Gintama, la rareza que se sentó a mirar dos décadas pasar
La serie animada basada en el manga de Hideaki Sorachi cumple veinte años con 367 episodios, varias películas y un autor que todavía se sorprende de haber llegado hasta acá. Un recorrido por las etapas de una franquicia que nació sin promesas de continuidad.
Me acuerdo de la primera vez que alguien me tiró la palabra Gintama en una redacción. Fue hace ya varios años, en una sobremesa larga, y la definición que me dieron fue la más honesta posible: "Es una serie japonesa que hace cualquier cosa". Cualquier cosa. Después de volver a ver los números oficiales de su recorrido animado, me sigue cerrando esa descripción. Porque lo que empezó como una serie de 201 capítulos en 2006 se estiró hasta juntar 367 episodios sumando todas las continuaciones, más un puñado de especiales, películas con actores reales y cuatro largometrajes para cine. Veinte años no es poca cosa para una propuesta que se banca el humor absurdo como motor principal.
Cómo se compone ese medio millar largo de capítulos
- La primera etapa se emitió entre 2006 y 2010 y reunió 201 episodios, el corazón inicial de la franquicia animada.
- Después vinieron varias series derivadas que llevaron la cuenta total a 367 capítulos, siempre sobre la misma línea temporal de personajes y universo.
- El material original es el manga que Hideaki Sorachi arrancó a publicar en 2003 y completó en 2019, recopilado en 77 tomos.
- A la TV hay que sumarle OVAs lanzados directo en video, dos adaptaciones con actores y cuatro películas para cine, entre ellas varias recopilatorias.
Para ubicarnos en el escenario que plantea la historia alcanza con saber que es un Japón alternativo, con samuráis, extraterrestres y una troupe que se pasa el día resolviendo cualquier cosa menos lo que le encargan. Esa mezcla es la que sostiene el tono durante años y lo que explica que la serie haya podido extenderse sin repetirse demasiado, o al menos sin que su público se canse. El propio Sorachi lo planteó así, con una sinceridad que a mí me resultó conmovedora, en una reciente presentación en Tokio al cumplirse el aniversario.
“Al principio del proyecto animado mi mayor satisfacción era encontrar un equipo con ganas de trabajar conmigo y disfrutar de la adaptación, aunque durara poco. Calculaba mis ingresos principalmente por el manga, así que la repercusión económica del anime terminó superando lo que imaginaba.”Hideaki Sorachi
Esa frase me parece la mejor postal de estos veinte años. Hay algo muy humano en escuchar a un autor que arrancó con la idea de que todo podía terminar en cualquier momento y que hoy, cuando se cumplen dos décadas del debut animado, todavía procesa el tamaño que tomó lo suyo. Gintama no fue pensado para convertirse en una franquicia con películas, especiales y derivados, y sin embargo lo fue. Esa distancia entre la expectativa original y la realidad es, a mi modo de ver, lo que vuelve a la serie tan querida por su público.
La pregunta que me queda dando vueltas, y que les tiro a ustedes, es esta: cuando se sigue una serie durante tanto tiempo, ¿se queda uno por el humor del primer capítulo o por la costumbre de ver crecer ese universo año tras año? Les leo en los comentarios, como siempre.
Soy Nadia Chamorro, Cultura y Espectáculos, y nos encontramos en la próxima fecha.
