Canapino acaricia la corona en el TN y Concordia puede ser el escenario del festejo
El arrecifeño llega a Entre Ríos con 43 puntos de ventaja sobre Santero y un panorama que lo deja a un paso del título de la Clase 3. En la Clase 2, en cambio, la definición se estirará hasta Viedma.
Agustín Canapino, el Titán de Chevrolet, viajó hasta Mendoza para la penúltima fecha de la etapa regular del Turismo Nacional y se volvió con algo más que puntos: se volvió con el campeonato casi en el bolsillo. Con su Chevrolet Cruze afinado como un reloj, el arrecifeño cerró la carrera del autódromo Ciudad de San Martín con una ventaja de 43 unidades sobre Julián Santero, el mendocino que pelea con un Volkswagen Virtus cada vez más rápido. Y la cuenta es simple: en Concordia habrá 42 puntos en juego. Ergo, matemáticamente nadie lo puede pasar antes del Coronación.
Pero la pregunta que se hacen todos en los pasillos de la categoría es otra: ¿lo podemos ver gritando campeón el 1 de noviembre en Concordia? La respuesta corta es sí, aunque no es tan sencilla como un domingo al sol. Para que el Titán levante la copa en Entre Ríos, la diferencia con Santero tiene que estirarse a 63 puntos después de esa fecha. O sea, Canapino necesita sacarle 20 unidades más al mendocino en una sola carrera. ¿Imposible? Para nada. Un escenario posible: que Canapino sea tercero en la serie y en la final, y que Santero se quede afuera de los 20 en la carrera decisiva. No es descabellado, porque el Turismo Nacional es una categoría donde una pinchadura te cambia el fin de semana.
Santero no se rinde y viene en remontada
Hay que ser justos con el rival. Santero, lejos de bajar los brazos, viene con el cuchillo entre los dientes. En las últimas tres fechas recortó 33 puntos: 1 en Oberá, 31 en Río Cuarto y 1 en San Martín. El dato no es menor, porque muestra que el piloto del Virtus encontró la puesta a punto y le metió presión al líder cuando nadie lo esperaba. Lo vimos todos cómo en Río Cuarto el mendocino le metió un parcial que dejó a todos con la boca abierta. La pelea está viva, y Concordia promete ser un capítulo de esos que se cuentan en las mesas de los talleres.
Más atrás en la tabla aparecen Facundo Chapur, a 67 unidades con su Honda Civic; Mauricio Lambiris, a 75 con el Ford Focus; y Jorge Barrio, a 85 con otro Chevrolet Cruze. Los tres todavía tienen chances matemáticas, pero para eso necesitarían un abandono del Titán y un domingo perfecto de su parte. La chance existe, la probabilidad, no tanto.
La Clase 2, una historia para Viedma
En la Clase 2 la historia es otra. El líder Exequiel Bastidas, con un Toyota Yaris que viene funcionando como un relojito, le saca 11 puntos a Francisco Coltrinari (Peugeot 208) y 14 a Tomás Vitar (Nissan March). Aunque el chaqueño ganara todo en Concordia y sus perseguidores se quedaran con cero, la diferencia quedaría en 53 unidades. Pero en Viedma habrá 63 en juego y con el 50 por ciento adicional del Coronación. La cuenta no cierra: el título de la Clase 2 se define sí o sí en la última fecha en la capital rionegrina.
Lo que viene: el fin de semana decisivo
El calendario que le queda al Turismo Nacional es el siguiente: este 1 de noviembre, carrera en el autódromo de Concordia, Entre Ríos; y el cierre del año con el Premio Coronación en Viedma, fecha que entrega 50 por ciento más de puntos y puede cambiar cualquier historia. Canapino, si mantiene la ventaja actual, llegará a Viedma ya como campeón y con el peso de los focos encima. Pero Concordia es la gran oportunidad, la chance de coronarse en pista, delante de su gente. Santero, mientras tanto, se prepara para dar el batacazo. Porque en el automovilismo, hasta que no se baja la bandera a cuadros, nada está dicho.
