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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Resident Evil se reinventa en el cine: Zach Cregger lleva a Bryan a recorrer Raccoon City con la mochila llena de trampas

La nueva película toma la saga de Capcom como punto de partida y arma una historia original en la que un protagonista se abre paso entre criaturas mutadas, puertas trabadas y cartuchos de escopeta muy buscados. Un repaso por los guiños a los videojuegos y por el papel de Umbrella en esta vuelta de la franquicia al cine.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · · hace 24 d
Resident Evil se reinventa en el cine: Zach Cregger lleva a Bryan a recorrer Raccoon City con la mochila llena de trampas

Me acuerdo de esas noches frente a la pantalla gastada de la computadora, con el volumen bajo para que no se enteraran en casa, resolviendo puzzles en una mansión llena de zombis. Por eso, cuando supe que Resident Evil volvía al cine con una historia original, me senté a investigar de qué se trataba esta vuelta de tuerca. Y la verdad es que lo que se viene tiene bastante de noches de adrenalina y, al mismo tiempo, se planta como algo nuevo.

La nueva película sigue a Bryan, un protagonista que se abre paso por Raccoon City mientras Umbrella, la farmacéutica de siempre, sigue siendo el motor del desastre. La dirección corre por cuenta de Zach Cregger, que ya había demostrado pulso para el género con Barbarian, y acá toma el universo de Capcom para armar una trama independiente. No es una secuela directa ni un remake: es una recorrida personal por los mismos escenarios que marcaron a fuego a varias generaciones de jugadores.

Un recorrido que se siente a videojuego

Lo que más me enganchó al leer sobre el filme es que el ritmo de Bryan parece sacado directamente de un control con el stick gastado. El guion lo empuja a conseguir armas, juntar munición y atravesar lugares oscuros, casi como si el espectador estuviera decidiendo el próximo paso. Esa estructura, clásica de la franquicia, ordena el viaje por escenarios bien reconocibles: las calles de Raccoon City, una alcantarilla, una granja y un hospital. Cada uno con su propia trampa y su propio sobresalto.

  • Calles de Raccoon City: el epicentro del brote, donde Umbrella tiene su laboratorio y la ciudad se convierte en zona muerta.
  • Alcantarillas: pasillos estrechos y oscuros donde la linterna pasa de ser un accesorio a una necesidad.
  • Granja: el punto donde Bryan debe juntar cartuchos para su escopeta antes de seguir adelante.
  • Hospital: ascensores, pasillos y criaturas que confirman que, en Resident Evil, ni una sala de guardia está a salvo.

Dentro de ese mapa, Cregger suma a Paul Walter Hauser y Zach Cherry como dos científicos de Umbrella que, según la descripción del proyecto, buscan frenar el desastre que ellos mismos desataron. Es un giro interesante porque corre el foco del simple soldado o policía hacia los cerebros de la corporación, ese villano corporativo que arrastra la saga desde 1996, cuando Chris Redfield y Jill Valentine se quedaron atrapados en una mansión llena de zombis.

Criaturas que ya parecen del sueño de un fan

Las amenazas que enfrenta Bryan son puro ADN Resident Evil, pero con un maquillaje que deja marca. En una granja aparece un perro que lo persigue dentro de un granero y, llegado el momento, le abre la cabeza para mostrar tentáculos: un guiño directo a los enemigos caninos mutados que persiguen a los jugadores desde los primeros títulos. En el ascensor del hospital, otra criatura lo ataca con vómito ácido, un recordatorio de que en esta saga el cuerpo a cuerpo siempre es una mala idea. Y, como si fuera poco, hay un monstruo hecho de restos humanos que se va agrandando a medida que incorpora nuevos cuerpos con sus tentáculos: la imagen más extrema de un laboratorio que perdió el control.

Entre tanda y tanda de monstruos, la película se asegura de que el protagonista cargue con los mismos objetos que cualquier sobreviviente de la saga: una linterna para orientarse en la nieve, en las alcantarillas y en las calles, y un arsenal que va creciendo sobre la marcha. Empieza con una pistola, suma una escopeta y termina con un rifle de asalto, aunque tener un arma no alcanza. En la granja, por ejemplo, Bryan tiene que juntar cartuchos para poder usar la escopeta: un detalle que, a los que alguna vez se quedaron sin balas en medio de un pasillo oscuro, les va a sacar una sonrisa cómplice.

Ese ida y vuelta entre cine y videojuego es, a mi entender, lo más jugoso del anuncio. Cregger no se limita a poner fanservice gratuito: toma la lógica de los juegos, la dificultad para abrir puertas, la escasez de recursos y la amenaza constante en la oscuridad, y la traduce al lenguaje del cine. Y lo hace, además, con una historia propia, sin atarse a los personajes clásicos como Leon o Claire, que aparecieron por primera vez en la segunda entrega, de 1998, cuando la franquicia ya se había mudado a Raccoon City.

Por ahora no hay fecha de estreno confirmada para la Argentina ni para la región, así que lo que queda es esperar, mirar de nuevo el primer Resident Evil en algún streaming y anotar mentalmente cada guiño que apareció en esta primera descripción. Si la película mantiene en pantalla lo que promete en el papel, la vuelta de la saga al cine tiene argumentos de sobra para volver a poner a Umbrella en el centro de la conversación.

NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

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