Meta quiere que tu celular te reserve el vuelo mientras vos mirás el techo
La empresa de Zuckerberg presentó dos modelos de IA que ejecutan tareas de punta a punta, desde comprar un pasaje hasta mandar un correo, y los ó en su app Muse. La pelea ya no es quién responde mejor, sino quién conecta con más servicios.
A todos nos pasó: estás en la cocina, con las manos en la masa, y de repente te das cuenta de que tenés que reservar ese vuelo a Córdoba que se te escapa. Soltás el repasador, secás las manos, agarrás el celular, abrís la app de la aerolínea, ponés fecha, destino, pagás hasta tres, confirmás. Cinco minutos que nadie te devuelve. Ahora imaginá que el celular hace todo eso mientras vos terminás la masa. Eso, justamente eso, es lo que Meta acaba de poner sobre la mesa.
De responder preguntas a hacer cosas
La diferencia es sutil pero cambia todo. Hasta hoy, los asistentes de inteligencia artificial contestaban consultas, redactaban borrados o tiraban ideas. A partir de esta semana, los modelos Wonder y Wonder Full, que así los bautizó Meta, están disponibles para desarrolladores y van a llegar en breve al asistente Muse, empezando por los suscriptores pagos. El salto está en que ya no se quedan en el “te recomiendo tal vuelo”: lo compran.
Mark Zuckerberg los presentó como una generación de modelos “mucho más grande y avanzada” que la anterior. La empresa Artificial Analysis, que se dedica a evaluar y comparar sistemas de IA, los puso entre los más eficientes del mercado. Y acá viene la parte importante: Meta viene gastando una fortuna, se habla de hasta 145 mil millones de dólares este año, para volver a pelear de igual a igual con los laboratorios líderes. Muse es una de las fichas centrales de esa estrategia.
El negocio detrás del asistente
Conviene mirar el contexto. Meta financia casi todo con avisos publicitarios en Facebook e Instagram. Tener un asistente que ejecuta tareas concretas, desde mandar un correo hasta cerrar una compra, abre una vía de ingresos propia, sin depender del banner. Es el mismo modelo que persiguen OpenAI con Dots, Google con Spark y la startup Instnict con su propuesta. La pelea, según los propios analistas, se va a definir por cuántos servicios externos logre conectar cada asistente. El que tenga más acuerdos, gana.
Muse, lanzada en Estados Unidos a comienzos de septiembre, trepó rápido hasta convertirse en la app gratuita más descargada del App Store. Igual, la firma Sensor Tower detectó una desaceleración en el ritmo de crecimiento, una señal de que la euforia inicial suele tener techo.
Lo que hay que mirar con lupa
Yo soy de los que todavía se ríen cuando el GPS los manda por una calle cortada, así que déjenme decir algo obvio. Antes de soltar a un asistente a comprar solo, conviene hacer tres cosas. Primero, probar con compras chicas y reversibles, tipo una reserva low cost que se pueda cancelar. Segundo, revisar qué permisos le dimos y con qué cuentas quedó asociado, sobre todo la del home banking o la tarjeta. Tercero, leer la letra chica del servicio, porque cuando una IA mete la pata, la culpa la pagás vos, no el modelo.
Dicho esto, reconozcámoslo: la promesa es tentadora. Si funciona, la cantidad de horas que se liberan es obscena. El punto es entrar con los ojos abiertos, no con el piloto automático puesto, justamente lo que queremos delegar.
