El dólar volvió a quedar quieto y la pizarra mostró el mismo número en todas sus ventanillas
El billete al público se sostuvo en 1.535 pesos en el Banco Nación, el blue se negoció a 1.550 y el mayorista terminó en 1.513, en una jornada en la que el Central volvió a quedarse con 101 millones de dólares de la oferta cambiaria
Abrimos la nota como siempre, con la foto del momento: el tipo de cambio volvió a mostrar una calma que ya parece costumbre en estas últimas ruedas y el precio de la hoja verde de la economía, que es el dólar, se mantuvo firme en el mismo número que viene repitiendo desde hace varias jornadas, sin sobresaltos para el bolsillo del que mira la pitarra de la casa de cambio o la pantalla del home banking antes de decidir si compra, vende o espera.
El dólar al público cerró este jueves en 1.535 pesos para la venta en el Banco Nación, exactamente el mismo valor que venía exhibiendo en las ruedas anteriores, mientras que el promedio del sistema financiero lo ofreció a 1.535,17 pesos para la venta y a 1.481 pesos para la compra, una diferencia de apenas centavos que confirma que las entidades siguen moviéndose al compás de la pauta oficial y sin animarse a romper ese virtual congelamiento que el Gobierno sostiene desde hace semanas.
El blue, el mayorista y la brecha
En el segmento informal la situación fue calcada: el dólar blue se negoció a 1.550 pesos, también sin variantes respecto de la jornada previa, y la distancia entre el valor oficial minorista y el paralelo se mantuvo en torno al uno por ciento, un dato que para mí como periodista que sigue la plaza hace años resulta casi inusual, porque en otras épocas esa brecha se movía como un termómetro de la incertidumbre y hoy parece más bien la foto de una economía que el propio mercado no se anima a tensionar.
En el mercado mayorista, donde operan las empresas, los importadores y los exportadores que liquidan sus ventas al exterior, el tipo de cambio subió apenas cincuenta centavos y terminó en 1.513 pesos para la venta, con un volumen negociado en el contado que alcanzó los 580,4 millones de dólares, una cifra razonable para una jornada en la que no hubo noticias macro relevantes ni sorpresas desde Washington o desde el Fondo Monetario Internacional, las dos usinas que suelen mover el amperímetro del mercado de cambios local.
- Dólar al público (Banco Nación): 1.535 pesos para la venta y alrededor de 1.481 para la compra.
- Dólar blue: 1.550 pesos, sin variaciones y con una brecha cercana al 1% frente al oficial.
- Dólar mayorista: 1.513 pesos para la venta, con una suba de apenas cincuenta centavos en el día.
- Volumen operado en el contado: 580,4 millones de dólares.
- Reservas brutas del Banco Central: 49.722 millones de dólares, con una baja de 117 millones en la rueda.
Acumulando hacia atrás, lo que más llama la atención es que en lo que va de octubre el mayorista muestra una caída de seis pesos, es decir apenas un 0,4 por ciento, un movimiento tan chiquito que en la práctica significa que el tipo de cambio lleva varias semanas casi pegado a la misma línea, y eso tiene efectos concretos: para el que cobra en dólares, cobra remesas del exterior o tiene ahorros en la moneda estadounidense, su poder de compra en pesos se mantiene en niveles similares a los de septiembre, sin la sorpresa gratificante de un salto devaluatorio pero también sin el golpe de un salto hacia arriba.
La intervención del Central y el dato de las reservas
El miércoles, en la rueda que precede a esta nota, el Banco Central volvió a intervenir y compró 101 millones de dólares en el mercado, una cifra que la propia autoridad monetaria calificó de buen nivel para esta época del año, porque estamos en octubre, momento en que la oferta de la cosecha gruesa ya se fue agotando y empieza a aparecer el bache típico de la primavera, cuando la liquidación del agro suele aflojar y el Central tiene que ingeniárselas para mantener la calma cambiaria.
Sin embargo, las reservas brutas mostraron una caída de 117 millones de dólares respecto de la rueda anterior y cerraron en 49.722 millones, una baja que se explica en parte por el retroceso del oro en los mercados internacionales, ya que la onza retrocedió 1,3 por ciento hasta ubicarse en 4.121,20 dólares, un movimiento que pega de lleno en la valuación contable de las tenencias metálicas del Central y que, ojo, no significa que se haya gastado un solo dólar de las reservas operativas, sino que el stock se revaluó más bajo por el precio internacional del lingote.
Para quien está del otro lado del mostrador, la cuenta es bien sencilla y la resumo así: el que necesita el dólar oficial para ahorrar o pagar compromisos lo consigue a 1.535 pesos; el que recurre al paralelo porque no puede acceder al cupo o necesita efectivo, termina pagando 1.550 pesos, apenas 15 pesos más por billete, una diferencia que en términos relativos es la más baja de los últimos tiempos y que muestra hasta qué punto el cepo dejó de ser una barrera real para gran parte de las operaciones cotidianas, aunque sigue pesando para los que quieren comprar más de los pocos cientos de dólares mensuales habilitados.
“El tipo de cambio lleva varias semanas casi pegado a la misma línea, y eso tiene efectos concretos: el poder de compra en pesos de esos dólares se mantiene en niveles similares a los de septiembre.”Elena Sawczuk, Campo y producción yerbatera
Yendo del yerbal a la góndola, que es de donde salen los dólares que se liquidan en el mercado de cambios, lo que esta estabilidad muestra es un esquema que está funcionando en el corto plazo pero que todavía deja varias preguntas abiertas, y a mí, como cronista que mira esta foto todos los días desde hace tiempo, lo que más me preocupa no es el número de hoy, que es estable, sino lo que el Estado todavía no resolvió: el plan para acumular reservas de manera sostenida, la salida ordenada del cepo y la definición de un tipo de cambio que pueda convivir con una inflación que, aunque viene bajando, sigue corriendo por encima del tipo de cambio oficial y amenaza con volver a pegar el salto cambiario que hoy parece lejano.
Por eso, mientras el dólar siga quieto y la brecha siga tan baja, la calma cambiaria va a seguir siendo una buena noticia para el bolsillo de a pie, aunque en el fondo todos sabemos que sin una hoja de ruta clara del Gobierno, esta quietud tiene más de anestesia cotidiana que de solución de fondo para una economía que necesita dólares frescos para crecer y no solo para mantener el precio de la pizarra en el mismo número de siempre.
