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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Consumo pyme de septiembre: la indumentaria sostuvo la brasa y el resto sintió el frío

El relevamiento de CAME mostró una suba interanual de apenas 0,3%, una merma mensual del 1,2% y un acumulado de nueve meses que sigue 2,1% abajo. Las compras se concentraron en lo indispensable y en promociones con financiamiento corto.

Por Elena SawczukCampo y producción yerbatera · · hace 12 d
Consumo pyme de septiembre: la indumentaria sostuvo la brasa y el resto sintió el frío

A pocas semanas del cierre de la cosecha de hoja verde y con un arranque de octubre todavía tibio en gran parte de la zona productora, las ventas minoristas pyme de septiembre dejaron una postal conocida: creció apenas 0,3% en la comparación interanual, cayó 1,2% frente a agosto y acumularon una baja de 2,1% en los primeros nueve meses del año, según el informe difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Lejos de los grandes anuncios, en los mostradores de los pueblos y ciudades del interior el consumo volvió a mostrarse selectivo, con los hogares volcados a lo estrictamente necesario y muy atentos al dos por tres del banco o a las tres cuotas sin interés que ofrecieron las principales plataformas de pago.

Esa lógica, que en las chacras se traduce en vender la producción a como dé lugar, en las góndolas se tradujo en una conducta muy concreta: comprar lo justo, preferir lo más barato y refugiarse en las promociones puntuales. Para los comerciantes pymes relevados por CAME, el mes se construyó con operaciones chicas y reiteradas, más que con ventas fuertes, y con una dependencia creciente de los acuerdos bancarios y los planes de financiación breve, esos tres pagos sin interés que ya forman parte de la conversación cotidiana del mostrador y que, en varios casos, terminaron definiendo si el cliente se llevaba el producto o lo dejaba en la percha.

Rubros que tiraron del carro y rubros que quedaron a la vera

  • Indumentaria lideró las subas, con un incremento interanual del 5%, impulsada por la llegada de la temporada primavera-verano y por el recambio de placard.
  • Calzado y marroquinería acompañó con un alza del 3,5%, aprovechando la vidriera renovada y las liquidaciones de media estación.
  • Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción mejoraron un 3,3%, en parte por obras puntuales y mantenimiento del hogar.
  • Farmacia creció 1,5%, consolidándose como un gasto casi ineludible dentro del presupuesto familiar.
  • Perfumería cerró el lote positivo con un tímido 0,7%, sostenido por la reposición de productos básicos.
  • Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles retrocedieron 3,4%, golpeados por la postergación de compras de mayor valor.
  • Alimentos y bebidas, el rubro más sensible para el bolsillo de los hogares, registró una caída del 3,1%.

En el balance general, cinco de los siete sectores relevados vendieron más que en septiembre del año anterior, un dato que leído en frío suena auspicioso pero que, cuando se lo mide contra el acumulado anual, deja sabor a poco. La mejora interanual se construyó, además, sobre una base baja: como recordaron los propios comerciantes consultados por la entidad, septiembre de 2025 había sido particularmente flojo para indumentaria y calzado, de modo que comparar contra ese piso le permitió a esos rubros mostrar porcentajes que, en otros contextos, habrían sido motivo de festejo y no apenas de alivio. Vender más, en muchos casos, no significó ganar más, sino aceitar la caja y mantener la vidriera viva.

“Hubo colegas que prefirieron cerrar operaciones con rentabilidad negativa con tal de quedarse con la plata en la mano; la indumentaria creció porque el año pasado había caído mucho, no porque la gente estuviera gastando con alegría.”Alfredo, comerciante de indumentaria en Eldorado

Otro de los capítulos que la medición dejó sobre la mesa fue el peso creciente de los canales digitales dentro de los negocios que también tienen su local a la calle. En ese segmento puntual, las operaciones por internet crecieron 19,4% en la comparación interanual y 8,7% respecto de agosto, una dinámica que refleja el avance de la venta online, pero que, ojo, no se traslada mecánicamente al índice general: el indicador de CAME reúne las ventas por todas las modalidades, de modo que la suba del comercio unificado no se vio reflejada con la misma fuerza en el promedio agregado. Para los pequeños comerciantes del interior, la diferencia es concreta: el cliente puede entrar al local a probarse la prenda y terminar pagándola desde el celular, con lo que la venta se computa por la pasarela digital y reconfigura la foto de cada rubro.

Lo que el Estado todavía no resolvió

A la hora de explicar la caída mensual del 1,2%, CAME apuntó a una combinación ya conocida: el fin del impulso que dejaron las fechas festivas y escolares de agosto, los ingresos disponibles que no terminan de acomodarse y un uso del crédito todavía restringido para buena parte de los hogares. En otras palabras, septiembre no trajo un cambio de tendencia: trajo la misma tendencia de fondo, con un calendario que esta vez no ayudó. Y aquí aparece lo que, para mí, sigue siendo la cuenta pendiente: mientras el consumo se reacomoda tienda por tienda y promoción por promoción, las políticas de sostenimiento del ingreso, de alivio fiscal para las pymes y de acceso a financiamiento productivo siguen sin aparecer en el menú con la magnitud que necesitan los pequeños comerciantes. Hasta que eso se resuelva, del yerbal a la góndola vamos a seguir contando subas de medio punto y caídas de uno entero, con la misma sensación de que la rueda gira sin terminar de arrancar.

ES
Elena SawczukCampo y producción yerbatera

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