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Tomás Holder mostró las dos puntas de su cuerpo y dejó un mensaje que duele: ninguna de las dos era salud

El ex Gran Hermano repasó por qué llegó a los 125 kilos en mayo del año pasado y por qué la definición que lució en Ibiza tampoco lo representa. Habló de culpa al comer, de la PlayStation como refugio y de un sostén químico que, dice, no se puede sostener en el tiempo.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · 11 de septiembre de 2026 · hace 43 min

Les confieso algo de entrada: cuando vi la foto de Tomás Holder en Ibiza, con el abdomen marcado y la cara de vacaciones en el Mediterráneo, lo primero que pensé fue "qué buen físico". Y me da pudor admitirlo, porque el propio Holder se apuró a bajarme de ese lugar común con una frase que todavía me está dando vueltas: "Mi cuerpo no es real, ni sano y tiene un soporte químico". Ahí entendí que la imagen que uno elige mirar es siempre más mentirosa que la persona que la está mostrando.

La foto que guardó por vergüenza durante meses

La historia arranca mucho antes de la playa europea, en un departamento cualquiera donde Tomás pasó siete meses sin pisar un gimnasio. En mayo del año pasado la balanza marcó 125 kilos. No fue un capricho de una semana: fue el resultado de jornadas de hasta doce horas frente a la PlayStation, de comidas rápidas a deshora y, sobre todo, de un estado de ánimo que él mismo describe con una frase que me golpea: "No encontraba rumbo, no encontraba soluciones". Esa foto, la del cuerpo que casi no reconoce, la guardó. No por nostalgia, sino por vergüenza. Y la sacó ahora a la luz con una intención muy concreta: que alguien que esté en un pozo parecido no se sienta el único.

“Cuiden su salud y sobre todo su salud mental.”Tomás Holder

El otro extremo: la definición que tampoco era victoria

Meses después, ya en julio de este año, Tomás llegó a Ibiza con un físico que le llenó de comentarios favorables en las playas y en las discotecas. Cualquiera hubiera subido esa foto como un trofeo. Sin embargo, él eligió contar el costo: cinco meses de control estricto de la alimentación, culpa cada vez que se sentaba a comer y la balanza convertida en una sentencia diaria. Algo tan simple como una hamburguesa, que antes era un gusto, pasó a ser un conflicto interno. Esa es la parte que a mí, como lectora de 40 y tantos, me interesa más que la abdominal: lo que se rompe por dentro mientras el espejo parece ir bien.

  • 125 kilos en mayo del año pasado, tras siete meses sin entrenar y hasta doce horas diarias de PlayStation.
  • Cinco meses de dieta muy controlada para llegar a la foto de Ibiza.
  • Culpa al comer y dependencia de la balanza como señales de alarma que él mismo reconoce.
  • "Soporte químico" como lo que hizo posible la definición, y que, según dice, no es sostenible en el tiempo.
  • Implante capilar a comienzos de marzo para corregir las entradas; niega retoques en el rostro y atribuye los cambios a la dieta y a la barba.

Lo que se dice entre líneas

A mí lo que más me quedó es la honestidad de no vender ninguna de las dos fotos como un modelo a seguir. Ni el sobrepeso que vino de la mano de la tristeza, ni la definición que vino de la mano de un sostén químico. Holder, que se hizo conocido en la casa más vista del país, eligió correrse del lugar del influencer que muestra abdominales y, en cambio, hablar de salud mental con la misma crudeza con la que uno habla con un amigo en un bar. Me parece un gesto valioso, sobre todo para los pibes y las pibas que consumen este tipo de contenido sin filtro. Próxima fecha en la agenda de Tomás: por ahora, seguir mostrando su proceso en redes y, según dijo, empezar a disfrutar una hamburguesa sin que le tiemble la mano.

NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

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