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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La quiebra de Linor SRL expone la crisis terminal de los aserraderos medianos en Misiones

El mayor productor de pallets de la provincia cerró sus puertas tras 27 años de actividad y dejó a unos 130 trabajadores a la espera de que la Justicia liquide los bienes. Las cámaras del sector alertan que la caída de la construcción, el derrumbe del consumo y los costos logísticos hacen inviable a buena parte de la industria maderera regional.

Por Elena SawczukCampo y producción yerbatera · · hace 4 d
La quiebra de Linor SRL expone la crisis terminal de los aserraderos medianos en Misiones

Arrancamos por el dato más crudo que dejó la semana en la tierra colorada: la Justicia de Misiones decretó la quiebra de Linor SRL, un aserradero radicado en Azara, a pocos kilómetros del límite con Corrientes, que llegó a ser el mayor fabricante de pallets de la provincia y uno de los más relevantes del país. La decisión la firmó la doctora Adriana Fiori, titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N°8 de Posadas, y se apoya en el incumplimiento del acuerdo extrajudicial al que la firma había llegado durante su concurso preventivo. A partir de ese momento, el juzgado tomó control de los bienes, las maquinarias, los vehículos y las cuentas bancarias de la empresa, en un proceso que se anticipa largo y que dejará a unos 130 trabajadores a la espera de salarios atrasados y de eventuales indemnizaciones.

Lo que se derrumbó no es una PyME cualquiera: Linor llevaba 27 años de actividad continua y en su pico, durante la primera década de este siglo, llegó a ocupar a 300 personas en la planta de Azara. Hoy, en cambio, la fábrica está paralizada, los portones cerrados y la incertidumbre se instala entre quienes todavía esperan cobrar lo que les corresponde. El pago, como ocurre en estos procesos, depende del resultado de la liquidación de los activos y de la privilegiada prioridad que la ley les reconoce a los créditos laborales, aunque en los hechos la experiencia indica que la recuperación suele ser parcial y muy lenta.

El sector, en una de sus peores crisis históricas

La caída de Linor no cayó como un rayo en cielo despejado, sino que terminó de confirmar el diagnóstico que vienen repitiendo las cámaras empresarias de la región desde hace por lo menos dos años. APICOFOM, que nuclea a los productores yerbateros y forestalindustriales de Misiones, y Amayadap, su pares correntina, advirtieron en forma conjunta que la actividad atraviesa una de sus peores crisis históricas, con aserraderos medianos y chicos al borde del cierre y sin acceso a financiamiento para reconvertirse tecnológicamente.

El cuadro de situación que describen los propios empresarios es bastante preciso: la construcción, que es el principal motor del mercado interno de la madera, viene derrumbándose desde hace varios meses y eso reducese fuerte la demanda de pallets, de tirantes, de tablas y de productos secundarios. El consumo general, mientras tanto, retrocedió a niveles que no se veían desde la salida de la convertibilidad y las ventas se desplomaron tanto en el mercado interno como en los canales tradicionales. En el frente externo, las exportaciones tampoco ofrecen una salida fácil: según reconoció públicamente la empresa ACON Timber, con sede a apenas 45 kilómetros de Azara, el flete de un contenedor hasta el puerto de Buenos Aires termina costando más que llevar la misma carga hasta China, Estados Unidos o España, una distorsión que vuelve inviables a la mayoría de los embarques.

En ese contexto, lo de Linor se lee casi como una metáfora del sendero que hoy recorre la cadena forestoindustrial: una empresa que supo ser referencia en la fabricación de plataformas de madera de pino para almacenamiento y logística de mercaderías, que llegó a darle trabajo a trescientas familias de Azara y de localidades vecinas, terminó quebrada por una combinación de factores que excede largamente a la gestión interna. Cuando un contenedor sale de Misiones y lleva más pagar el viaje hasta el puerto de Buenos Aires que el flete marítimo hasta Shanghai, algo en la economía regional se rompió de una manera que el mercado, por sí solo, no va a poder arreglar.

Mientras tanto, del yerbal a la góndola el camino se hace cada vez más áspero para los productores de palo y tabla de la zona, y lo que se ve en el sur de Misiones empieza a repetirse, con distintos matices, en los aserraderos medianos del corredor del Uruguay y del Alto Paraná. La pregunta que queda flotando, y que el Estado todavía no resolvió, es quién va a sostener a las dos mil, tres mil o cinco mil familias que dependen de estos establecimientos si la liquidación de Linor termina arrastrando, por efecto contagio, a otros talleres de la región que están al borde de tomar el mismo camino.

ES
Elena SawczukCampo y producción yerbatera

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