Empate con sabor a poco en el Rojo: Arrayago la puso de cabeza y Farías la sacó del ángulo
Independiente y San Lorenzo igualaron 1-1 en Avellaneda, en un partido que arrancó con vuelo del local y se le escapó entre los dedos en el complemento. La Zona A se ajusta y el Rojo ya piensa en Santa Fe.
A los seis minutos ya la habíamos visto todos: centro desde la derecha, Arrayago apareciendo solo por el segundo palo y un cabezazo de pique al piso que se le metió a Devecchi. El Rojo arrancaba 1-0 en el Libertadores de América y la gente se frotaba las manos. Primer tiempo de esos que uno quiere guardar en el bolsillo.
Porque después del gol, el equipo de Avellaneda fue más. Ávila la estrelló en el travesaño con una corajeada por arriba a los 32, y antes del cierre Montiel tiró un córner olímpico que el arquero del Ciclón mandó al corner con lo justo. Dominio claro, situaciones claras y la sensación de que el segundo gol estaba al caer.
Pero el fútbol es así de ingrato. A los cinco del complemento, Farías tomó la pelota, se acomodó y la puso en el ángulo derecho del arco de Rey. Un derechazo limpio, esquinado, de esos que no se pueden atajar. Empate 1-1 y a remar desde cero.
Lo que dejó el partido
- Arrayago abrió el marcador a los 6 minutos con un cabezazo de pique al piso.
- Ávila pegó en el travesaño a los 32 con un remate aéreo.
- Montiel ejecutó un córner olímpico que Devecchi desvió sobre el final del primer tiempo.
- Farías empató a los 5 del complemento con un derechazo al ángulo.
- Auzmendi tuvo el segundo del Ciclón con un remate de taco que pasó cerca del poste.
Lo vimos todos: el Rojo dejó pasar una oportunidad enorme. Sumó, sí, pero queda a tres del líder en la Zona A y sexto con 14 unidades. San Lorenzo, mientras tanto, alcanza los 11 puntos y se acomoda noveno. Un punto que no conforma a ninguno de los dos, aunque por desarrollo le cae mejor al visitante.
Lo que viene también pinta bravo. El Rojo visita a Unión el sábado 19 de septiembre a las 16.45, y San Lorenzo recibe a Boca el domingo 20 a las 14.45, en un clásico que ya empieza a palpitarse en Boedo. Fin de semana caliente para los dos.
