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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El final secreto que George Lucas mandó rehacer cuando "El Imperio Contraataca" ya estaba en los cines

A pocos días del estreno en 70 milímetros, el director detectó un problema de continuidad en el cierre de la película y llamó a su equipo de Industrial Light and Magic para resolverlo en apenas tres semanas. La versión modificada llegó a las salas el 18 de junio de 1980 sin que nadie lo supiera.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · · hace 4 d
El final secreto que George Lucas mandó rehacer cuando "El Imperio Contraataca" ya estaba en los cines

Lo cuento porque cada vez que me toca ver El Imperio Contraataca no puedo dejar de pensar en esa imagen final. La del Halcón Milenario alejándose, la flota rebelde dispersándose en el fondo y, sobre todo, ese corte que conecta la cabina con la sala médica donde Luke se está recuperando con su mano nueva. Ese corte, el que tantas veces vimos, no siempre fue así. George Lucas lo mandó rehacer cuando la película ya estaba en cartelera y muy pocos lo saben.

Una molestia en una sala de 70 milímetros

Corría 1980 y la expectativa era enorme. La primera semana de funciones en unas cien salas con formato de 70 mm arrancó a fin de mayo. Lucas, previsor como siempre, se sentó en la butaca de una de esas proyecciones y algo le pinchó: el raccord entre la cabina del Halcón Milenario, con Han Solo y Chewbacca, y la enfermería de la nave médica donde están Leia, Luke y C3PO dejaba flotando una duda. ¿Era la misma nave o eran dos distintos? Para el público común la cosa pasaba de largo. Para él era un error que no podía quedar así.

Faltaban tres semanas para el estreno amplio, previsto para el 18 de junio en 35 mm. Lucas vio ahí la ventana perfecta y movió sus hilos. Del otro lado del teléfono estaba Tom Smith, director general de Industrial Light and Magic, que lo primero que pensó es que se trataba de una broma. Después le llegó el turno a Ken Ralston, camarógrafo de efectos especiales que estaba de descanso en Los Ángeles tras meses de turnos nocturnos. Tampoco lo podía creer. Pero la orden era seria.

Tres planos nuevos en tres semanas

  • Un plano más amplio de la flota rebelde dispersándose.
  • Un acercamiento al Halcón Milenario antes de entrar en su cabina.
  • Un raccord visual entre la nave y la fragata médica donde se curaban los protagonistas.

Con ese plan sobre la mesa, Ralston se juntó con Lucas y con el artista Joe Johnston para diseñar las tomas, que terminaron filmándose en San Rafael, cerca de San Francisco. ILM mezcló material de archivo con modelos recién construidos y la movida se completó dentro del plazo justo. Pero no fue solo imagen. El equipo de edición tuvo que estirar la música para acomodar la secuencia ampliada y hasta ajustar parte del diálogo para que sonara como una comunicación por los sistemas internos de la nave y no como una charla común y corriente. Detalles que pueden sonar menores y que sin embargo cambiaron cómo respiraba ese cierre.

Todo llegó a término. El 18 de junio de 1980 la versión en 35 mm desembarcó en las salas con los cambios ya metidos y sin un solo aviso. Los que vimos la película en aquella primera ventana y los que la descubrieron más adelante estábamos mirando dos finales diferentes sin tener la menor idea. A mí, cada vez que alguien me dice que de chico fue a verla al cine, le pregunto cuándo. La respuesta importa más de lo que imaginan. Este episodio quedó registrado por J.W. Rinzler en el libro The Making of The Empire Strikes Back, una lectura recomendada para los que, como yo, no nos cansamos de saber cómo se hacía esta historia.

NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

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