Neuquén vuelve a latir entre páginas: la Feria del Libro programa su jornada más diversa
La edición 2025 ofrece un laboratorio de escritura, cruces con el cine patagónico y la biografía de Berbel, en un predio que ya recibió más de 115 mil visitantes.
La térmica sube apenas unos grados cuando uno se arrima al predio que montaron en las cercanías del Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén, y la vereda empieza a poblarse de gente con bolsas de libros bajo el brazo. Es que la Feria Internacional del Libro neuquina atraviesa una semana que se siente intensa, y este miércoles 16 de septiembre la agenda se abre como un abanico que toca casi todos los palos: escritura creativa, cine, poesía, relatos, antologías y hasta un testimonio sobre fibromialgia. Hay, en definitiva, razones de sobra para darse una vuelta por cualquiera de los tres auditorios que la organización montó a la sombra de los árboles.
Un laboratorio, un cruce con el cine y mucho más
De entrada, la jornada propone el laboratorio «Vuela el pez», que conduce Mariana Rizzuto y está pensado para quienes tengan ganas de sentarse a escribir de verdad, con lápiz y papel o con lo que cada uno traiga. Después, la cita que más me llamó la atención es «Más allá del desierto, del libro al cine (Western patagónico)», una actividad que recorre el género del oeste a través de la poesía de Juan Pablo Caramellino e incorpora proyecciones de cortometrajes dirigidos por Ezequiel López. Es el tipo de cruce que uno celebra cuando lo encuentra en una feria: literatura y pantalla juntas, dándose la mano.
- Laboratorio «Vuela el pez», a cargo de Mariana Rizzuto.
- Encuentro «Más allá del desierto, del libro al cine (Western patagónico)», con poesía de Juan Pablo Caramellino y cortometrajes de Ezequiel López.
- Presentación de «Un lugar de Sol», de Sol Buschiazzo (relatos y prosa poética).
- Antología «Desatando sueños», del grupo literario Plumas azules.
- Producciones escritas del proyecto «Borges y su literatura», de SADE Filial Neuquén.
- Presentación de «Berbel: el latido de la Patagonia», biografía de Cecilia Rayén Guerrero Dewey.
- Charla «La gira de los Barrios», de Santiago Emanuel Ocampos.
- «Rompiendo las cadenas de la fibromialgia», narración testimonial de Julia Marisa Esther Stagnaro.
Como vecino de toda la vida del centro neuquino, me crucé con Marta, que atiende un kiosco de la calle Mitre y va a la feria casi todos los años desde que arrancó la pandemia. «Yo vengo por los autores locales, que a veces no los conoce nadie», me dijo mientras se acomodaba una bolsa con dos libros de cuentos bajo el brazo. Tiene sentido: en uno de los auditorios, justamente, la secretaria de Jefatura de Gabinete María Pasqualini confirmó que ese espacio está reservado para presentaciones de escritores de la región y que además funciona un estand de escritores independientes, una especie de vidriera chica donde cada uno se muestra como puede. Y eso, que parece un detalle, cambia la fisonomía de la feria: la convierte en un lugar donde uno puede cruzarse cara a cara con quien escribió el libro que lleva debajo del brazo.
Una concurrencia que ya marca un récord
Porque la otra cifra que da contexto la dio la propia Pasqualini: hasta la tarde del martes 15, pasaban por las cuentas municipales alrededor de 115.000 personas en lo que va de la feria, con un promedio de 6.000 ejemplares vendidos por día en las primeras jornadas. Son números que se palpan cuando uno mira la fila para entrar o cuando intenta encontrar una mesa libre en los patios de comida. La feria, además, seguirá sumando propuestas: el sábado se presenta el libro de la ciudad y todavía quedan en carpeta participaciones de Mauricio Kartun, Darío Z, Soledad Rivero y Liliana Barrero. Uno se va con la sensación de que esta edición, más que una vidriera de títulos, funciona como una gran mesa compartida donde la Patagonia se cuenta a sí misma en varias voces, y donde cada visitante termina llevándose, además de algún libro, una conversación que después repite en la cocina de su casa mientras se sirve un mate y mira cómo el río Limay se va poniendo dorado con la última luz de la tarde.
“Yo vengo por los autores locales, que a veces no los conoce nadie.”Marta, vecina del centro de Neuquén
