Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

El Bar Alemán de Villa Devoto, una esquina con 118 años de historia y milanesas para compartir

Fundado como cervecería con cancha de bochas en 1908, el local atravesó dos siglos, cambió de manos, modernizó su cocina y se sostiene como bodegón de referencia en el barrio porteño, con la milanesa napolitana como plato emblema.

Por Luciana FerreiraTurismo · · hace 2 d
El Bar Alemán de Villa Devoto, una esquina con 118 años de historia y milanesas para compartir

Desde Posadas, llegar al Bar Alemán implica un trayecto considerable hacia el sur del continente, en dirección a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, específicamente al barrio de Villa Devoto, donde el local ocupa desde 1908 la esquina de Pedro Morán y avenida San Martín. La distancia y el tiempo desalientan al turista apurado, pero para quienes se den el trabajo de cruzarse medio país, el sitio ofrece una postal poco frecuente: palmeras centenarias que sobreviven al ritmo del barrio y un salón que todavía conserva los boxes de ligustrina y el piso de canto rodado que muchos vecinos recuerdan desde la infancia.

La historia del lugar se remonta a más de un siglo atrás, cuando abrió sus puertas como cervecería con glorieta, cancha de bochas y barriles enfriados con hielo a través de una serpentina de 120 metros instalada en el sótano. Las palmeras que hoy identifican la esquina desde lejos eran entonces apenas brotes que no superaban la altura de una persona. El menú inicial giraba en torno a salchichas, chorizo alemán, ahumados, costillas de cerdo y chucrut, en línea con el origen centroeuropeo del emprendimiento.

De cervecería a bodegón de referencia

La etapa actual comenzó en diciembre de 1983, cuando Carlos y Manolo, sus actuales propietarios, compraron el fondo de comercio con un contrato de alquiler que vencía en mayo. El primer fin de semana atendieron setecientos cubiertos y pasaron de siete mozos a catorce en cuestión de días. Un año más tarde, en diciembre de 1984, el propietario original les renovó el contrato y dos años después les vendió la propiedad; la deuda se saldó con un alquiler proporcional, sin hipoteca.

Con el paso de las décadas la oferta se amplió y la cocina pasó de treinta a ochenta metros cuadrados. La instalación de aire acondicionado transformó un negocio casi estacional en un restaurante que funciona todo el año. En los años ochenta y parte de los noventa el local llegaba a atender veintiún mil cubiertos en diciembre; hoy esa cifra ya no se alcanza, pero un sábado a la noche convoca entre trescientos cincuenta y cuatrocientos comensales, y los dueños descorchan champán para celebrarlo.

La milanesa napolitana, plato emblema

El plato que define la casa es la milanesa napolitana, que el personal recomienda pedir para tres personas aunque suele alcanzar para cuatro y dejar para llevar. El local vende alrededor de mil unidades por mes. La cocina ajustó su formulación con los años, sobre todo después de que las redes sociales le sumaran un público joven que llega atraído por las preparaciones que circulan en internet. Cuando algún plato se viraliza, ocho de cada diez mesas lo piden, según reconoció el dueño actual, y esa exposición obligó a afinar la ejecución del clásico para sostener su reputación.

La tarifa promedio por comensal oscila, según los registros disponibles, en el rango de un bodegón porteño tradicional, con valores que conviene confirmar directamente en el local. El horario de atención se extiende durante las franjas de almuerzo y cena, con servicio continuo en los fines de semana, aunque la información precisa puede variar según la temporada. Quienes viajen desde Posadas deben tener presente el clima de la Ciudad de Buenos Aires: los veranos resultan calurosos y húmedos, mientras que los inviernos invitan a sentarse en los boxes cerca de la ventana; en los meses cálidos, la presencia de mosquitos en la zona no resulta inhabitual, por lo que se recomienda llevar repelente, en especial si la velada se extiende hasta la noche.

Para reservar o consultar carta y horarios actualizados, los lectores pueden comunicarse con el Bar Alemán a través de sus canales oficiales en redes sociales, donde el local publica novedades, fechas especiales y la disponibilidad de la milanera napolitana, el plato que sostiene su leyenda.

¿Qué bodegón histórico de tu barrio sigue valiendo la pena visitar, aunque lleve décadas abierto y haya cambiado de manos varias veces? La pregunta queda abierta para los lectores que todavía confían en los clásicos.

LF

Te puede interesar