Croquetas de calabaza y parmesano: una masa sin bechamel que se cierra con doble rebozado
La cocinera María Fernanda Martín publica una receta otoñal en la que el puré de zapallo reemplaza a la crema tradicional y un dado de queso gouda se funde en el centro. El frío de la masa y la doble cobertura de pan rallado y huevo son los pasos clave para que no se abran al freír.
Una propuesta sin bechamel ni lácteos en la base gana espacio en las cocinas de cara al otoño. Se trata de croquetas cuya masa se arma con puré de calabaza cocida en microondas, cebolleta, ajo y queso parmesano en polvo, y cuyo corazón es un dado de queso gouda que se derrite durante la fritura. El resultado admite doble uso: como aperitivo de mesa o como cena liviana acompañada de una ensalada verde.
La masa, paso a paso
- Cocinar la calabaza en microondas durante aproximadamente diez minutos, hasta que la pulpa quede tierna.
- Rehogarla en sartén con aceite junto con cebolleta y ajo picados hasta que la cebolla se transparente.
- Aplastar la calabaza directamente en la sartén hasta obtener un puré homogéneo.
- Incorporar dos cucharadas de queso parmesano en polvo, sal y pimienta; revolver fuera del fuego.
- Dejar enfriar la preparación por completo antes de armar las croquetas, ya que con la masa caliente el moldeado no se sostiene.
El parmesano cumple en la receta una función doble: por un lado, aporta sabor; por el otro, ayuda a compactar la masa sin sacrificar la cremosidad que distingue a este tipo de preparación.
Armado, rebozado y fritura
- Tomar porciones de masa, ahuecar el centro y colocar dentro un dado de queso gouda; cerrar y redondear con las manos.
- Pasar cada croqueta por pan rallado, luego por huevo batido y, finalmente, por pan rallado otra vez. Esa doble cobertura es la que evita que la masa se desarme en el aceite.
- Freír en tandas en aceite abundante y bien caliente hasta obtener un dorado parejo.
- Escurrir sobre papel absorbente antes de servir.
La receta no requiere ingredientes difíciles de conseguir ni técnicas complejas. La calabaza, protagonista otoñal, puede conseguirse en verdulerías y ferias a precios estacionales accesibles, y el queso gouda admite reemplazo por cualquier variedad semidura que funda bien, como provolone o fontina. Como en toda fritura hogareña, se recomienda controlar la temperatura del aceite y trabajar en tandas para que las croquetas se cocinen de manera pareja y no absorban grasa en exceso.
