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Domingo, 18 de octubre de 2026
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El Paraná desbordado amenaza la mesa de fin de año y promete aliviar la factura de luz

Las crecidas históricas en el litoral argentino ya presionan al precio de la carne vacuna, que podría trepar hasta diez por ciento en diciembre, mientras la energía hidroeléctrica gana participación en el sistema y modera el costo mayorista de la electricidad. En el campo, la soja y el maíz vienen mejorando rindes en años Niño, pero el exceso de agua empieza a complicar la logística y abre interrogantes de cara a la próxima cosecha.

Por Elena SawczukCampo y producción yerbatera · · hace 1 h
El Paraná desbordado amenaza la mesa de fin de año y promete aliviar la factura de luz

Cuando uno mira el termómetro hídrico del país, lo primero que aparece es una postal que ya nadie ignora: el Paraná superó los 26.300 metros cúbicos por segundo en los últimos días, un caudal que equivale, dicen los técnicos, a llenar diez piletas olímpicas por segundo. La represa de Yacyretá tuvo que abrir las compuertas del vertedero principal y en Corrientes se contabilizan cerca de 500 evacuados, con el río proyectado a superar los siete metros frente a la capital provincial. Los especialistas coinciden en algo que suena a advertencia: lo peor todavía no llegó, porque el torrente tardará unos veinte días en alcanzar el Delta.

Del yerbal a la góndola: qué pasa con la carne

Para quien hace las compras en estas semanas, el dato más concreto del fenómeno climático está en el mostrador de la carnicería. El mercado anticipa subas de hasta diez por ciento en los cortes vacunos antes de las Fiestas, sobre una oferta que viene ajustada desde hace meses. En el último relevamiento del INDEC, los cortes de vaca ya habían subido cerca de uno por ciento en apenas un mes. El número importa porque los alimentos y bebidas representan el 23,4 por ciento del índice de precios al consumidor, y la carne sola explica entre el 7 y el 13 por ciento de ese rubro según la región. Con un consumo que sigue en niveles bajos, los márgenes para trasladar aumentos son acotados, pero la presión existe y se siente.

En el mostrador, el panorama es claro: el corte más buscado para el asado de fin de año ya viene marcando subas sostenidas, y la combinación de oferta ajustada y demanda estacional actúa como combustible para que el porcentaje termine impactando de lleno en la mesa familiar. Quien haya pasado por la carnicería en las últimas semanas lo sabe: el precio de la hoja verde de la carne sube casi sin pausa.

Más agua, más luz barata

  • El exceso hídrico obliga a las represas a turbinar más agua, y la hidroelectricidad es la fuente más económica del sistema eléctrico argentino.
  • Mayor generación hidroeléctrica significa menor uso de centrales térmicas que queman combustibles más caros, lo que debería moderar el costo de generación en el MEM.
  • La contrapartida técnica, señalan desde la propia Entidad Binacional Yacyretá, es que con el río crecido aguas abajo cada metro cúbico rinde menos en las turbinas.

En el campo, el balance es más matizado. En las quince campañas con El Niño registradas desde 1980/81, la soja dio 6,1 por ciento por encima de su tendencia y el maíz, 6,4 por ciento. Sobre una cosecha proyectada para 2026/27 de 155,8 millones de toneladas, según la Bolsa de Comercio de Rosario, el desvío positivo típico de los años Niño podría sumar cerca de siete millones de toneladas. Más producción agrícola suele traducirse, con cierto rezago, en mayor oferta de alimentos y menor presión sobre los precios.

Sin embargo, el riesgo está en los excesos. Las inundaciones prolongadas deterioran caminos, encarecen fletes y complican la salida de la cosecha justo cuando los productores necesitan moverla. A eso se suma un dato que muchos olvidan: las rutas anegadas en el litoral argentino no solo complican la logística, sino que también golpean la llegada de ganado a los frigoríficos y la distribución de cortes al AMBA. Lo que el Estado todavía no resolvió, pese a que el Niño es un fenómeno recurrente y estudiado, es un plan de obras hidráulicas serio para el norte del Litoral y una política de manejo del Paraná que contemple, en simultáneo, la navegación, la energía y la vida de miles de familias ribereñas. Mientras esa cuenta pendiente siga abierta, cada crecida volverá a traducirse, como ahora, en más plata en la carnicería y más familias evacuadas en Corrientes.

ES
Elena SawczukCampo y producción yerbatera

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