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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Flórez en el Colón: cuando el tenor se acuerda de la guitarra y le canta a Gardel

El peruano volvió al teatro con un programa de ópera pura y, en los bises, se animó con canciones criollas. Hubo tiempo para la emoción, la música popular y la enseñanza. Una noche para recordar.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · · hace 12 d
Flórez en el Colón: cuando el tenor se acuerda de la guitarra y le canta a Gardel

La fila daba vuelta a la manzana mucho antes de que abrieran las puertas del Teatro Colón. Adentro, la platea ya estaba completa cuando las luces empezaron a bajar y un murmullo cómplice recorrió las butacas: Juan Diego Flórez volvía a casa, y eso se notaba en el aire. El lunes 22 de septiembre, el tenor peruano ofreció un recital que mezcló lo mejor de sus dos mundos: la ópera más estricta y, como cierre inesperado, canciones de Carlos Gardel y Chabuca Gramba interpretadas con guitarra.

La primera parte fue un viaje por el bel canto y el repertorio francés. Sonaron arias de Mozart, Rossini, Donizetti y Gounod, ejecutadas con esa claridad y vuelo que el público argentino ya le conoce. El Colón, con su acústica imponente, le devolvió cada nota con la calidez de un abrazo largo.

La guitarra como puente

Pero la sorpresa llegó con los bises. Flórez apareció en el escenario con una guitarra criolla en las manos y el rostro distendido, casi como un trovador que volviera a sus raíces. Interpretó temas de Gardel y de la Chabuca Granda, y el teatro entero se transformó: dejó de ser un templo de la lírica para convertirse en un patio de barrio donde se cantan las cosas que importan de verdad.

“La elección de las canciones que llevo al escenario tiene un componente personal. Puede ser por una melodía, por una letra o por el recuerdo asociado a una pieza. Incluso hay veces que las pruebo en el camarín y resuelvo ahí qué voy a compartir con el público al final del concierto.”Juan Diego Flórez

Después del show, el tenor habló con la prensa sobre ese ida y vuelta entre lo popular y lo académico. Contó que en su casa se escuchaba música criolla desde chico, que después se fascinó con el rock y la trova, y que a los quince años ya tocaba la guitarra y escribía sus propias canciones. Por entonces, claro, no se imaginaba que su futuro estaría en los principales coliseos del mundo.

Aun así, sostiene que esa etapa le dejó una marca que hoy aplica a la ópera. "Los años de trabajo permiten encontrar nuevos sentidos en las palabras y en las frases musicales", explicó, y agregó que la preparación vocal sirve para comunicar lo que vive cada personaje. Para él, las historias escritas hace siglos siguen vigentes porque los sentimientos que cuentan siguen siendo reconocibles.

La música como herramienta social

Flórez también se tomó un rato para hablar de Sinfonía por el Perú, el programa social que fundó para acercar la música a chicos y jóvenes en situaciones de vulnerabilidad. Contó que el trabajo con los chicos apunta a algo más grande que aprender a tocar un instrumento: se trata de ganar confianza, aprender a escucharse y a trabajar con el otro. "La enseñanza musical abre posibilidades que exceden el aprendizaje del canto", resumió, y vinculó esa decisión con el acompañamiento que él mismo recibió durante su propia formación.

La próxima parada de Flórez por la región todavía no fue confirmada oficialmente, pero su gira europea seguirá en las próximas semanas. Para los que tuvieron la suerte de estar en la sala, queda la imagen del tenor con la guitarra en la mano, cantándole a Chabuca como si el Colón fuera la peña de un pueblo chico. Y esa, me animo a decir, es la mejor manera de cerrar una noche de ópera.

NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

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