La maldición de Loudun vuelve al cine: Russell al fin pudo armar el film que le arrancaron
Después de más de medio siglo de recortes, la versión completa de 'Los demonios' llega a las salas españolas. La historia de una búsqueda obsesiva, una Iglesia que pidió vetarla y un director al que le rompieron el corazón con las tijeras.
Tengo que confesarles algo: cuando me enteré de que 'Los demonios' por fin iba a verse entera en un cine, sentí esa mezcla de alegría y de bronca que sólo nos despiertan las injusticias culturales. Porque esta película de Ken Russell, con Vanessa Redgrave y Oliver Reed en estado de gracia, lleva más de cinco décadas vagando por el mundo mutilada. Desde el 16 de octubre se proyecta en España en una copia restaurada en 4K de 114 minutos: la que Russell armó en 2004 y consideró definitiva. Una rareza que llegó a verse una sola vez, en el BFI Southbank de Londres, y que ahora vuelve a cruzarse con el público.
Una historia real detrás de la hoguera
Antes de la pantalla hay una historia, y esta es de las que duelen. En el siglo XVII, en el convento de las ursulinas de Loudun, un pueblo de Francia, varias monjas denunciaron estar poseídas por el demonio. El señalado fue el sacerdote Urbain Grandier, un tipo con fama de seductor y de librepensador. Lo condenaron por brujería y lo quemaron vivo en la plaza. Décadas después, Aldous Huxley -el mismo de 'Un mundo feliz'- se obsesionó con el caso y lo transformó en la novela 'Los demonios de Loudun'. Esa novela fue el combustible del guion. Russell no estaba haciendo un cuento gótico: estaba tirando del hilo para mostrar cómo funciona el poder cuando necesita un chivo expiatorio.
Y acá aparece la cita larga que a mí, particularmente, me hiela la sangre. Russell, fallecido en 2011, describió la película como la única verdaderamente política de su carrera. 'Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado', dijo el director. Piensen eso mirando la pantalla: una monja que asegura estar poseída, un cura que termina en la hoguera y un Estado que necesita quemar a alguien para sostenerse. El diagnóstico es de hace cuatrocientos años y, sin embargo, sigue leyendo el diario de hoy.
La búsqueda que duró años y un rollo perdido
Para llegar a esta versión completa hubo que cruzar archivos, pelear con Warner Bros. y armarse de paciencia. El crítico Mark Kermode, que conoció personalmente a Russell, fue el que dio con la pista. Rastreó metraje durante años con la ayuda de la filial británica del estudio y de archivistas independientes. Lo que terminó encontrando fue casi un tesoro de película: un rollo catalogado como 'C Cut 89'. Esos 89 segundos eran los que la Agencia Británica de Clasificación de Películas había retirado oficialmente del filme. Con ese material, Russell pudo por fin armar sus 114 minutos.
- La copia británica que circuló durante décadas llegaba a 111 minutos; la estadounidense, a 108.
- La versión del director, que ahora vuelve a verse en cines, tiene 114 minutos.
- Faltan, en total, alrededor de 6 minutos respecto del corte original.
- Estos 17 minutos nunca habían llegado a proyectarse íntegramente en una sala comercial.
Kermode no dejó pasar la oportunidad de ponerle nombre al daño. 'Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película', señaló el crítico. Imagínense lo que es eso para un director: que le amputen justamente las escenas donde están sus ideas más filosas, más las actuaciones que considera sus hallazgos.
Un filme al que le llovieron prohibiciones
Los cortes no eran un capricho de archivo: eran la condición para que la película pudiera existir en alguna pantalla. En los años setenta, 17 municipios de Gran Bretaña directamente la prohibieron. Donde sí pasó, lo hizo con calificación X, la etiqueta británica que equivalía a 'no recomendada para menores de 18'. Finlandia la tuvo vedada hasta noviembre de 2001, o sea que durante treinta años un país entero no pudo verla. Y lo más fuerte: el Vaticano la condenó y reclamó que se cancelaran sus proyecciones en el Festival de Cine de Venecia. Una película maldita, en el mejor sentido del término.
Vuelvo a mirar la cita de Russell y se me vuelve a erizar la piel. 'Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado', repitió el director. Cuando uno ve los 114 minutos en la sala, con la escena de la posesión de Redgrave desatada y el rostro de Reed soportando la tortura con esa mandíbula de boxeador, se entiende por qué incomodaba tanto. No es sólo sexo y religión: es poder. Y el poder, como sabemos en esta tierra, no tolera que lo nombren en voz alta.
Por qué importa ver esta versión
Quiero decir algo sin vueltas: si sos de los que vieron 'Los demonios' en algún canal de cable o en un ciclo de cineclub, no viste esta película. Viste un Frankenstein de comité de censura. La versión de 114 minutos, restaurada en 4K, recupera la cadencia con la que el editor Michael Bradsell -aliado inseparable de Russell en las peleas contra los censores- había pensado la obra. Es otra respiración, otro tempo, otra arquitectura emocional. La película te entra por los ojos y te sale por la columna vertebral.
La cita de Kermode me vuelve a la cabeza mientras escribo. 'Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película', insistió el crítico. Recuperar esos minutos es, literalmente, devolverle el alma a la película. Es también una manera de pedirle disculpas póstumas a un director al que, durante décadas, le negaron su propia obra.
La próxima fecha en la pantalla grande
Para los que estén pensando en ir: la película se proyecta desde el 16 de octubre en España, en salas seleccionadas, con copia restaurada en 4K y 114 minutos en pantalla. Para los que estén en Buenos Aires o en el resto de la Argentina, habrá que seguir de cerca la programación de los cines de arte y de los festivales que suelen traer este tipo de rarezas. Si tienen la chance, no la dejen pasar: es de esas películas que se ven una vez en la vida y se recuerdan para siempre. Y, como siempre digo, después me cuentan.
Te puede interesar
