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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Dos sábados de octubre para recorrer el Concentrador con el changuito lleno y la heladera preparada

El predio de Neuquén abre sus puertas el 3 y el 10, de 9 a 13, con ofertas mayoristas que también se pueden aprovechar por kilo. Habrá chivito del norte neuquino y trucha patagónica, y los vecinos ya empiezan a pensar en repartir pedidos entre amigos y familiares.

Por Ariel Da SilvaSociedad y vida cotidiana · · hace 14 d
Dos sábados de octubre para recorrer el Concentrador con el changuito lleno y la heladera preparada

Amaneció tibio, de esos días en que el aire todavía no se decide a cortar la vereda, y en el Mercado Concentrador del Neuquén ya hay un murmullo de cajones, balanzas y gente que pasa la lista mental antes de salir de casa. Voy a contarles de primera mano lo que hay para estos primeros sábados de octubre, porque la propuesta pinta para armar una compra compartida, de esas en las que uno se acerca en el auto, otro se queda ordenando los pedidos y después reparten todo en la cuadra como si fuera untrueque moderno de barrio.

El predio abre sus puertas el sábado 3 y el sábado 10 de octubre, de 9 a 13, y la invitación alcanza tanto a los particulares que quieren llenar la alacena como a los comerciantes que suelen recorrer los pasillos. La modalidad de los puestos es mayorista, pero en la mayoría de los casos se puede comprar por kilo, así que nadie se queda afuera por no poder llevarse un cajón entero. Lo que me parece más interesante, y se los digo con el conocimiento que da haber ido varias veces, es que el personal atiende consultas en el momento, acepta distintos medios de pago y hasta ayuda a acercar las bolsas hasta el vehículo, un detalle que para los vecinos de a pie vale oro.

Chivito del norte neuquino y trucha, con cara de fiesta

La perlita de esta vuelta llega de la mano de la Corporación para el Desarrollo de la Cuenca del Curí Leuvú, la CORDECC, que va a poner en el mostrador chivito criollo entero y congelado a 160.000 pesos la unidad, y cortes seleccionados a 20.500 pesos el kilo: cuarto delantero, cuarto trasero y costillar, todos envasados al vacío, listos para que la heladera los aguarde sin sobresaltos. Para quienes quieran algo distinto, también habrá escabeches artesanales de chivo y de ajo, elaborados en la Planta de Alimentos El Alamito, a 20.000 pesos el frasco, una de esas preparaciones que en casa vuelan antes de terminar la semana.

  • Chivito criollo entero y congelado: 160.000 pesos la unidad, a través de CORDECC.
  • Cortes por kilo (delantero, trasero y costillar) envasados al vacío: 20.500 pesos el kilo.
  • Escabeches artesanales de chivo y de ajo, de la Planta El Alamito: 20.000 pesos el frasco.
  • Filet de trucha congelado y al vacío: 36.000 pesos el kilo, con una variante ahumada en el mismo formato.

El plato fuerte, al menos para mi paladar, lo completa la trucha patagónica: filet congelado y envasado al vacío a 36.000 pesos el kilo, con una versión ahumada que también se consigue en el mismo formato, de esas que convienen tener siempre a mano para resolver una cena sin prender demasiado la cocina. Quienes no lleguen el sábado 3 tienen una anterior, y permítanme la palabra en japonés, aunque se me cuele, porque la venta especial de chivito y trucha también funcionará el viernes 2 de 12.30 a 17.30, en una especie de preestreno que sirve para los que prefieren evitar la multitud del fin de semana.

Después, el sábado 10, el Concentrador sigue con la apertura habitual de 9 a 13, y allí aparece el resto de la oferta que ya es un clásico de la ciudad: frutas y verduras de estación, carnes, pollo, pastas frescas, lácteos, fiambres y artículos de almacén, un listado largo que vale la pena revisar puesto por puesto, comparar precios y preguntar, porque siempre hay algo que uno se lleva de imprevisto. Mi recomendación, y la de varios vecinos con los que hablé en estos días, es ir con una lista armada en el celular, sumarse a un grupo de compras familiares o de amigos y repartirse los productos en casa, una manera práctica de estirar la plata y de volver con la camioneta llena pero sin que la cuenta duela demasiado.

“La verdad es que siempre conviene venir con la lista hecha y un par de amigos, así compramos por mayor y después repartimos en la cuadra, como cuando éramos chicos y la vecina traía la bolsa de naranjas.”Carlos, vecino del barrio Confluencia

Me despido como empecé, imaginando la vereda, el sol de octubre entrando por las persianas y el ruido de las heladeras volviéndose a llenar, porque de eso se trata en definitiva, de volver a casa con las bolsas llenas y la sensación, tan de barrio y tan neuquina, de que la semana que arranca va a tener buen comer, sobremesa tranquila y, con un poco de suerte, algún que otro guiso de chivo que convoque a la familia entera alrededor de la mesa.

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Ariel Da SilvaSociedad y vida cotidiana

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