A los 66, Jean-Claude Van Damme vuelve al cuerpo: cómo entrena hoy el hombre del split en cine y sus giras
El actor belga, referente del cine de artes marciales, reemplazó las rutinas pesadas por un esquema basado en fuerza moderada, bicicleta, yoga e isometría para cuidar una espalda marcada por viejas lesiones y los años en el cine de acción, según un repaso por su método y los hitos que forjaron su físico.
El río baja espeso y marrón esta mañana de octubre, y la vereda todavía tiene esa humedad pegajosa que se siente en la cara apenas uno sale a la calle. Mientras tanto, a miles de kilómetros, en un gimnasio europeo con luz artificial y piso de goma, un belga de 66 años se prepara para una sesión que ya nada tiene que ver con las horas y horas de impacto que le dieron fama mundial. Jean-Claude Van Damme, el que popularizó el split en el cine de acción y se ganó el apodo de Muscles from Brussels, entrena hoy de otra manera, con la calma de quien aprendió a escucharse después de varias lesiones que le cambiaron la cabeza.
Porque la base de fierro la sigue teniendo. Empezó en el karate Shotokan a los 10 años, se calzó el cinturón negro una década más tarde y llegó a representar a Bélgica en el Campeonato Europeo de karate de 1979. En paralelo se metió de lleno en el culturismo y se consagró campeón del Mr. Bélgica en 1978. Esa mezcla de fuerza, elasticidad y lectura del cuerpo en movimiento fue la materia prima de sus papeles más recordados en los años 80 y 90. Como me decía un vecino de Boedo, Rubén, mientras tomaba mates en la esquina: el que llegó a ese nivel de físico no lo armó de un día para el otro, y encima lo sostuvo durante décadas.
Fuerza por grupos, técnica primero y cargas moderadas
El esquema actual ya no busca volumen sino mantenimiento. El belga organiza sus sesiones de pesas por grupos musculares, trabajando dos grupos por jornada y alternando día por medio. La consigna es clara: la técnica manda, con espalda derecha, caderas bien colocadas y repeticiones lentas y medidas. Las cargas son moderadas, del tipo que lleva al músculo al cansancio sin castigar articulaciones que ya tienen historia clínica. "A medida que envejezco, he intentado equilibrar mucho más mi entrenamiento", reconoció el propio actor en declaraciones recogidas por la prensa especializada. "Intento adoptar un enfoque inteligente, aprendiendo de experiencias previas para asegurarme de no lesionarme la espalda ni las piernas."
- Arrancar con pesos muy bajos, incluso de un kilogramo, para fijar la postura antes de sumar carga.
- Trabajar la fuerza por grupos musculares, dos por jornada, con descanso día por medio.
- Mantener espalda recta, caderas alineadas y repeticiones controladas como criterio central.
- Subir el peso solo cuando el movimiento se hace limpio y estable.
- Priorizar el cansancio muscular por sobre el impacto articular.
Cardio, yoga y aguante
Para el corazón eligió la bicicleta estática, dos o tres veces por semana, porque sube las pulsaciones sin el golpe seco que tienen otras actividades. Durante el pedaleo se concentra en la respiración y en las respuestas del cuerpo, una forma de cuidarse que en el barrio llamaríamos ir de a poco, sin apurarse. Como tantas rutinas de la vida cotidiana, la constancia vale más que el esfuerzo de un solo día.
El yoga y los isométricos completan el menú y son, a la vez, la parte más antigua de su rutina. Los practica desde hace más de 25 años, después de una lesión que lo obligó a rehabilitarse para volver a competir con su propio cuerpo. "Hace años me lesioné, así que me rehabilité para ganar flexibilidad, destreza y ponerme en forma", resumió. Muchos de esos ejercicios, según explicó, pueden hacerse sin máquinas y en poco espacio, una idea que en la jerga de los gimnasios se conoce como kumbyá, ese estado de equilibrio entre lo que uno quiere hacer y lo que el cuerpo le permite. La flexibilidad, en definitiva, terminó siendo para él tan importante como la fuerza.
