Juana Viale vuelve a calzarse el delantal de Mirtha y la mesa se prepara sin la abuela
La conductora de 99 años sigue con tos después de la internación por bronquitis y su nieta repetirá al frente del ciclo. Marcela Tinayre contó qué es lo que falta para que la diva regrese al living.
La escena se repite y ya empieza a sentirse como una costumbre de los sábados a la noche: la mesa larga, las copas servidas, las anécdotas dando vueltas y, otra vez, Juana Viale sentada en la cabecera del ciclo que identifica a su abuela. Mirtha Legrand continúa en su casa, recuperándose de la bronquitis que la tuvo a mal traer en el sanatorio Mater Dei, y la tos todavía no la deja pensar en volver al trabajo. Por eso, este fin de semana la nieta volverá a hacerse cargo de la emisión mientras la diva descansa y recibe a los amigos en su domicilio.
Una tos que se hace rogar
La que habló claro sobre los plazos fue Marcela Tinayre, su hija. En la previa de la nueva grabación, la mamá de Juana explicó que lo que está demorando el regreso es justamente esa tos persistente, el cabo suelto que le quedó después de la internación. Si todo evoluciona como esperan en la familia, el retorno a las grabaciones podría darse en la semana siguiente a esta emisión. Pero, claro, la decisión queda atada a cómo siga responding doña Mirtha en las próximas jornadas.
Los invitados que se sentarán a la mesa
Mientras tanto, Juana se prepara para animar una velada que viene con nombres variados. La próxima mesa tendrá como convidados a Juana Repetto, Guillermo Pfening, Martín Menem, el actor uruguayo Álvaro Navia y la periodista Jésica Bossi. Una mezcla típica de estos ciclos: actualidad, teatro, política y un toque de showbiz para condimentar la sobremesa.
“Continuará con su recuperación en su casa para retomar con sus actividades lo antes posible.”Comunicado del sanatorio Mater Dei
La semana después del alta
Mirtha recibió el alta un domingo por la tarde y, desde entonces, la rutina en su casa cambió de ritmo. Pasó estos días haciendo lo que más le gusta: almorzar con amigos, recibir visitas, compartir largas charlas con sus afectos. Lo que sigue en pausa son las emblemáticas meriendas dominicales, suspendidas desde hace dos semanas y todavía sin confirmación de una nueva fecha. Por ahora, los encuentros son más íntimos y a puertas cerradas, sin la parafernalia de las reuniones clásicas en su living.
Antes del susto, una agenda cargada de cultura
Hay que retroceder un poco para entender por qué esta internación pegó tan fuerte. Mirtha venía con una agenda cultural a tope. A mediados de agosto se acercó hasta el teatro Liceo para acompañar a Carlos Rottemberg en la presentación de su libro Pasen y Lean. También se dio el gusto de ver Secreto en la montaña, la obra que tiene a Benjamín Vicuña y Esteban Lamothe como protagonistas, y no quiso faltar a la función despedida de Midachi, a la que concurrió con amigos. Cuando recibió el Martín Fierro a la labor periodística femenina, en mayo, dejó una frase que hoy suena a declaración de principios: Voy a ser centenaria y voy a seguir viniendo, recibiendo el beso y abrazo de todos mis colegas.
Mientras tanto, en el living
La escena es conocida pero no por eso menos significativa: Juana vuelve a ocupar ese lugar que su abuela sostiene hace décadas. Ella sabe que es un reemplazo transitorio y lo lleva con la naturalidad de quien conoce el paño. En la mesa del sábado, Repetto, Pfening, Menem, Navia y Bossi serán los encargados de hacer compañía hasta que Mirtha pueda volver a pararse, mirar a cámara y preguntar, como siempre, de qué se habla esta noche.
