El REM recalcula y advierte: el 30% de inflación anual sigue siendo el horizonte que el mercado no logra destrabar
Los analistas que releva el Banco Central corrigieron al alza la proyección de septiembre al 1,9%, anticiparon un piso de 1,6% recién en noviembre y dejaron para diciembre un dólar a 1.614 pesos; mientras tanto, la desocupación trepa al 7,7% hacia fin de 2026 y deja al descubierto un cóctel de precios, tipo de cambio y empleo que el Gobierno todavía no logra estabilizar.
A la hora de mirar la pizarra y empezar a entender cómo vienen los próximos meses, conviene arrancar por la primera cifra que aparece en el calendario: los analistas que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central volvieron a tocar la proyección de inflación de septiembre hacia arriba y la dejaron en 1,9% mensual, apenas una décima por encima del sondeo anterior, en un movimiento que ratifica que la dinámica de precios sigue sin aflojar como el Gobierno esperaba y que cada vez que parece haber un piso aparece un nuevo sobresalto. Esa es la fotografía que dejó el REM publicado en las últimas horas y que, leído con detenimiento, vuelve a correr el límite de la paciencia para familias y empresas que ya llevan varios meses intentando ordenarse en un escenario donde los números se mueven más rápido que las decisiones de política económica.
Lo que más me llamó la atención al recorrer el informe es que nadie, ni siquiera el grupo de los diez participantes con mejor historial de aciertos, el llamado Top 10, se anima a pronosticar una desaceleración firme antes de fin de año: para octubre se espera 1,7%, para noviembre un 1,6% que aparece como el mejor mes del calendario, y para diciembre la inflación vuelve a repuntar al 1,8%, configurando un sendero de subas mensuales que no logra romper el piso del 1,5% en ningún tramo y que deja a la inflación núcleo, la que no incluye ni tarifas ni estacionales, en un 1,8% para septiembre, también una décima arriba del relevamiento previo.
Dólar, empleo y el cóctel de fin de año
En el frente cambiario las cifras también cuentan una historia, porque los participantes del REM ubicaron al dólar en torno a los 1.545 pesos para octubre, unos veinte pesos menos que en la encuesta previa, y en 1.614 pesos para diciembre, lo que implica un salto interanual del 11,5% que, comparado con una inflación anual proyectada en 30%, vuelve a poner sobre la mesa la discusión por la competitividad, el atraso del tipo de cambio real y la manera en que esa brecha se traslada del productor a la góndola y, finalmente, al bolsillo del consumidor que todos los meses hace el ejercicio de estirar el salario como puede.
- Inflación mensual esperada: 1,9% en septiembre, 1,7% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,8% en diciembre, con la núcleo clavada en 1,8% para el noveno mes del año.
- Dólar previsto: 1.545 pesos en octubre y 1.614 pesos en diciembre, con un alza interanual del 11,5% que el Top 10 moderó hasta los 1.602 pesos.
- Desocupación proyectada: 7,5% para el tercer trimestre y 7,7% para el cuarto, medio punto arriba de lo que se estimaba en el REM previo y con el Top 10 más pesimista, en 7,9%.
- Perspectiva 2027: el REM anticipa 1,6% mensual en enero y febrero y 1,7% en marzo, un arranque de año que mantiene la inflación por encima del 1,5% y que no permite soñar con un descenso brusco.
El costado laboral del informe es, para mí, el que más pesa cuando uno mira la película completa, porque la desocupación prevista para el cuarto trimestre de 2026 se elevó al 7,7% de la población económicamente activa, dos décimas por encima del cálculo anterior, y el Top 10 la empujó incluso más alto, al 7,9%, en una señal de que los propios analistas que mejor han acertado en el pasado están empezando a temer que el repunte de la actividad no alcance para absorber la oferta de mano de obra y que el mercado de trabajo termine siendo la variable de ajuste de un plan económico que, en el papel, apuesta por el crecimiento pero en los números sigue mostrando más gente buscando empleo del que la economía está logrando generar.
En definitiva, lo que el REM termina contando es que el Gobierno todavía no logró resolver el rompecabezas básico que cualquier programa macroeconómico serio necesita ordenar antes de pedirle paciencia a la sociedad: una inflación que se resiste a perforar el 1,5% mensual, un tipo de cambio que sigue deslizándose a un ritmo que no termina de alinearse con los precios y un mercado laboral que amenaza con deteriorarse en la recta final del año, combinación que mantiene viva la incertidumbre en las familias, en las PyMEs que todavía están definiendo si tomar crédito o esperar, y en los propios analistas que, consultados por el Banco Central, ya ni siquiera se esfuerzan por mostrar un horizonte de baja sostenida y prefieren mostrar una meseta alta, incómoda, que recién para 2027 insinúa, con 1,6% en enero y febrero y 1,7% en marzo, un escenario apenas más amable pero todavía lejos de cualquier sueño de estabilidad de verdad.
