Miércoles, 16 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaVida
Vida /

La recta final de la robótica escolar se vive en Neuquén con dos jornadas a puro ingenio y prototipos

La Copa Robótica Educabot 2026 define en el Domuyo a los equipos que representarán al país en el FIRST Global Challenge de 2027, con entrada libre y gratuita para todo el público.

Por Ariel Da SilvaSociedad y vida cotidiana · 16 de septiembre de 2026 · hace 15 h

Hay una térmica particular en Neuquén cuando septiembre empieza a asomar: la siesta pega distinto, el río suena más cerca de lo que uno cree y la vereda del Centro de Convenciones Domuyo se llena de chicos y chicas cargando cajas con piezas, cables y herramientas. Ahí, debajo del viento que siempre se cuela por calle Illia, se vivirá la definición de la Copa Robótica Educabot 2026, con entrada libre y gratuita el viernes 25 y el sábado 26 de septiembre, en una movida que reúne a 48 equipos de estudiantes secundarios de todo el país.

Yo sigo estas cosas desde hace años, y cada vez que me toca contar una final de robótica termino pensando lo mismo: lo que pasa en la pista es apenas la superficie. Detrás de cada robot hay meses de estudio, prueba y error, y un entramado de docentes que bancan con mate y paciencia. En esta edición, los equipos empezaron a trabajar en abril, con desafíos virtuales donde tuvieron que programar modelos de inteligencia artificial y resolver ejercicios de lógica en conjunto, antes de meter las manos en el prototipo.

Qué se va a ver en el Domuyo

El plato fuerte serán las pruebas en pista, con prototipos autónomos y radiocontrolados. Cada delegación llega con cinco chicos de entre 15 y 18 años y un docente como mentor, y todos compiten con kits y plataformas educativas iguales, sin ventajas de hardware ni de software. La particularidad, según remarcan los organizadores, es que el recorrido apunta a que los estudiantes aprendan al experimentar, se equivoquen y vuelvan a intentar, sin importar si arrancan de cero o si ya vienen programando desde los 12 años. En criollo, eso quiere decir que la cancha es pareja y la ilusión también.

  • La final concentrará 48 delegaciones, dos por cada una de las 24 jurisdicciones del país, aunque todavía faltan resolverse las últimas plazas de Formosa y Corrientes.
  • El equipo ganador se llevará un lugar en el FIRST Global Challenge de 2027, la competencia internacional que reúne a estudiantes de todo el mundo.
  • La iniciativa cuenta con el respaldo de Experiential Robotics Platform (XRP) y es impulsada por Educabot junto con la Fundación Sadosky.
  • La edición 2026 involucró a más de 15.000 estudiantes de 1.300 instituciones, y un 66 por ciento de esos colegios pertenecen a localidades del interior del país.

Los locales que van por todo

Como todo vecino del oeste neuquino sabe, cuando un equipo del barrio llega a una instancia así, el runrún se siente en la parada del colectivo. El Colegio Neuquén Oeste competirá con Casi Media Docena, que sacó el pase tras quedarse con el primer puesto provincial. La EPET N.º 25 de Plottier, en tanto, llevará a la pista a los Wind Warriors, con ese nombre que en cualquier idioma suena a película de ciencia ficción pero que, traducido al espíritu de los pibes, remite a pura garra y a esa idea de pelear contra el viento de la estepa. Ivana, mamá de una de las chicas del Neuquén Oeste y vecina del barrio Belgrano, me lo dijo sin rodeos: 'Los chicos vienen entrenando desde abril y para nosotros ya es un orgullo que estén ahí, más allá del resultado'.

Y acá vale una aclaración que siempre me gusta hacer cuando la gente me pregunta de qué se trata todo esto: la robótica educativa no es un club de genios encerrados en un laboratorio, es un espacio donde se aprende a fracasar con método. Los pibes y las pibas que van a competir el viernes y el sábado en el Domuyo vienen de escuelas públicas y privadas, de ciudades grandes y de pueblos chicos, y muchos de ellos nunca habían tocado un sensor antes de abril. Aprenden porque el formato los obliga a trabajar en equipo, a dividir tareas y a bancarse que el robot no funcione a la primera. Esa es, en el fondo, la parte más valiosa del viaje: el robot puede ganar o perdir el sábado, pero la formación que se llevan no se la quita nadie.

La invitación queda servida entonces: viernes y sábado, con entrada gratuita, en una de esas citas que a uno le reconcilian con la idea de país. Habrá robots, habrá hinchadas, habrá docentes con cara de sueño después de meses de y, sobre todo, habrá pibes y pibas mostrando lo que aprendieron a fuerza de prueba y error. Yo voy a estar en la vereda del Domuyo desde temprano, anotando nombres y escuchando las risas que se mezclan con el sonido de los motores y el runrún del río a lo lejos, mientras los prototipos empiezan a girar en la pista y la tarde neuquina se estira hasta la noche.

AD
Ariel Da SilvaSociedad y vida cotidiana

Te puede interesar