Un fin de semana a la sombra de los tilos: la Feria de la Madre toma el Parque Jaime de Nevares
Más de 170 emprendedores, un polo gastronómico con brasas y un escenario con propuestas para toda la familia se dan cita en Neuquén con entrada libre y gratuita, este viernes y sábado hasta las 23.
Arrancamos la nota como nos gusta arrancar las cosas en Neuquén: con el calor de la tarde cayendo sobre el río y la vereda del Parque Jaime de Nevares llena de gente que ya sabe que algo está pasando. Es que este viernes y sábado, desde las 16 hasta las 23, el parque se viste de festejo para recibir una edición especial de la feria en el Mes de la Madre, con entrada completamente libre y gratuita. Algo así como una excusa perfecta para bajar con la reposera, los chicos y la señora de uno, y dejarse llevar por la marea de puestos que se armó entre los árboles.
La propuesta es de esas que convocan de verdad: más de 170 emprendedores van a estar ofreciendo de todo un poco. Hay decoración, indumentaria, cosmética natural, marroquinería, plantas, accesorios, chocolatería, artesanías, encuadernación, objetos en madera, macramé, creación textil y hasta vitrofusión, esa técnica de vidrio fundido que siempre llama la atención de los que van caminando. La jefa de Gabinete municipal, María Pasqualini, contó que los feriantes trabajaron pensando en la fecha y prepararon producciones especiales para que la gente encuentre opciones de regalo sin tener que meterse en un shopping ni descuadrar el bolsillo. Precios accesibles, dijo, como para que nadie se quede con las manos vacías a la hora de buscar algo para la mamá.
Comida, escenario redondo y actividades para los chicos
El patio gastronómico queda por cuenta de Confluencia de Sabores, que va a instalar unos 20 carros de comidas y puestos de bebidas con jugos naturales, licuados, cervezas artesanales y destilados regionales. Para el que se queda a la cena, el plan viene con un espacio de fuegos y carnes a las brasas, de esos aromas que te van bajando desde la esquina y ya te tientan antes de llegar. La invitación de la organización es clara: ir con reposera, sentarse cómodo, bancar la tarde y quedarse a comer al aire libre bajo los árboles.
En el medio del parque se armó un escenario 360°, con shows de magia, bandas en vivo y juegos inflables para los más chicos, que son los que copan las primeras horas de la tarde. Después, cuando cae el sol, la cosa se vuelve más bien grande, de esa música que se escucha desde lejos y que invita a quedarse charlando con el vecino. En eso Neuquén tiene lo suyo: la gente se conoce, se cruza, se sienta junta y termina armando una mesa larga que no estaba en ningún programa.
Salud, alimentación sin TACC y una palabra prestada
Por lo bajo, en la rueda de vecinos que ya se arrimó al Parque Jaime de Nevares para reservar su lugar bajo la sombra, andan los mismos comentarios de siempre. Marta, del barrio Confluencia, me dice mientras acomoda una lona en el piso: "Yo vengo todos los años, es mi manera de comprar el regalo sin volverme loca, y de paso me junto con las chicas, comemos algo rico y nos quedamos hasta que cierren". Esa mba'asy, esa paciencia amable con que se toman las cosas en esta zona del país, parece ser el motor silencioso de una feria que ya se instaló como clásico de octubre y que este año, con más de 170 puestos encima, promete dos jornadas a puro tilo, música y abrazo pendiente.
La imagen ya quedó armada: el sol bajando detrás de los árboles del Jaime de Nevares, los carros de Confluencia de Sabores largando ese perfume a carne a las brasas que se mezcla con el dulzor de los licuados, las chicos subiendo y bajando de los inflables, y las manos de una feriante acomodando, una por una, las piezas de vitrofusión que se van a llevar de regalo. Dos tardes para caminar despacio, mirar de puesto en puesto y, en el mientras tanto, ir pensando qué decirle a la mamá este domingo.
