Stewart, la reina del mundo: volvió a reinar en el básquet femenino y ya no tiene comparación
La alera estadounidense ganó la final con 22 puntos y 10 rebotes, fue elegida MVP por segunda vez en su carrera y guio a su selección hacia el título número 12 de su historia.
Lo vimos todos: en el momento exacto en que la pelota se fue por el aire y entró limpia, Breanna Stewart levantó los brazos, miró al público de Berlín y dejó claro que ella maneja los tiempos de este básquet. La americana firmó 22 puntos y 10 rebotes en la final contra Francia, ganada por Estados Unidos 97 a 79, y se quedó con el premio a la MVP del Mundial por segunda vez en su carrera. Ninguna otra jugadora había logrado repetir ese reconocimiento en dos Copas del Mundo distintas. La primera vez había sido en Tenerife 2018, cuando todavía era una promesa cumpliendo promesas. Ahora, con 32 años, se consagró como leyenda.
El título le permite a Estados Unidos estirar una hegemonía que ya parece de otro planeta: cinco consagraciones seguidas y doce en la historia del torneo. Francia, en tanto, llegó por primera vez a una final de Copa del Mundo y se fue con la cabeza alta, empujada por una Gabby Williams que fue pura electricidad durante todo el certamen.
Las otras protagonistas de Berlín 2026
- Jackie Young: la escolta acompañó a Stewart en el quinteto ideal y cerró la final con 18 puntos, seis rebotes y cinco asistencias.
- Gabby Williams: motor de Francia, terminó el torneo con 18,7 puntos, 4,8 rebotes, 4 asistencias y 2,8 robos por partido.
- Iyana Martin: la española de 20 años llevó a su selección al tercer puesto con 17,5 puntos, 4,2 asistencias y 2,2 robos de promedio.
- Leonie Fiebich: la alemana fue la bandera de la anfitriona, que terminó cuarta, con 9,9 puntos, 8,6 rebotes y 3,6 asistencias por encuentro.
Yo lo miro desde acá y me convenzo de algo: lo de Stewart no es solo talento, es constancia. Cerró el Mundial con 12,8 puntos, 7,3 rebotes, 2,8 asistencias y una eficiencia de 18,8, números que hablan de una jugadora completa, que aparece cuando el partido lo pide y que sostiene a un equipo que ya se acostumbró a ganar. Eso no se improvisa: se construye durante años, con lesiones que duelen y noches que nadie televisa.
Mientras EE.UU. celebra y Francia celebra haber llegado, la pregunta queda flotando en el aire de Berlín: ¿habrá alguna selección capaz de cortarle la racha en el próximo ciclo? Por ahora, con Stewart en cancha, la respuesta parece ser que no. Pero el básquet femenino viene creciendo, viene pidiendo pista, y sooner rather than later alguien va a golpear la puerta. Nos vamos a enterar, claro, porque a mí no me lo cuentan: lo vamos a ver todos.
