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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Dead Man's Wire: la historia real del hombre que tomó un rehén para hablar en televisión y que Gus Van Sant convirtió en thriller

Bill Skarsgård se pone en la piel de Tony Kiritsis, un desesperado que en los años setenta secuestró al hijo de un banquero y pidió salir al aire en la pantalla nacional. Después de un paso discreto por los cines, la película ya se puede ver en Movistar Plus.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · · hace 1 d
Dead Man's Wire: la historia real del hombre que tomó un rehén para hablar en televisión y que Gus Van Sant convirtió en thriller

Me acuerdo de la primera vez que escuché esta historia: fue en un bar, de boca de un amigo cinéfilo que no salía de su asombro. Un tipo entra a un banco con un cable atado al cuello de otro tipo y le dice al cajero que, si no le cumplen lo que pide, aprieta un botón. La escena parece sacada de una ficción delirante, pero pasó de verdad en Indianápolis, en 1977, y ahora Gus Van Sant la trae de vuelta a la pantalla con Dead Man's Wire, que en España se conoce como Prime Crime: A True Story y en Movistar Plus ya está disponible para ver en streaming.

Un caso real que parece un guion imposible

El protagonista de la historia es Tony Kiritsis, un hombre que había pedido un préstamo para comprar un terreno y que estaba convencido de que el banco quería sacárselo para especular con la propiedad. Cuando le rechazaron la operación, perdió la paciencia. Se presentó en la sede de la entidad con un dispositivo casero conectado al cuello del hijo del dueño y formuló dos pedidos bien concretos: una indemnización económica y la posibilidad de contar su versión de los hechos en televisión nacional. Lo que siguió fue una noche entera de tensión, con la policía rodeando el edificio y las cámaras transmitiendo en vivo.

Van Sant toma ese material y lo moldea como un thriller de cámara, de esos que respiran despacio y te van metiendo en la cabeza del personaje sin que lo notes. La película dura poco menos de dos horas y se sostiene sobre todo en la cara de Bill Skarsgård, que ya nos tiene acostumbrados a personajes al borde del precipicio, desde el payaso Pennywise hasta el principe cruel de la serie The Lord of the Rings. Acá lo muestra menos ampuloso, más contenido, como un hombre que sabe que está cruzando un límite del que no hay vuelta.

Una estética setentosa y un cierre con banda de sonido política

  • Referencia directa al thriller urbano norteamericano de los años setenta, con la presión policial y la cobertura mediática funcionando como dos fuerzas que se retroalimentan.
  • Una puesta en escena sobria, casi de teatro filmado, que deja que los silencios hagan el trabajo más pesado que los diálogos.
  • Música original de Gil Scott-Heron, el cantautor estadounidense de tono militante, que le carga al desenlace un peso político que no estaba tan explícito en el arranque.
  • Un final que no cierra todas las contradicciones del personaje, pero que deja pensando sobre los márgenes reales de una protesta individual contra estructuras que lo superan.

En lo que hace a los números, el film pasó por las salas con un resultado tibio: poco menos de 3,8 millones de dólares de recaudación sobre un presupuesto estimado por debajo de los 15 millones. Cifras que, en la era de las plataformas, ya nadie lee como un fracaso terminal. Movistar Plus le da ahora una segunda vida y la posibilidad de que la encuentre esa gente que, como yo, disfruta de un buen thriller pausado un martes a la noche, con el volumen bajo y el living a oscuras.

La próxima fecha que tiene que anotar el que quiera verla en pantalla grande, por ahora, no aparece en el horizonte cercano: el foco pasa por el streaming. Así que ya sabe, si le gusta el cine de Van Sant, si le interesa Skarsgård o si le pica la curiosidad por las historias reales que parecen demasiado absurdas para haber ocurrido, Dead Man's Wire está a un click de distancia.

NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

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