El sábado se pone bufanda en Neuquén: 14 grados de día, tres de noche y un viento que no quiere irse
La AIC anticipa una jornada fresca con máximas que apenas rozarán los 14 grados, mínimas que se desploman hasta los 3 durante la madrugada y ráfagas que pueden llegar a los 31 kilómetros por hora cuando caiga el sol
Amaneció con ese frío seco que se mete en los huesos antes de que uno termine de acomodarse la bufanda, ese frío que en Neuquén Capital ya nadie se anima a discutir porque llegó para quedarse aunque sea por un día, y yo lo pude comprobar apenas puse un pie en la vereda de casa, en el barrio Confluencia, donde el viento del noreste ya empezaba a hacer de las suyas pasadas las nueve de la mañana, cuando el termómetro todavía no había terminado de decidirse entre los 3 y los 5 grados que dejó como herencia la madrugada.
Para este sábado, la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) prevé que la temperatura máxima no pase de los 14 grados, una cifra que a los neuquinos de ley nos suena casi a vacaciones de invierno en pleno noviembre, mientras que la mínima va a caer hasta los 3 grados durante la noche, cuando el viento rote del este y empiece a soplar con ganas, porque la velocidad de base será moderada pero las ráfagas se van a hacer sentir hasta los 31 kilómetros por hora, que es justo el número que uno no quiere escuchar cuando tiene que volver caminando desde el centro.
Un sábado fresco, seco y ventoso
- Máxima estimada: 14 grados durante la jornada, lejos de los registros templados que se esperan para el domingo.
- Mínima prevista: 3 grados hacia la noche y la madrugada del domingo, en una de las marcas más bajas del mes.
- Viento diurno: del sector noreste, a unos 17 kilómetros por hora, sin ráfagas significativas.
- Viento nocturno: rotación al este, con ráfagas que pueden alcanzar los 31 kilómetros por hora.
- Cielo: mayormente despejado de día, cubierto hacia la madrugada.
Lo que viene después, ojo, no es el alivio que uno esperaría: para el domingo se esperan 21 grados de máxima y 8 de mínima, con viento del noreste que vuelve a soplar fuerte, hasta 26 kilómetros por hora y ráfagas de 30, así que antes de cantar victoria por el ascenso térmico hay que saber que el cielo va a estar cubierto y, peor todavía, que desde la noche del domingo la AIC anuncia lluvias débiles y dispersas, una condición que se va a extender durante todo el lunes, con máximas de 21 grados y mínimas de 9, es decir, más calor pero con el parabrisas empañado y las calles del Alto Valle como para pensarlo dos veces antes de salir.
Marta, mi vecina del barrio Sapere, me decía esta mañana mientras cebaba mate en la puerta que ya ni mira el pronóstico por la radio porque aprendió, después de tantos años en la Patagonia, que el clima es una forma de amba (así le decimos los que peinamos canas a esa lluvia finita que se queda colgada en el aire sin terminar de caer, que más que mojar empapa el ánimo), y que lo mejor es salir siempre con un camperón liviano en el baúl del auto, un consejo que a esta altura del partido uno termina aceptando sin chistar, porque la experiencia manda.
En la práctica, y para no hacerse el rana con el frío, lo que conviene tener claro es que este sábado es el día más seco del fin de semana largo, pero también el más frío, así que si uno tiene que elegir un momento para hacer trámites, ir a la feria de calle Belgrano o sentarse en un banco de la plaza Muñoz Blanco a leer el diario, conviene apurarse antes de que el sol empiece a pegar la vuelta por el oeste y el termómetro se venga abajo como piedrita libre en la última bajada del puente.
Lo que hay que tener en mano antes de salir
- Abrigo en capas: la amplitud térmica del día a la noche supera los 10 grados, así que la remera sola de día se queda corta cuando llegue la medianoche.
- Paraguas y piloto para el domingo a la noche y todo el lunes, porque la inestabilidad se instala por más de 24 horas.
- Cuidado con las ráfagas del este: pueden complicar a motociclistas y a cualquiera que camine por la costanera con el río Comiéndele visible de fondo.
- Atención con las estufas y los calefones: el salto brusco de temperatura suele disparar el consumo domiciliario y, con él, los llamados a Defensa Civil por pérdidas de monóxido.
Y mientras la noche se va cerrando sobre Neuquén y el río se vuelve un espejo negro detrás de los sauces de la Isla 132, uno se queda pensando que en esta provincia el calendario meteorológico tiene más bemoles que el almanaque, y que la mejor forma de planificar un asado, una salida al parque o un viaje a Villa Pehuenia es mirar el cielo con respeto y aceptar, como me decía Marta esta mañana con esa mezcla de prudencia y sabiduría patagónica que tienen los que viven acá, que en Neuquén el abrigo nunca es accesorio, sino una manera de estar parado en la vida.
