Mayoristas: el petróleo crudo empujó la inflación de mayoristas en septiembre y los importados actuaron de ancla
El IPIM trepó 3,2% en el mes por el salto del crudo y el gas, mientras que los productos del exterior quedaron casi congelados. Alimentos y bebidas avanzó 1,7% y la construcción cerró septiembre con un alza de 1,5%.
Arrancamos la semana con un número que pesa: 3,2%. Ese fue el salto que registró en septiembre el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), un guarismo que miramos de cerca porque suele anticipar, con algunas semanas de desfasaje, lo que después terminan pagando los consumidores en la góndola y en la factura de servicios. La cifra confirma que la presión no se fue: en los primeros nueve meses del año el indicador acumula 22,8% y, mirándolo contra septiembre de 2025, la variación interanual se estira hasta 29,2%, un número que incomoda a cualquier administración porque deja poco margen para celebrar supuestos anclajes.
Lo primero que conviene separar es de dónde salió esa suba. Los productos de origen nacional avanzaron 3,4% en el mes y fueron el verdadero motor de la aceleración, mientras que los importados, atados a un tipo de cambio oficial que se mueve más despacio, apenas se movieron 0,4% y actuaron como contención sobre el índice general. Esa asimetría es la fotografía del momento: afuera todo parece relativamente quieto, adentro hay rubros que se están reacomodando con fuerza.
Petróleo crudo y gas: el factor que explica casi la mitad del salto
Si hay que ponerle nombre y apellido al mes, es el del petróleo crudo y el gas. El rubro trepó 15% en septiembre y aportó 1,43 puntos porcentuales al IPIM, es decir, prácticamente la mitad del 3,2% registrado. Un escalón más abajo se ubicaron los productos agropecuarios, con una suba de 2,6%, y los productos refinados del petróleo, que ajustaron 2,2%. Alimentos y bebidas, el componente de mayor peso en la canasta del índice, avanzó 1,7%, un número todavía alto aunque bien lejos del 15% que mostró el crudo. Cuando la energía se mueve así, todo lo que viene detrás —desde el gasoil que carga el flete hasta el fertilizante que se aplica en la chacra— termina recalibrándose en las semanas siguientes.
Los otros indicadores que publicó el INDEC
- IPIB (sin impuestos): subió 3,4% en septiembre, con productos nacionales en 3,7% e importados en 0,3%; acumula 28,1% interanual.
- IPP (solo producción local, sin impuestos ni importados): trepó 3,8%, empujado por los productos primarios, que avanzaron 7,9%; manufacturados y energía eléctrica subieron 2,1%.
- Costo de la construcción: 1,5% en el mes y 31,3% interanual, con materiales en 1,3%, mano de obra en 1,6% y gastos generales en 1,5%, estos últimos atados a actualizaciones de tarifas de luz y gas.
Me detengo en la construcción porque suele pasar inadvertida en el debate diario y porque termina pegando en el bolsillo de quien está pagando un crédito hipotecario UVA o está por encarar una refacción. Cuando la mano de obra sube 1,6% y los gastos generales lo hacen al ritmo de las actualizaciones tarifarias, el costo final de la obra se va corriendo de manera sostenida, y nadie lo discute en público hasta que llega la cuota o el presupuesto del albañil.
Por qué importa mirarlo desde la góndola
Lo que el IPIM está contando, en definitiva, es lo que viene: los precios mayoristas suelen anticipar con algunas semanas lo que después aparece en el Índice de Precios al Consumidor, sobre todo en los dos rubros que más pesan en el presupuesto de los hogares, que son justamente energía y alimentos y bebidas. Si el crudo se disparó 15% en el mes, si los agropecuarios subieron 2,6%, si los refinados ajustaron 2,2%, no hace falta ser economista para entender que esa cadena termina recalibrando el precio del gasoil en el surtidor, de la harina en la panadería y del aceite en el supermercado. Por eso, aunque el INDEC todavía no publique el IPC de octubre, este 3,2% mayorista ya está marcando la temperatura.
Como vemos cada vez que sale un informe de estas características, lo que el Estado todavía no resolvió es la lógica de fondo: una estructura de precios donde la energía puede pegar saltos de 15% en un solo mes termina filtrándose, más tarde o más temprano, al mostrador. La pregunta que queda abierta es si esta dinámica se va a moderar en los próximos relevamientos o si vamos a volver a leer, cuando se conozca el dato de octubre, otro 3% en el termómetro mayorista con el crudo otra vez como protagonista de la película.
