El clásico que se negó a tener heredero: los sucesivos intentos de revivir a Casablanca
Warner Bros. exploró al menos cuatro proyectos durante décadas para continuar o remakear el film de 1942; ninguno prosperó. Una recorrida por las razones de un misterio que atraviesa la historia de Hollywood.
Imaginate que estás sentado en la galería del viejo Warner, en Burbank, y que te abren una carpeta que huele a naftalina. Dentro hay guiones amarillentos, cartas mecanografiadas y tratamientos rechazados que llevan décadas dando vueltas. Es la carpeta de "Casablanca": el clásico que Hollywood lleva casi ochenta años intentando revivir sin éxito. Yo la recorrí varias veces mientras escribía esta nota, y la sensación siempre es la misma: ¿cómo se hace una secuela de una película que ya se cerró como una obra maestra?
Brazzaville, el primer borrador de la secuela
El primer intento llegó casi pegado al estreno. El estudio puso en marcha un proyecto titulado "Brazzaville" y le encargó el guion a Frederick Stephani. La idea era devolver a la pantalla a Humphrey Bogart como Rick, a Claude Rains como el capitán Renault y a Sydney Greenstreet como Ferrari. La historia retomaba la última conversación entre Rick y Renault y proponía seguir adelante con el personaje de Rick ya sin Ilsa. El proyecto se cayó cuando los responsables detectaron un giro que, según entendieron, contradecía el alma del film original: revelar que Rick y Renault habían sido agentes aliados desde el principio. En otras palabras, querían contar lo que la película de 1942 se había guardado muy bien de no contar.
Truffaut dijo que no, y por las razones correctas
Treinta años después, el estudio volvió a la carga con un remake y le ofreció la dirección al francés François Truffaut. Lo que siguió fue una de esas respuestas que resumen un problema entero en pocas líneas. "Encontrar actores capaces de reemplazar a Humphrey Bogart e Ingrid Bergman resulta prácticamente imposible", vino a decir Truffaut, y agregó que el cariño del público estadounidense por la película hacía todavía más difícil justificar una nueva versión. El no del francés fue tan elegante como definitivo y dejó el proyecto congelado.
Return to Casablanca y la sombra de Bergman
El intento más serio llegó en los años ochenta, cuando Howard Koch, uno de los guionistas del film original, escribió un tratamiento para una secuela titulada "Return to Casablanca". La historia se ambientaba dos décadas después y giraba en torno a Richard, el hijo de Rick e Ilsa, que descubría su origen y viajaba a Oriente Próximo en busca de su padre biológico. Koch contaba con poder sumar a una Ingrid Bergman ya madura para volver como Ilsa. La actriz murió en 1982 y el plan se desmoronó. Warner Bros. rechazó tanto el tratamiento original como una versión revisada que el guionista presentó en 1989.
La advertencia familiar
Años más tarde, la propia familia fundadora volvió a la carga. Cass Warner, nieta de uno de los cofundadores del estudio, retomó la idea e intentó relanzarla. La respuesta del estudio fue otra vez negativa, aunque esta vez con una puerta entreabierta: si aparecía un director con el peso suficiente para encabezar el proyecto, la posibilidad podía sentarse otra vez sobre la mesa. A la fecha, nadie se sentó.
Por qué no se puede tocar Casablanca
La resistencia de "Casablanca" a cualquier continuación no responde a la falta de ideas ni de guiones guardados en cajones. Responde a un problema estructural: la película descansa en un final que no pide revisión. Cuando Rick le dice a Louis que "esto es el comienzo de una hermosa amistad" y los dos se pierden en la niebla, la historia se cierra. Cualquier intento de abrirla de nuevo choca con esa misma condición que la hizo eterna. Por eso, cada tantos años, alguien en Warner empuja la carpeta, alguien la lee con cariño, y termina volviéndola a guardar en el mismo cajón. La próxima vez que abra esa carpeta, se sabe, también la cerrará.
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