Lunes, 14 de septiembre de 2026
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El dólar oficial retrocedió cinco pesos en el arranque de la semana y el blue se quedó quieto en los $1.550

La pizarra del Banco Nación corrigió a la baja y quedó en $1.530 para la venta, mientras que el paralelo se sostuvo sin cambios y los dólares financieros operaron cerca de los $1.600, en una jornada que dejó la brecha cambiaria en torno al 1,3%.

Por Elena SawczukCampo y producción yerbatera · 14 de septiembre de 2026 · hace 42 min

Empezamos la semana con una pequeña noticia que, en el bolsillo del lector, vale la pena mirar de cerca: el dólar oficial minorista del Banco Nación retrocedió cinco pesos este lunes y se ubicó en $1.480 para la compra y $1.530 para la venta, un movimiento a la baja después de varias jornadas donde la pizarra venía empujando hacia arriba. En el mostrador de las casas de cambio informales, en cambio, no pasó nada: el blue se mantuvo exactamente en los mismos valores del viernes, con $1.530 para la compra y $1.550 para la venta, y la brecha entre ambos tipos de cambio quedó en torno al 1,3%, lo que confirma que el mercado paralelo sigue prácticamente calco del oficial, sin el desfasaje histórico que supimos ver en otros momentos de la economía argentina.

Para el público que va a la ventanilla a comprar dólares billete, la referencia clara sigue siendo la del Banco Nación, porque es la que utilizan casi todas las entidades oficiales y la mayoría de los bancos privados para fijar las pizarras del día. Y aunque parezca un detalle menor, ese retroceso de cinco pesos tiene su peso: frente al cierre del viernes, significa algo menos de medio punto porcentual de alivio en una economía donde cada escalón de la cotización pega directo en el precio de los combustibles, en los productos importados y, cómo no, también en el costo de los insumos que terminan definiendo lo que pagamos en el supermercado y en la góndola del almacén de barrio.

Qué pasó con los dólares financieros y el mayorista

El movimiento más interesante de la jornada estuvo del lado de los dólares que no se pueden comprar en el Banco Nación ni en la cueva de la esquina, pero que funcionan como termómetro del mercado. El dólar MEP, conocido también como dólar bolsa, se negoció cerca de los $1.536, mientras que el contado con liquidación operó en torno a los $1.597 en las primeras operaciones del día, valores que sintetizan la presión compradora que persiste en los activos dolarizados y que suelen anticipar lo que después se traslada a las cotizaciones de a pie.

El dólar mayorista, esa referencia que miran con lupa importadores y exportadores porque es la que se usa en las transacciones comerciales, avanzó 0,3% y quedó en $1.513, luego de haber cerrado el viernes en $1.508,50 tras dos bajas consecutivas. La suba parece chica, pero confirma algo que los operadores vienen señalando desde hace semanas: la calma cambiaria tiene fecha de vencimiento, y el mercado descuenta que, de aquí a fin de año, el tipo de cambio va a seguir subiendo de manera gradual, a un ritmo acorde con la inflación y con el ajuste fiscal que el Gobierno intenta sostener para no romper el esquema de crawling peg, es decir, la mini devaluación diaria que el Banco Central viene administrando desde hace meses.

Qué espera el Relevamiento de Expectativas del Banco Central

Como les adelanté más arriba, el Relevamiento de Expectativas de Mercado que publica todos los meses el Banco Central les puso número a esos pronósticos y mostró que el consenso de los analistas consultados proyecta un promedio de $1.530 para septiembre, $1.565 para octubre y $1.600 para noviembre, con un cierre de año cerca de los $1.630 en diciembre. Si esas proyecciones se cumplen, la suba de acá a fin de año rondaría el seis por ciento sobre los valores actuales, un ritmo moderado pero suficiente para mantener la competitividad del tipo de cambio frente a una inflación que, según las mismas encuestas, seguiría cediendo de a poco pero todavía lejos de un dígito mensual.

A esta altura, y antes de cerrar la nota, quiero dejar planteada una pregunta que, como consumidor y como ciudadana, me parece que vale la pena repasar en la mesa familiar de cada lunes: ¿notaron algún cambio en los precios de productos importados esta semana? Es la forma más directa de medir cómo impacta cada movimiento del dólar en la vida cotidiana, porque muchas veces la pizarra cambia y la góndola tarda en reaccionar, pero también ocurre lo inverso: el blue se mueve, el oficial retrocede cinco pesos, y sin embargo el precio del paquete de galletitas, del aceite o del café sigue exactamente igual, como si la referencia fuera otra que no aparece en ninguna pantalla de home banking. Lo que el Estado todavía no resolvió en plenitud es cómo hacer que esa transmisión entre el tipo de cambio y los precios deje de ser tan lenta y, sobre todo, tan desigual según el rubro, porque mientras algunos sectores ajustan al día siguiente, otros parecen vivir en una economía paralela donde el dólar cotiza en otra galaxia y los consumidores terminamos pagando la diferencia sin entender bien por qué.

ES
Elena SawczukCampo y producción yerbatera

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