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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Cuando el barril pasa los cien dólares, la inflación mayorista argentina se enciende y empieza a empujar todo lo demás

El crudo cerró la semana por encima de los cien dólares, la inflación mayorista de septiembre saltó al 3,2% y la división petróleo y gas explicou casi la mitad de esa suba. Recorrido por las cifras, el canal hacia los surtidores, el alivio que podría venir desde el Golfo y lo que el Estado todavía no resuelve.

Por Elena SawczukCampo y producción yerbatera · · hace 1 h
Cuando el barril pasa los cien dólares, la inflación mayorista argentina se enciende y empieza a empujar todo lo demás

El precio del petróleo volvió a instalarse por encima de los cien dólares el barril y el dato ya golpeó la mesa de los números locales: la inflación mayorista de septiembre cerró en 3,2%, el registro más alto desde abril, impulsada casi a la mitad por el crudo y el gas. La combinación, como tantas otras veces, no se queda en los papeles del INDEC: termina filtrándose a las naftas, al gasoil, al flete, al transporte y, por esa cadena, al precio final que se ve en la góndola. Recorramos lo que pasó, lo que viene y lo que falta resolver.

Un salto semanal que cambió el humor del mercado

La suba fue concreta y se concentró en pocos días: en la semana cerrada el viernes 16 de octubre, el barril acumuló una suba superior al 11% y terminó por encima de los cien dólares. Detrás del movimiento aparecieron dos datos que el mercado leyó como señales de tensión en el abastecimiento. En Estados Unidos, los inventarios de crudo cayeron 8,56 millones de barriles en la semana finalizada el 9 de octubre, un recorte que suele asociarse a demanda firme o a faltantes relativos. En paralelo, el tránsito marítimo por una zona clave del abastecimiento global se redujo de 17,15 a 11,62 millones de barriles diarios, otro indicador que suma presión a la cotización.

Cuando aparecen estos movimientos, la pregunta para la Argentina es siempre la misma: cuánto de esa suba internacional termina llegando al surtidor y cuánto termina recalentando toda la cadena de precios. La respuesta de septiembre no deja demasiado margen para la optimismo.

3,2% mayorista y casi la mitad explicada por una sola división

  • El índice de precios mayoristas (IPIM) de septiembre subió 3,2%, la cifra más alta desde abril, según el INDEC.
  • La división petróleo y gas aportó 1,43 puntos de ese total, cerca del 45% de toda la variación mensual.
  • El crudo opera como insumo transversal: impacta en combustibles, en transporte de carga, en logística y, por arrastre, en alimentos y bienes de uso masivo.
  • El canal más visible para el consumidor sigue siendo la nafta y el gasoil, donde YPF aplica un ajuste parcial que amortigua pero no neutraliza la suba internacional.

En criollo: si se saca del cálculo lo que aportó petróleo y gas, la inflación mayorista de septiembre habría quedado mucho más cerca del 1,8%. Es decir, prácticamente la mitad del registro se explica por una sola división, lo que muestra hasta qué punto la cotización internacional del crudo se transformó en la variable dominante de la dinámica de precios mayoristas del mes. Para una economía como la argentina, donde el crudo condiciona transporte, logística y producción de bienes, esa dependencia aparece cada vez que el barril se mueve fuerte.

El lado favorable: la balanza energética sigue en azul

En el otro rincón de la balanza, los precios altos del crudo no son solo malas noticias. En los primeros ocho meses de 2026, la balanza comercial del sector energético acumuló un superávit de 7.834 millones de dólares, una cifra que ya supera el saldo positivo de todo 2025. La contracara del mayor costo de importación de combustibles, en un país productor como la Argentina, también es un mejor resultado de exportación para el sector petrolero y gasífero, que aporta dólares frescos en un año donde las cuentas externas siguen siendo una de las preocupaciones centrales.

Qué proyecta el mercado y qué papel puede jugar el Estado

Las proyecciones de Goldman Sachs Research marcan un escenario de baja gradual. El Brent podría ubicarse cerca de los 90 dólares en diciembre de 2026 y promediar los 80 dólares en 2027, a medida que se recupere el suministro desde la región del Golfo Pérsico y el mercado mundial pase a registrar superávit a partir del cuarto trimestre de 2026. Los analistas de la entidad estiman que hoy hay una prima de riesgo de aproximadamente 25 dólares por barril sosteniendo parte de la cotización; si esa prima se reduce, el alivio podría llegar tanto al mercado internacional como a los precios internos.

En el mientras tanto, lo concreto es que el costo del crudo seguirá siendo una variable pesada en la cadena de precios de la industria y el transporte, y por esa vía en la góndola y el surtidor. Y acá aparece, otra vez, lo que el Estado todavía no resolvió: cómo diseñar un esquema de transición entre los picos internacionales y los precios internos que proteja a los sectores productivos del impacto sin resignar recaudación ni señal de precios. Mientras ese mecanismo no exista, cada vez que el barril cruce los cien dólares, la inflación mayorista seguirá encendiéndose primero que cualquier otra división del índice. Y la pregunta que abre este artículo sigue siendo la misma que se hacen productores y consumidores: hasta cuándo la Argentina va a quedar atada, barril a barril, a lo que pase en los mercados internacionales.

ES
Elena SawczukCampo y producción yerbatera

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