Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

El final abierto de "El Castillo": por qué sus guionistas prefieren incomodar antes que prometer

Isabel Peña y Eduardo Villanueva, creadores de la miniserie que adapta el libro de Mabel Lozano, cuentan cómo resolvieron seis episodios en los que la trata queda lejos del folletín y el sistema se impone sobre los destinos individuales.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · · hace 4 d
El final abierto de "El Castillo": por qué sus guionistas prefieren incomodar antes que prometer

Lo confirmé esta semana, mientras leía en una pantalla prestada las entrevistas que Isabel Peña y Eduardo Villanueva dieron en las últimas horas: el final de "El Castillo" no está pensado para que el espectador se vaya a dormir tranquilo. Ni para que se convenza de que, con un par de aplausos, el tema queda saldado. Los propios guionistas lo blanquean sin vueltas: la serie cierra con una imagen que tira más hacia el espejo que hacia la promesa, y lo hace a propósito.

La historia que adaptaron es "El proxeneta", el libro de no ficción de Mabel Lozano sobre trata de personas con fines de explotación sexual. Antes de meterse a escribir un solo diálogo, Peña y Villanueva se pusieron una regla que aparece como una obsesión en cada respuesta: nada de cuerpos decorativos, nada de chicas de postal llorando en un plano fijo. "No queríamos que las mujeres fueran una informe masa de víctimas y de cuerpos perfectos", dijo Peña. La frase define el pulso de toda la serie: la dignidad como punto de partida, no como premio al final del camino.

Lo concreto y lo simbólico

La serie tiene seis capítulos y se puede ver completa. En las últimas entrevistas, los guionistas aclararon que el desenlace está construido en dos planos: el simbólico, que muestra al personaje apodado el Suizo retomando su rutina, como en el primer episodio, y el concreto, que mira hacia Claudia, la chica colombiana interpretada por Valentina Vidal.

Sobre esa escena final con el Suizo, Villanueva lo puso en palabras con una crudeza notable. "Había una cosa de querer contar que esto ha pasado, pasa y va a seguir pasando", lanzó. Y agregó un argumento que recorre toda la serie: "Habla de un sistema, y el sistema está por encima de los individuos y de las cosas concretas que sucedan". O sea, no hay héroe que alcance para desarmar la red, ni derrota definitiva del villano. Hay una estructura, y esa estructura se reacomoda.

“No queríamos que las mujeres fueran una informe masa de víctimas y de cuerpos perfectos.”Isabel Peña

Claudia y los investigadores

Peña insistió en que eso no significa que no haya nada favorable para Claudia. Lo que no hay es un final feliz entendido a la manera clásica. Lo que sí existe, según la guionista, es una salida concreta: regularizar su situación legal en el país y poder ganarse la vida. "Claudia ha conseguido lo que se ha propuesto y lo que en este momento también se ha ganado", resumió. La diferencia es clave: el guion premia el esfuerzo sostenido, no la intervención milagrosa.

Para los policías que llevan la causa, Omar Ayuso y Laia Marull, la cosa tampoco termina con festejo. Peña describió un cierre "transformador" aunque gris: cada uno vuelve a su rutina, pero ya con la mirada distinta. "Tanto Claudia como el Suizo les cambiaron la mirada", completó la guionista, reconociendo que la transformación individual de los investigadores queda como otro de los hilos abiertos de la serie.

NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

Te puede interesar