Martes, 15 de septiembre de 2026
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La imagen del US Open: Sabalenka lloró, rompió su raqueta y ahora todos debaten qué está permitido en la derrota

La bielorrusa cayó ante Rybakina en tres sets, no aguantó la presión en la premiación y, antes de subir al estrado, destrozó su raqueta en el banco. La frase en conferencia que abrió el debate.

Por Diego BenítezDeportes · 15 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo vimos todos. La imagen que cerró la final del US Open no fue la del trofeo levantando Elena Rybakina, sino la de Aryna Sabalenka llorando a mares mientras intentaba decir dos palabras en el micrófono. Pero hubo otra escena, unos minutos antes, que todavía da vueltas en la cabeza de cualquiera que se banque el tenis con cierta pasión: la bielorrusa volviendo al banco después de saludar a su rival y descargando toda su bronca contra la raqueta hasta partirlas en dos.

El resultado la dejó sin corona por tercera vez consecutiva en Nueva York: 6-4, 5-7 y 6-2 para la kazaja, que ya tenía Wimbledon 2022 en su palmarés y ahora suma su segundo Major. Sabalenka buscaba el tricampeonato y se quedó a mitad de camino, con la frustración a cuestas y la vista empapada.

La escena que se viralizó

Después del último punto, Sabalenka cruzó la red, le dio un abrazo rápido a Rybakina y caminó directo al banco. Ahí, a metros de las cámaras, empezó a pegarle a la raqueta contra el piso hasta que el marco cedió. La dejó tirada, se sentó en silencio y esperó la ceremonia. Cuando un camarógrafo se le acercó para tomarle un primer plano, le hizo un gesto con la mano para que se fuera. Quería estar sola.

“Si las hubiera guardado dentro de mí, ahora mismo o en la pista, no habría podido decir una palabra. Me habría puesto realmente desagradable allá. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera.”Aryna Sabalenka, en conferencia de prensa

El antecedente que pesa

No es la primera vez que Sabalenka estalla después de una caída importante en Nueva York. En 2023, tras perder la final ante Coco Gauff, mantuvo la compostura frente a las cámaras pero rompió una raqueta al doblar hacia los vestuarios. Ese episodio terminó de convencer a los organizadores de los Grand Slams de sacar las cámaras de los pasillos internos, justamente para preservar la intimidad de los jugadores en los peores minutos.

Lo que se pregunta cualquiera

  • ¿Dónde termina la descarga emocional y empieza la falta de fair play?
  • ¿Romper una raqueta es una válvula necesaria o un gesto que no se justifica en una final?
  • ¿Hasta qué punto el tenis profesional expone a los jugadores más allá de lo razonable?
  • ¿Las cámaras en los pasillos ayudan a contar la historia o invaden un momento que debería quedar en privado?

Queda la imagen de una jugadora que no se pudo guardar el dolor, que prefirió romper la raqueta antes que romper ella misma. Y queda también la pregunta, incómoda y de fondo, sobre qué le pedimos a un deportista que pierde la final más importante del año: ¿control absoluto o algo de humanidad cruda, sin filtro, como la que se vio este domingo en Nueva York?

DB

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