Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

Yemas de Santa Teresa: la receta tradicional española que se luce con apenas cuatro ingredientes

Con yema, azúcar, agua y piel de limón se elaboran unas pequeñas esferas rebozadas en azúcar glasé, ideales como cierre dulce de la sobremesa. La clave está en el almíbar a punto de hebra y en una cocción lenta que puede extenderse hasta treinta minutos.

Por Luciana FerreiraTurismo · · hace 2 d
Yemas de Santa Teresa: la receta tradicional española que se luce con apenas cuatro ingredientes

Las yemas de Santa Teresa ocupan un lugar destacado dentro de los dulces clásicos de la repostería española y se preparan con apenas cuatro ingredientes: yema de huevo, agua, azúcar y piel de limón. Esa sencillez en la lista de productos contrasta con la atención que demanda la elaboración, sobre todo en dos instancias determinantes: el punto del almíbar y la cocción final de la mezcla, que define la textura definitiva del dulce.

El almíbar, primer paso de la receta

La preparación comienza con un almíbar elaborado a fuego medio a partir del agua, el azúcar y la piel de limón. El punto preciso se alcanza cuando el termómetro marca 105 grados centígrados, umbral que en repostería se identifica como punto de hebra fina. Quien no cuente con termómetro debe retirar el cazo del fuego antes de que el almíbar tome color, ya que un exceso de caramelo modifica el resultado final y puede arruinar la delicadeza del dulce.

  • Almíbar: 105 grados centígrados, punto de hebra fina, sin tomar color.
  • Incorporación: añadir el almíbar en hilo fino sobre las yemas sin dejar de batir.
  • Cocción: fuego suave, removiendo de manera constante durante unos treinta minutos.
  • Textura final: la masa debe espesar y despegarse de las paredes del recipiente.
  • Manejo: amasar con aceite vegetal en las manos para evitar que se pegue.
  • Presentación: formar bolitas, rebozar en azúcar glasé y colocar en cápsulas de papel.
  • Conservación: mantener en la heladera hasta el momento de servir.

En paralelo, se baten las yemas y se pasan por un colador fino con el propósito de eliminar cualquier grumo que pudiera alterar la lisura de la masa. Una vez listo el almíbar, se lo incorpora en hilo fino sobre las yemas, sin dejar de batir con varillas metálicas hasta lograr una integración completa. Esa preparación se lleva luego a fuego suave y se cocina removiendo de forma constante hasta que espese y se despegue de las paredes del recipiente, un proceso que puede tomar alrededor de treinta minutos.

El armado de las bolitas y la conservación

Cuando la masa está fría, se la trabaja con las manos ligeramente engrasadas con aceite vegetal, un recurso útil para evitar que se pegue. Con cuidado, por la delicadeza que presenta la textura, se forman bolitas que se rebozan en azúcar glasé y se disponen en cápsulas de papel. La conservación adecuada es en la heladera, retirándolas unos minutos antes de servirlas para que la superficie no esté excesivamente fría.

La porción sugerida es pequeña, ya que se trata de un bocado de cierre pensado para acompañar el café o una infusión de sobremesa, a la manera de un petit four discreto y sin mayores complicaciones. Su sabor, de marcada presencia de yema y con el aroma sutil que aporta la piel de limón, los convierte en una propuesta elegante para finalizar una comida sin excesiva pesadez.

LF

Te puede interesar