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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Una foto del ingreso familiar en la Argentina: el umbral de los $3.900.000 y una brecha que no se cierra

Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC para el segundo trimestre de 2026 muestran cómo se reparte el dinero que entra a las casas en 31 aglomerados urbanos, qué peso tiene el trabajo frente a las jubilaciones y los subsidios, y por qué el 10% de mayores ingresos no es un bloque homogéneo.

Por Elena SawczukCampo y producción yerbatera · · hace 14 d
Una foto del ingreso familiar en la Argentina: el umbral de los $3.900.000 y una brecha que no se cierra

Soy Elena Sawczuk, y esta vez la nota no nace del yerbal ni del precio de la hoja verde, sino de un dato del INDEC que sirve para entender, de un solo vistazo, cómo se reparte el ingreso en los hogares argentinos. La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) marcó en $3.900.000 mensuales el piso para integrar el 10% de los hogares con mayores ingresos durante el segundo trimestre de 2026, un umbral que funciona como línea de entrada a un club chico y muy heterogéneo, donde el promedio llegó a $6.057.098 por familia y la media general del conjunto relevado se quedó en $2.037.784.

De qué se compone el dinero que entra a una casa

Cuando el INDEC habla de ingreso total familiar está sumando todo lo que percibe un hogar en un mes: sueldos y salarios, ingresos por cuenta propia, jubilaciones, pensiones, ayudas familiares, subsidios y otras transferencias. Esa foto general arrojó un promedio de $2.037.784 para el segundo trimestre de 2026 en los 31 aglomerados urbanos relevados, una cifra que, como se ve, queda muy por debajo de los $3.900.000 que marcan el arranque del decil más alto.

El organismo ordena a los hogares según esos ingresos y los divide en diez grupos de igual tamaño, llamados deciles, lo que permite comparar extremos sin marearse con la matemática. En esa escala, los hogares del octavo decil percibieron entre $2.300.000 y $2.939.000 mensuales; los del noveno, entre $2.939.000 y $3.900.000; y el décimo, el de mayores ingresos, se extendió desde ese umbral hasta los $75.000.000, con la mencionada media de $6.057.098, una amplitud enorme que muestra que compartir segmento no significa compartir realidad.

Trabajo, jubilaciones y el peso de las fuentes no laborales

El origen de los recursos cambia de manera pronunciada a lo largo de la pirámide. En el conjunto de los hogares relevados, el trabajo aportó el 78,1% de los ingresos y las fuentes no laborales explicaron el 21,9% restante. Esa composición se acentúa en la parte de arriba: entre las familias del decil superior, la participación laboral trepó al 86,6%, es decir que casi todo lo que entra a esas casas proviene de empleos formales, rentas o actividades por cuenta propia. En el extremo opuesto, el comportamiento se invierte: en el decil de menores ingresos, jubilaciones, pensiones, subsidios y otras ayudas representaron el 67,3% del total, un dato que deja a la vista la dependencia de la política social en la base de la pirámide.

  • Decil 10 (mayores ingresos): desde $3.900.000 hasta $75.000.000, con promedio de $6.057.098 y 3,4 integrantes por hogar.
  • Decil 9: entre $2.939.000 y $3.900.000 mensuales.
  • Decil 8: entre $2.300.000 y $2.939.000 mensuales.
  • Conjunto general: promedio de $2.037.784 por hogar y 2,9 integrantes.
  • Decil 1 (menores ingresos): entre $5.000 y $578.000, con promedio de $383.378 y dos integrantes por hogar.

El contraste entre puntas se completa con la distribución agregada: el 10% de los hogares de mayores ingresos concentró el 29,7% del ingreso total, mientras que el 10% más pobre apenas reunió el 1,9%. En el primer segmento quedaron comprendidas unas 1.017.000 familias, en las que vivían 3.491.000 personas, según la EPH, un recordatorio de que la foto no es solo de billetes, sino de gente concreta que reparte techos y comidas con montos que nada tienen que ver entre sí.

Lo que estos números dejan pendiente

La radiografía de la EPH es útil para ordenar el debate, pero no lo cierra. Del ingreso familiar al mostrador, del mostrador al costo de vida y del costo de vida a la política pública hay todavía un tramo que el Estado no resolvió: cómo hacer que un umbral de $3.900.000 no sea la frontera entre dos países adentro de un mismo país, y cómo evitar que el 67,3% de ingresos no laborales en la base sea leído como un mérito y no como una señal de alarma sobre la calidad del empleo que predomina abajo.

ES
Elena SawczukCampo y producción yerbatera

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