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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Neuquén, Vaca Muerta y la mesa servida: salir a comer en la capital del shale sale hasta un 18% más caro que en Buenos Aires

El boom petrolero arrastra empleo, marcas y población hacia la capital neuquina, y también recalibra el precio del consumo diario: el kilo de helado en una cadena premium ya se paga un 15% por encima de la Ciudad, mientras el gasto promedio para comer afuera roza ese 18% adicional.

Por Elena SawczukCampo y producción yerbatera · · hace 19 d
Neuquén, Vaca Muerta y la mesa servida: salir a comer en la capital del shale sale hasta un 18% más caro que en Buenos Aires

A veces uno se cruza con una noticia y, antes de mirar el mapa, ya entiende que el dato tiene olor a petroleo. Salir a comer en Neuquén capital hoy cuesta, en promedio, alrededor de un 18% más que en la Ciudad de Buenos Aires: una diferencia que no aparece sola, sino escoltada por la llegada de marcas que hasta hace poco parecían patrimonio exclusivo de Buenos Aires y por un mercado laboral que, de la mano de Vaca Muerta, sigue creciendo a un ritmo que el resto del país envidia. Esa brecha se nota especialmente en consumos puntuales: en la heladería Lucciano’s, que acaba de abrir su local en la capital neuquina, el kilo de helado se paga un 15% más que en Buenos Aires para una misma cadena, mientras que el 18% corresponde al gasto general de comer afuera en la ciudad, dos referencias distintas que sirven para dimensionar el costo de vida que enfrentan los vecinos cuando deciden no cocinar en casa.

Marcas que miran al shale

Lo que se ve en las calles de Neuquén no es un fenómeno aislado: es la postal de una ciudad que cambió su skyline comercial en apenas un puñado de meses. A la apertura de Lucciano’s se suma la llegada de Le Pain Quotidien, la cadena de cafeterías que acaba de inaugurar su primer local en la capital provincial y ya tiene en carpeta un segundo, dos aperturas que forman parte del mismo movimiento de marcas de consumo masivo que buscan instalarse en plazas con poder adquisitivo en expansión. En esa lógica, no es casualidad que las cafeterías y heladerías premium sean las primeras en desembarcar: apuntan a un consumidor con ingresos formales que, según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), no deja de crecer desde noviembre de 2023.

Los números, vale la pena repasarlos con cuidado porque a veces se citan mal. El empleo formal en Neuquén creció más de un 7% en términos interanual, y esa cifra la deja al frente del ranking nacional, escoltada por Río Negro y San Juan, un podio que coincide con las provincias donde la actividad hidrocarburífera y minera empuja la demanda de mano de obra. En paralelo, el INDEC ubica el desempleo neuquino en un 3,2%, muy por debajo del 7,9% que registra el promedio del país, mientras que la pobreza alcanza al 19,6% de la población, frente al 32,3% nacional, dos indicadores que suelen repetirse como argumento para presentar a la provincia como una suerte de oasis en medio de la crisis. El problema es que esa foto macro no se traslada automáticamente al bolsillo: el costo de vida, empezando por la comida afuera, sigue siendo una queja recurrente entre los propios neuquinos, que ven cómo los precios se acomodan a un perfil de consumidor con salarios petroleros y, al mismo tiempo, sienten que el alquiler, el supermercado y el restaurante se fueron por las nubes.

Del pozo al plato: cómo se traduce el shale en la góndola

  • Empleo formal en expansión: más de un 7% interanual, con Neuquén encabezando el crecimiento nacional según el SIPA.
  • Desinflación relativa del mercado laboral: desempleo en 3,2%, muy por debajo del 7,9% del promedio argentino medido por el INDEC.
  • Pobreza por debajo de la media: 19,6% frente al 32,3% nacional, un dato que convive con quejas cotidianas por el costo de vida.
  • Llegada de marcas premium: Lucciano’s y Le Pain Quotidien desembarcaron en la capital y prevén más aperturas.
  • Precio gastronómico más alto: el kilo de helado en una cadena líder cuesta un 15% más que en Buenos Aires y comer afuera, en promedio, un 18% más.
  • Migración y trabajo rotativo: la provincia suma residentes permanentes y trabajadores que viajan por turnos desde otras localidades.

La provincia tiene unos 750.000 habitantes y esa masa poblacional se alimenta de dos flujos que a veces se confunden. Por un lado, están quienes se radican definitivamente en Neuquén atraídos por los puestos de trabajo que genera la cadena de valor del shale; por el otro, los que viajan para cumplir turnos y vuelven a sus lugares de origen, una modalidad rotativa que creció al ritmo de los yacimientos y que también presiona sobre la demanda de alquiler temporario, comida rápida y servicios. Esa doble dinámica termina empujando los precios de la gastronomía, sobre todo en los segmentos que apuntan a un consumidor con poder adquisitivo sostenido, y deja a los vecinos de toda la vida frente a una paradoja incómoda: viven en una de las provincias con menor pobreza y menor desempleo del país, pero sienten que comer afuera se transformó en un lujo porteño disfrazado de plaza federal.

“Cuando uno mira la góndola neuquina ve dos Neuquenes: la del sueldo petrolero en dólares, que se banca un kilo de helado premium a precio porteño más un 15%, y la del asalariado de comercio o del estatal, que mira la carta y termina pidiendo la milanesa del día en el bodegón de la esquina. Esa tensión es la que todavía no resolvió nadie desde el Estado.”Elena Sawczuk

Del yerbal neuquino a la góndola, del pozo a la mesa, lo que muestran estos datos es algo que excede al turismo gastronómico: es la traducción concreta de un modelo productivo que, mientras genera empleo registrado y atrae marcas, también reconfigura los precios de la vida cotidiana y deja en evidencia que el crecimiento no llega parejo para todos. La pregunta que sobrevuela la nota y que, a esta altura, ya nadie se anima a responder con un número exacto es cuánto de esa diferencia de 18% corresponde al costo logístico de mover mercadería hacia el sur, cuánto a los alquileres que pagan los locales premium y cuánto, finalmente, a la capacidad de pago de un mercado laboral que, por ahora, sostiene los valores. El Estado, mientras tanto, todavía no resolvió el mecanismo para que ese plus petrolero no termine pagado, cucharita de helado de por medio, por el bolsillo del vecino de a pie.

ES
Elena SawczukCampo y producción yerbatera

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