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Dos cortes, una sola película: el western de Burt Lancaster que se vio distinto en Europa

Robert Aldrich la dirigió en 1972 y Alan Sharp escribió el guion mirando de reojo a John Ford. La copia que llegó al Viejo Continente perdió a un personaje entero y fue armada por el propio Lancaster.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · 19 de septiembre de 2026 · hace 5 h

Vayan imaginando la escena: un tipo entra a una cinemateca, pide la ficha de La venganza de Ulzana y se encuentra con que la película que va a ver no es exactamente la misma que vieron los espectadores norteamericanos en 1972. No es un truco ni una exageración: estamos ante uno de esos casos raros en los que un mismo filme circula por el mundo con dos montajes diferentes, y esa rareza es, justamente, lo que la vuelve tan atractiva para discutirla con una cerveza de por medio.

La dirige Robert Aldrich, la protagoniza Burt Lancaster y el guion lleva la firma de Alan Sharp. La historia arranca con la fuga de Ulzana de una reserva indígena donde lo habían hecho pasar muy mal, y a partir de ahí se desata una cadena de ataques apache que pone en movimiento a la caballería de Estados Unidos. Del lado de los perseguidores aparece McIntosh, un explorador que se suma a la búsqueda y que termina siendo pieza clave del relato.

Dos montajes, dos miradas

La diferencia entre las copias no se nota en los relojes: la duración de ambas versiones es bastante parecida. El tema está en qué se quedó dentro y qué se quedó fuera. El montaje que se vio en Estados Unidos fue supervisado por el propio Aldrich. El que llegó a Europa, en cambio, tuvo a Lancaster metiendo mano en la edición. Y acá viene el dato más jugoso para los que gustan de los detalles: en la versión europea desaparece por completo el personaje de la amante indígena del hombre que interpreta Lancaster, interpretado por Aimee Eccles. No se lo recorta, no se lo acorta: se lo borró del mapa.

“Una obra maestra de Robert Aldrich, una película extraordinaria y muy poco conocida.”Arturo Pérez-Reverte

Detrás del papel está un guionista que no se escondió de sus referencias. Alan Sharp reconoció abiertamente que tenía un ojo puesto en Centauros del desierto, la famosa The Searchers de John Ford. La idea, contó, era rendirle un homenaje a Ford a través de esta historia de persecución en el desierto. Es una de esas herencias que, cuando uno las conoce, le cambian la forma de mirar la película.

Cómo la recibió la gente

La crítica la trató bien y el propio Aldrich estaba conforme con lo que había hecho. La caja, en cambio, no acompañó: la convocatoria en las salas fue más bien discreta. Por eso la definición de Pérez-Reverte, que la rescata como una rareza a descubrir, le calza como anillo al dedo.

El escritor español además puso el acento en algo muy concreto: la violencia del arranque, con una escena durísima en la que un soldado mata a una mujer. Para él, ese comienzo es una de las razones por las que el filme merece ser revisitado. Y si ya la vieron, la excusa perfecta es volver a verla sabiendo que, según la copia que caiga en sus manos, puede faltar una pieza entera del rompecabezas.

  • La venganza de Ulzana se estrenó en 1972 bajo la dirección de Robert Aldrich.
  • El guion es de Alan Sharp, que asumió la influencia de Centauros del desierto, de John Ford.
  • La versión europea fue editada con intervención directa de Burt Lancaster y elimina al personaje de Aimee Eccles.
  • La crítica la acompañó, pero la respuesta del público en las salas fue tibia.
  • Arturo Pérez-Reverte la definió como una obra maestra muy poco conocida y la recomendó revisitar.
NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

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