundo donde todo está disponible en una pantalla, "Mei y el gatitobús" es un recordatorio de que todavía existen obras que viven solo en un lugar. Y eso, lejos de ser una limitación, le termina dando un valor que ninguna plataforma puede fabricar.
La próxima fecha, en este caso, no es un show: es un viaje. El Museo Ghibli abre todo el año en Mitaka, con entrada por turnos que se agotan rápido, y "Mei y el gatitobús" sigue formando parte de la programación de la sala Saturno. Si te toca, sentate, apagá el celular, y dejate llevar por trece minutos que parecen durar mucho más.
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