Steven Seagal colgó la cámara y se calzó el boina: así se lo vio en un operativo en la frontera texana
Lejos de los sets de Hollywood, el actor se sumó a tareas de seguridad en el condado de Hudspeth, Texas. Su pasado como cinturón negro y su vínculo con Japón aparecen como claves de su paso por las fuerzas locales.
Te lo imagino en cualquier otra esquina menos en esta. Pero ahí estaba Steven Seagal, el tipo que en los noventa nos hizo tragar miles de veces la misma fórmula de golpe limpio y mirada dura, parado en medio del desierto, con ropa de operativo y cara de who knows nothing about glamour. Lo confirmé porque me crucé con el material fresco que llegó desde el condado de Hudspeth, Texas, y la postal no tiene nada de ficción: el muchacho se fue a trabajar a la frontera.
La movida ya lleva varias semanas y el dato no es menor para los que seguimos su carrera desde que lo vimos en Hard to Kill, Out for Justice y Under Siege. Aquellos rodajes, allá por el 90 y el 91 y el 92, lo tenían siempre del lado de la justicia pero con una estilización que parecía irreal. Ahora, del lado de la justicia pero en serio.
Cómo se lo vincula con las fuerzas locales
Lo que dicen en el condado sobre el actor
Lo primero que aclaran las autoridades del condado de Hudspeth es que esto no es una foto ni un cameo. El propio personal que lo tuvo al lado, en recorridas y controles, descartó que el actor esté buscando publicidad con la movida.
“Está aquí porque le importa el país y quiere contribuir como cualquier otro residente.”Integrante de las fuerzas del condado de Hudspeth
Las jornadas incluyeron operativos de control fronterizo con uso de armas de precisión, siempre con agentes del orden supervisándolo de manera directa. Es decir, nadie lo mandó solo a hacer de las suyas: hubo cadena de mando y protocolos de los que se cumplieron al pie de la letra.
De dojo en Japón a la frontera en Texas
La historia del muchacho con las artes marciales
Para entender por qué un actor de la meca del cine termina metido en un operativo de seguridad, hay que remontarse bien lejos. A los cinco años, Seagal vio una exhibición que le cambió la cabeza. A los 17 se plantó solo en Japón, sin hablar una palabra de japonés y sin tener un contacto conocido, para entrenarse con maestros locales en dojos tradicionales. Con el tiempo sacó el cinturón negro y llegó al séptimo Dan de Aikido, una disciplina que suele definir como el camino de la energía y la armonía. Años después fundó una academia de artes marciales, que en la actualidad sigue en manos de su exesposa, Miyako Fujitani.
- A los 5 años, presenció una exhibición que lo marcó para siempre.
- A los 17, viajó solo a Japón para entrenar en dojos tradicionales.
- Alcanzó el séptimo Dan en Aikido.
- Fundó una academia de artes marciales, actualmente dirigida por su exesposa Miyako Fujitani.
Esa misma filosofía, la del control y la precisión por encima de la fuerza bruta, fue la que, según el material, trasladó a su trabajo en los operativos. Quienes compartieron turno con él insisten en que su enfoque apuntó a evitar las confrontaciones directas, en línea con la disciplina que practica desde chico. Nada de golpes de Hollywood, sino el libro y el manual.
Vecinos entre la sorpresa y la aprobación
Cómo lo recibió la gente del lugar
En el condado, la película que se repite es la del vecino que lo cruza por la calle, lo mira de reojo y se termina convenciendo de que es él. Algunos dijeron que les llamó la atención encontrarlo fuera de su habitat natural, ese de alfombra roja y premieres. Otros, en cambio, resaltaron que se lo vio comprometido con el trabajo, haciendo base y cumpliendo. Las autoridades, en ambos casos, remarcaron que lo suyo fue aporte concreto y no presencia simbólica de alguien que solo vino a sacarse una foto.
La pregunta queda picando, y la dejo planteada como nos la deja el propio material: qué tan seguido una carrera artística termina siendo el punto de partida para un rol genuino en el servicio público. Lo que se vio en Hudspeth, al menos por ahora, parece ir en esa dirección. Y la próxima fecha de esta historia, para quienes seguimos a Seagal de cuando era Bad Guy en su máximo, ya no se cuenta en estrellas de cine sino en guardias, recorridas y reportes al final del día.
