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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El tomate se comió el mes: la verdura que se disparó 34% y dejó atrás al resto de la mesa

Por Elena SawczukCampo y producción yerbatera · · hace 3 d
El tomate se comió el mes: la verdura que se disparó 34% y dejó atrás al resto de la mesa

Les cuento lo que pasó en la góndola durante septiembre, porque no todas las familias argentinas comieron lo mismo ni pagaron lo mismo: la canasta de alimentos y bebidas cerró el mes con una suba promedio del 2%, pero adentro de ese número hubo ganadores y perdedores muy marcados, con el tomate redondo como el gran perdedor del bolsillo y la lechuga como la sorpresa agradable que apareció en la lista de los que bajaron.

El dato central lo dio a conocer el INDEC y es de esos que golpean de lleno en la planificación mensual de cualquier hogar: el tomate redondo pasó de costar alrededor de 3.011 pesos por kilo a casi 4.036 pesos, lo que equivale a una suba del 34,1% en apenas treinta días. Le siguió de cerca la cebolla, que trepó 24,6% y se ubicó en torno a los 2.696 pesos el kilo, mientras que la papa avanzó 12,5% y el zapallo anco sumó 12,4%. Para una familia tipo, esos cuatro productos suelen ser la base del puchero, la ensalada y la guarnición de todos los días, así que el golpe llega simultáneamente por varios flancos.

Donde hubo aire fresco y donde volvió a faltar

No todo fue malas noticias en la verdulería. La lechuga recortó su precio 11,5% y quedó en unos 3.634 pesos por kilo, un descenso que se notó en las ensaladas de media tarde y en la cocina de quienes cuidan cada gramo del presupuesto. La banana bajó 8,5%, la batata 3,3% y el pan de molde de 390 gramos retrocedió 8,6%, hasta los 3.308 pesos. También cedieron el pan francés tipo flauta (-1,9%), los fideos secos (-1,2%) y el yogur firme (-5%).

En el sector de carnicerías hubo una paradoja que vale la pena marcar: la carne de cerdo aumentó 5,5%, el salame 4,9%, el salchichón 4,5% y la salchicha viena 1,9%, pero los cortes frescos de carne vacuna bajaron 0,4% y el pollo entero se movió apenas 0,2%. Es decir, los productos elaborados y chacinados empujaron hacia arriba mientras la carne fresca quedó prácticamente sin cambios, algo que en la práctica significa que el asado del domingo se mantuvo accesible pero el sandwich de fiambre de la oficina siguió encareciéndose.

El termómetro general: núcleo, regulados y regiones

La inflación general del mes se ubicó en 1,9%, un número que en cualquier otro contexto parecería bajo pero que, cuando se lo suma a los acumulados previos, sigue pesando. Los precios estacionales subieron 2,9%, por encima del 1,7% que marcó la inflación núcleo, mientras que los productos regulados —donde se concentran las tarifas de gas, electricidad y la medicina prepaga— avanzaron 2,3%. La propia núcleo estuvo traccionada por las comidas fuera del hogar y por los medicamentos, dos rubros que golpean de lleno en el bolsillo de las familias de entre 40 y 60 años, que suelen tener chicos comiendo en el colegio o hijos universitarios que ya no viven en casa pero siguen dependiendo en parte de la ayuda familiar.

  • Canasta de alimentos y bebidas: +2% en septiembre.
  • Inflación general del mes: 1,9%.
  • Acumulado de los primeros nueve meses del año: 23,6%.
  • Variación interanual contra septiembre de 2025: 33,4%.
  • Región con mayor suba: Gran Buenos Aires y zona pampeana, 2%.
  • Región con menor suba: Patagonia, 1,4%.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Cuando uno mira estos números del yerbal a la góndola, lo que aparece es una economía donde los precios de los alimentos frescos siguen moviéndose por encima del promedio general, y donde la volatilidad mensual sigue siendo la regla más que la excepción. La cadena de formación de precios entre el productor y la góndola sigue mostrando saltos que no se justifican solamente por el clima o por la estacionalidad, y mientras eso no se transparente, el consumidor va a seguir pagando diferencias que no siempre tienen explicación. El desafío pendiente, y que desde la Secretaría de Comercio hasta el Ministerio de Economía todavía no terminan de resolver, pasa por entender por qué un tomate puede subir 34% en un mes mientras una lechuga baja 11%: el común necesita señales estables para poder armar su lista del super, y por ahora lo que recibe son movimientos bruscos que obligan a recalcular todo el tiempo. Por eso, si tenés un dato para aportar sobre lo que cambió en tu zona, te invito a dejarlo en los comentarios: en este espacio tu mirada cuenta tanto como el propio índice.

ES
Elena SawczukCampo y producción yerbatera

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