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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La música como atajo hacia uno mismo: revisito “La llamada”, el musical que Los Javis llevaron de un teatro de Madrid a los Goya

Una comedia sobre dos chicas que sueñan con hacer reguetón en un campamento cristiano, la película que en 2018 postuló a cinco premios Goya y se llevó el de mejor canción original.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · · hace 14 d
La música como atajo hacia uno mismo: revisito “La llamada”, el musical que Los Javis llevaron de un teatro de Madrid a los Goya

Les confieso algo: la primera vez que escuché hablar de “La llamada” fue de boca de una amiga que salía de una función en el Teatro Lara, en Madrid, ya entrado 2014, cuando el musical llevaba varios meses colgado del cartel porque la temporada se había estirado mucho más de lo previsto. Calvo y Ambrossi habían escrito esa obra para ocho funciones, nada más, y el boca a boca la terminó empujando hasta convertirla en un fenómeno de la noche madrileña. Años después, la subieron a la pantalla grande y yo volví a cruzarme con María y Susana, las dos protagonistas, esta vez en una sala de cine del centro de Buenos Aires, con pochoclos en una mano y un café en la otra.

La historia arranca en un lugar insospechado: un campamento cristiano en la provincia de Segovia. Ahí, escondidas entre actividades al aire libre y oraciones nocturnas, María y Susana ensayan, en silencio, un proyecto juntas. Se llaman Suma Latina y su gran aspiración es presentarse con reguetón. El contraste entre esa música bailable y los cantos religiosos del campamento La Brújula es el motor de la comedia y, también, la puerta de entrada a preguntas más hondas sobre la fe, los mandatos familiares y los propios deseos.

Adolescentes, monjas y canciones que sirven de confesionario

El elenco reúne a Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta y Gracia Olayo, y gran parte del encanto está en cómo cada una encarna una forma distinta de habitar ese mundo. María empieza a ver apariciones de Dios y, a partir de ahí, intenta entender qué le pasa, en un proceso que los propios Javis describieron como una búsqueda de identidad. Susana, en paralelo, empieza a revisar las reglas que siempre dio por sentadas.

“La hermana Milagros, interpretada por Belén Cuesta, tiene momentos en los que deja a un lado el hábito, vuelve a ponerse su ropa y canta temas de Presuntos Implicados frente al espejo. La hermana Bernarda, más apegada a las reglas del campamento, también muestra contradicciones entre sus convicciones y lo que le pasa.”Los Javis, en el material de presentación de la película

Esas escenas mezclan humor con una mirada piadosa hacia los personajes. No hay villanos: hay gente intentando ser coherente consigo misma y fallando en el intento, una y otra vez, con algo de música de fondo para animarse. Cuando lo vi en pantalla, la sala respondía con carcajadas en los momentos de comedia musical y bajaba a un silencio casi reverencial en las escenas en las que María, frente a su amigo campamentero, intenta ordenar lo que siente. La mezcla funciona porque Los Javis no se burlan de la fe: la ponen en crisis con humor y con canciones pegadizas.

Del Lara al Goya, con Leiva como invitado

Antes de ser película, “La llamada” fue un musical que se estrenó en el Teatro Lara de Madrid en 2013. Estaba pensado para ocho funciones y la respuesta del público fue lo que estiró la temporada y, después, habilitó el salto al cine. La película fue la ópera prima como directores de Javier Calvo y Javier Ambrossi, que ya venían trabajando juntos en teatro y televisión.

El recorrido de la película incluyó cinco nominaciones a los premios Goya de 2018. La canción compuesta por Leiva obtuvo el galardón a mejor canción original, un reconocimiento que les permitió a los Javis cruzar otra puerta: la de la industria musical más allá del circuito del teatro independiente.

Si nunca la vieron, lo que se llevan es una comedia musical con canciones pegadizas, un elenco que se nota cómodo y un guion que se anima a tocar temas como la fe y la diversidad sexual sin solemnidad. Si ya la vieron, vuelve a verse con otros ojos: se nota el oficio de Los Javis para mezclar pop, humor y emoción a flor de piel. Y si la descubren en el teatro, como me pasó a mí a través del relato de una amiga, prepárense: la función, probablemente, no termina a las ocho como estaba prevista.

NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

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