Cuatro tardes para despedir la Feria del Libro de Neuquén entre globas, novelas y teatro
La edición número 13 del encuentro cierra el domingo 20 en el Museo Nacional de Bellas Artes y el Parque Central, con una agenda que mezcla presentaciones literarias, talleres para chicos y funciones teatrales. Figuran Pompeyo Audivert, Soledad Barruti, Darío Sztajnszrajber y Viviana Rivero, entre otros.
La térmica todavía pide una remera liviana a la sombra de las tipas del Parque Central, pero ya se siente ese aroma a septiembre que va bajando de a poco y deja la tarde más fresca, más propicia para caminar entre globas y libros sin apuro, y eso es exactamente lo que propone la Feria del Libro Marcelo Martín Berbel en su edición número 13, que se despide este fin de semana en la ciudad de Neuquén con una programación que combina literatura, teatro y propuestas para compartir en familia hasta el domingo 20.
Cuatro jornadas con varias formas de entrar
A quien le gusta organizar la salida alrededor de un espectáculo, la grilla ofrece opciones bien marcadas: el viernes 18 llega Habitación Macbeth, con dramaturgia y actuación de Pompeyo Audivert; el sábado 19, Soledad Barruti y Darío Sztajnszrajber presentan Historias de amor y de muerte, y ese mismo día la Tecnicatura Superior en Actuación de la ESBA pone en escena un trabajo sobre la Noche de los Bastones Largos, una de esas heridas de la historia reciente argentina que siempre vuelve para que no se olvide.
Para ir con chicos, el sábado concentra varias propuestas: Yeidis Sucre González presenta Cuentos para jugar y soñar, mientras que Nina Jäger coordina el taller de escritura para infancias Instrucciones para jugar, y el domingo se suma la poesía infantil con Rondas al sol, de Paula Asencio, dentro de las novedades de Editorial Ruedamares. Son tres paradas distintas que se pueden ir combinando con un chocolate caliente en alguno de los puestos de comida que se instalan alrededor del Parque Central.
Charlas, talleres y recitales para quienes prefieren escuchar
Hay también un costado más de taller y de palabra dicha en voz alta, que suele ser el que engancha a quienes van solos o en pareja y se quedan un rato largo charlando con desconocidos: Diego Fabián Gómez presenta el sábado Yo Escribo, una aplicación neuquina pensada para escritores, y en la misma jornada se arma un recital con autoras de Editorial Tanta Ceniza, además de un conversatorio de Federico Watkins con Celia Dosio y Tomás Watkins en torno al libro Honda humanidad.
Marta Pereyra, vecina del barrio Confluencia que suele venir cada año con su marido y se acerca siempre a las charlas de poesía, me contó mientras esperaba que arrancara una de las mesas que estas ferias tienen un no sé qué parecido a las antiguas peñas del pueblo, como esa costumbre criolla de juntarse a leer en voz alta y pasarse el libro de mano en mano, porque en guaraní jopara significa justamente mezcla, y de eso se trata: de mezclar autores, editoriales, vecinos y conversaciones que no se repetirían en ningún otro lugar.
- El viernes 18 cierra con Martín Sivak, que conversa sobre sus libros más recientes en un diálogo abierto al público.
- El sábado 19 llega el turno de Pablo Montanaro, que repasa la recordada visita de Jorge Luis Borges a Neuquén.
- El domingo 20, Enriqueta Morillas Ventura ofrece una charla sobre Borges, Ginebra y los expresionistas, como cierre de la trilogy borgeana que armó la feria.
- Viviana Rivero presenta Ellas, y Marcela Ferreyra y Guillermo Olivera completan la jornada con Flores de la Patagonia y una guía enoturística de la Patagonia argentina, dos libros que miran a la región de cerca.
Cómo armar la recorrida
La mecánica de la salida puede pensarse de tres maneras según el ánimo de cada uno: seguir a un autor puntual y armar el día alrededor de su presencia, dejarse tentar por la oferta infantil si se va con chicos, o directamente recorrer sin plan los stands de librerías y editoriales, perderse entre las globas del Parque Central y dejar que la propia feria vaya armando el recorrido, que al final suele terminar con un libro nuevo en la mochila, una taza de café en la mano y la sensación todavía tibia de que la semana arrancó con otra música.
La feria funciona como uno de esos rituales de fin de temporada que tienen las ciudades grandes y chicas: las veredas se llenan de bolsas con novelas, los chicos corren entre los pasillos, los escritores se sacan fotos con los lectores y el Parque Central queda convertido durante cuatro días en una gran sala de estar a cielo abierto, con sus bancos ocupados, sus árboles dando sombra y una pequeña multitud que todavía se da el tiempo de discutir, en voz baja, si este año el libro más lindo fue de poesía, de novela o de ensayo.
