IVA en baja y tasas en alza: el cóctel que frena al consumo y complica al comercio minorista
La recaudación real del impuesto refleja ventas minoristas que siguen cayendo. El crédito más caro para familias y empresas posterga compras y decisiones de inversión, mientras la cantidad de firmas en situación irregular dentro del sistema financiero escaló a 58.982, un 53% por encima de lo registrado doce meses atrás.
La recaudación del IVA, que funciona como termómetro casi en tiempo real del comercio minorista, muestra que las ventas continúan perdiendo terreno en términos reales. Las familias compran menos, en un cuadro en el que el poder adquisitivo no terminó de recomponerse al ritmo de la inflación y, al mismo tiempo, el crédito disponible se encareció de manera sostenida.
Tasas reales positivas y consumo postergado
Con tasas de interés reales en terreno positivo, financiar una compra en cuotas con tarjeta, tomar un préstamo personal o renovar un electrodoméstico cuesta más. Esa presión actúa como freno sobre decisiones cotidianas que, en otra etapa, motorizaban al comercio: desde un electrodoméstico nuevo hasta la adquisición de un auto usado.
58.982 firmas en situación irregular: 53% más que hace un año
El impacto no se limita a los hogares. La cantidad de empresas clasificadas en situación diferente de la normal dentro del sistema bancario alcanzó las 58.982, un 53% por encima de lo registrado doce meses atrás. La morosidad empresarial sube y se postergan inversiones que podrían traducirse en más empleo y actividad productiva.
Dólar barato, compra de divisas y balanza comercial
El tipo de cambio contenido trajo un efecto concreto: abarató bienes importados y turismo al exterior para quienes perciben ingresos en pesos. En los últimos dieciocho meses, las personas compraron USD 36.500 millones, mientras que el saldo de la balanza comercial para ese mismo período alcanzó USD 29.132 millones. La diferencia entre ambos montos refleja que la demanda privada de divisas superó lo que generó el intercambio comercial, un dato que expone la presión sobre el mercado cambiario aun con precios relativos estables.
La combinación de consumo deprimido, financiamiento caro y mayor morosidad empresarial configura un escenario en el que los costos del ajuste se perciben con nitidez en el día a día. Para los hogares, la lectura práctica es directa: conviene priorizar compras de contado sobre financiamiento en cuotas mientras las tasas reales se mantengan elevadas, y comparar siempre el costo financiero del pago con tarjeta o préstamo personal antes de firmar, ya que en contextos de tasas positivas la diferencia entre un comercio y otro puede ser significativa. Para las PyME y el comercio minorista, la recomendación técnica es similar: postergar decisiones de inversión financiada hasta que el costo del crédito baje, y usar el período para ordenar el flujo de caja y reducir la exposición a la deuda bancaria.
