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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El Principito vuelve al cine: Tyldum y Beaufoy se animan a una versión con acción real y un protagonista que no será de carne y hueso

La novela de Saint-Exupéry y el cómic de Joann Sfar se cruzan en un proyecto que ya está en preproducción y todavía no tiene fecha de estreno.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · · hace 13 d
El Principito vuelve al cine: Tyldum y Beaufoy se animan a una versión con acción real y un protagonista que no será de carne y hueso

Les cuento de entrada lo que me Imaginé cuando leí la noticia: una sala oscura, una platea de padres y chicos mezclados, y en la pantalla un Principito que no es un nene de carne y hueso sino una figura armada con efectos visuales, moviéndose entre actores de acción real. Esa es, justamente, la apuesta de la nueva película que se está cocinando y que vuelve a poner sobre la mesa una de las obras más queridas del siglo XX: El Principito, el librito de Antoine de Saint-Exupéry que muchos llevamos en la mesita de luz desde chicos.

El proyecto está en preproducción y todavía no tiene fecha de estreno confirmada. Lo que ya está firme es lo más pesado: la dirección será del noruego Morten Tyldum, responsable de The Imitation Game y Passengers, y el guion queda en manos de Simon Beaufoy, el guionista británico que se llevó el Oscar por Slumdog Millionaire. Una dupla con pergaminos como para que a uno se le prenda la lamparita de la expectativa.

La novela, el cómic y un Principito hecho con efectos

Lo interesante acá es el cóctel de materiales. La película no se va a apoyar solo en el cuento original, sino que también toma elementos de la versión en historieta que dibujó el francés Joann Sfar, a partir de la novela. La acción real va a ser predominante, como aclaró la producción, y los efectos visuales se reservan para lo más sensible: darle cuerpo al Principito. Es una decisión estética que admite varias lecturas: por un lado, puede subrayar esa sensación de que el personaje es casi un sueño, un visitante que aparece y se desvanece; por el otro, le abre la puerta a una sensibilidad contemporánea, en la que conviven el cine más clásico y las herramientas digitales.

Sfar, de hecho, no queda como simple inspiración: el historietista participa en el desarrollo del concepto de la película. Y al celebrar el arranque de la preproducción, mandó un mensaje que vale la pena leer con atención porque marca el clima del equipo. Agradeció a la familia Saint-Exupéry por volver a confiar en él después de su trabajo en la historieta y se mostró encantado con la incorporación de Beaufoy y Tyldum, a los que describió como los indicados para llevar ese universo a la pantalla.

“Para Beaufoy, el libro sigue vigente porque conserva la capacidad de conectar con lectores de distintas edades. En su comunicado, vinculó esa permanencia con la infancia y con las verdades que representa el pequeño protagonista, como si la historia fuera una llave que abre la misma puerta en chicos y en grandes.”Simon Beaufoy, guionista

Tyldum, por su parte, eligió poner el foco en los temas más densos. Dijo que su lectura del material gira alrededor del amor, las pérdidas y el duelo, y agregó la esperanza, los deseos personales y la aventura como ejes del relato. No es un detalle menor: si el director piensa en esas palabras, la película se aleja del cuento para dormir y se acerca a un drama para adultes que igual pueden mirar con un nene al lado.

Los antecedentes que carga la nueva versión

  • La película con actores que dirigió Stanley Donen en 1974, con un musical y un elenco de estrellas encabezado por Gene Wilder.
  • El largometraje animado de Mark Osborne, estrenado en 2015, que mezcló animación digital con técnicas de stop motion y se volvió una referencia moderna para los más chicos.
  • La nueva adaptación, que ahora apuesta por combinar acción real y efectos visuales para volver a contar la misma historia.

El guion se escribe junto a Le Petit Prince Groupe, la entidad que administra el legado de Saint-Exupéry y que tiene la última palabra sobre qué se hace y qué no con el personaje. Eso suele ser una buena señal: cuando la familia y los herederos del autor están metidos de verdad, las chances de que el resultado respete al libro crecen, aunque no garantiza nada. Habrá que ver, en algún festival o en un adelanto, cómo se las arreglan para que el Principito de la pantalla se parezca al de nuestra memoria sin dejar de ser un ser nuevo.

Por ahora no hay calendario ni tráiler ni nada que se le parezca. Solo la certeza de que el Principito va a volver a sobrevolar una pantalla, esta vez con cara de fotograma real y con la voz de un director que piensa en pérdidas y en amor. Mientras tanto, yo ya me imagino la fila del estreno: padres con el libro bajo el brazo, chicos con la camiseta de la escuela y algún que otro abuelo con los ojos un poco húmedos, como cada vez que alguien se anima a contar esta historia de nuevo. La próxima fecha, por ahora, es la que la preproducción vaya marcando.

NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

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