Jueves, 17 de septiembre de 2026
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Benteveo, el parque que Neuquén le abrió al Limay y la promesa de 34 plazas más para cada barrio

El intendente Mariano Gaido dejó inaugurado un nuevo espacio temático en el Paseo Costero y adelantó un ambicioso plan de parques infantiles en toda la ciudad. La recorrida, los juegos, los números de la obra y las familias que ya lo están habitando.

Por Ariel Da SilvaSociedad y vida cotidiana · 17 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Vine a la mañana temprano, cuando el sol todavía pega tibio sobre el río y la vereda del Paseo Costero empieza a poblarse de mate y de chicos que corren en ojotas, y me encontré con un paisaje que en Neuquén no se da seguido: un parque nuevo de verdad, terminado de punta, con juegos coloridos y familias que todavía lo están descubriendo como quien abre una caja sin saber qué hay adentro. Se llama Benteveo, como ese pájaro cantores que se aparece por los patios del Alto Valle al atardecer, y queda tirado justo entre las calles Intendente Linares y Saturnino Torres, pegado al Limay, en esa franja de la ciudad donde el río manda y la gente va a buscarse una sombra.

Te lo cuento desde la recorrida, porque vale la pena pisarlo: hay mangrullos para treparse, hamacas pensadas para distintas edades, juegos integradores para chicos con y sin discapacidad, y una superficie continua de caucho que amortigua cada caída y permite que los más chiquitos anden sueltos sin que los padres vivan con el corazón en la boca. A mí me llamó la atención algo simple, casi de sentido común, y que a veces en las obras públicas se olvida: bancos y mesas para los que van a acompañar. No es un detalle menor, te lo aseguro; es lo que convierte a una plaza en un lugar donde uno se queda una hora más en lugar de mirar la hora cada cinco minutos.

Una inversión de más de 600 millones y un plan que mira a los barrios

La subsecretaria de Coordinación Administrativa e Institucional, Noelia Rueda Cáceres, fue la encargada de ponerles números y contexto a la inauguración. Me explicó, mientras el viento del Limay nos revoloteaba unos papeles, que el Benteveo es el tercer parque temático que la ciudad planta a orillas del río y que la inversión total de la obra superó los 600 millones de pesos, una cifra que incluye tanto los juegos como el acondicionamiento de los senderos, el parquizado y la iluminación, que según dijo la funcionaria permite usar el espacio de noche sin necesidad de andar esquivando pozos oscuros con los chicos encima.

Pero la foto fuerte de la jornada no fue el parque en sí, sino el anuncio que dejó el intendente Mariano Gaido: la construcción de 34 parques nuevos repartidos por distintos barrios de la capital neuquina. La idea, me la traduzco con mis palabras para que se entienda, es dejar de concentrar la recreación en el Paseo Costero y empezar a llevarla a las cuadras donde la gente vive, para que una mamá del oeste o un abuelo del norte no tengan que tomarse un colectivo hasta el río para que su nieto se hamaca un rato.

  • Parque Küyen, en la barda, pensado como un homenaje al paisaje y a la cosmovisión mapuche que identifica a esa zona de la ciudad.
  • Parque Mafalda, en el barrio Confluencia, con la estética del personaje de Quino como hilo conductor para los más chicos.
  • Parque de los Dinosaurios, en Unión de Mayo, tematizado en torno a los hallazgos paleontológicos que son sello de la región.
  • Parque La Trochita, en el centro, inspirado en el viejo tren patagónico que recorre la cordillera y que es parte del imaginario chubutense pero también neuquino.
“Para mí este es un día muy importante porque las familias neuquinas ganan un nuevo espacio público de calidad sobre el río Limay, y al mismo tiempo estamos dando el primer paso de un plan que va a llegar con parques nuevos a cada uno de los barrios de la ciudad.”Mariano Gaido, intendente de Neuquén

Mientras los funcionarios hablaban, al lado mío una vecina del barrio Confluencia, María, me decía con una mezcla de alegría y de esa prudencia que te da haber visto muchas promesas, que ella esperaba que los parques lleguen de verdad al barrio, no solo al Paseo Costero. Te lo transcribo tal cual me lo dijo, porque a veces la calle explica mejor que cualquier gacetilla: "Está bárbaro esto, eh, pero yo vivo a veinte cuadras del río y quiero ver uno de estos en mi esquina, no que tenga que venir hasta acá cada vez que mi nene quiere hamacarse". La frase me quedó dando vueltas, porque es exactamente la prueba que el plan de los 34 parques va a tener que pasar: no alcanza con inaugurarlos, hay que hacerlos cerca, y eso es una decisión política tanto como una decisión de obra.

Cuando me fui del Benteveo, ya casi al mediodía, el sol pegaba de lleno sobre las hamacas y un par de chicos discutían a los gritos quién se subía primero al mangrullo más alto. Me quedé mirándolos un rato, apoyado contra uno de los bancos nuevos, y pensé que esa imagen tan simple, tan de domingo, es la que termina contando lo que ningún parte oficial puede contar: que en Neuquén, una ciudad que crece y se vuelve cada vez más grande, alguien volvió a apostar por los lugares chicos, los que se miden en sonrisas y no en hectáreas, y que un pájaro cantores como el benteveo terminó dándole nombre a una de esas esquinas donde, de a poco, se aprende a compartir la ciudad.

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Ariel Da SilvaSociedad y vida cotidiana

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