“Monstruo: La historia de Lizzie Borden” arrancó con todo en Netflix, pero no le alcanzó para ser la más vista de la saga
La nueva entrega de la antología de Ryan Murphy e Ian Brennan debutó con 12,1 millones de visualizaciones y se consagró en 60 países. Te cuento qué la diferencia del resto y por qué generó tanta expectativa entre los fans de los true crime.
Me acuerdo perfecto de la fila en el lobby del cine aquel sábado a la noche, cuando fui a ver un estreno con mi hermana. Dos chicas delante nuestro no paraban de hablar de Lizzie Borden y del hacha. Esa es la imagen que me quedó flotando mientras veía los primeros capítulos de esta nueva entrega de Monstruo, que Netflix acaba de tirar a la cancha y ya revolucionó a los fans de las series de hechos reales. La fórmula Ryan Murphy más un caso criminal icónico vuelve a funcionar, pero esta vez con un condimento extra: el de una mujer sospechada de matar a su padre y a su madrastra.
La miniserie, titulada “Monstruo: La historia de Lizzie Borden”, tiene a Ella Beatty como protagonista absoluta. Son ocho capítulos que repasan un caso arquetípico del crimen estadounidense de fines del siglo XIX, con esa mezcla de morbo, época y femineidad mal vista que tanto le gusta explorar a Murphy. La historia se inserta en la antología que arrancó con Jeffrey Dahmer y siguió con los Menéndez y Ed Gein, así que las comparaciones son inevitables.
Los números del debut
- Dahmer: 22 millones de visualizaciones en su estreno (récord de la saga).
- Los hermanos Menéndez: 12,3 millones en su debut de 2024.
- Ed Gein: 12,2 millones.
- Lizzie Borden: 12,1 millones, la cifra más baja entre las cuatro entregas, aunque quedó primera en 60 países.
Dicho en criollo: la serie pegó fuerte, pero no fue el batacazo inicial de Dahmer. Quedó apenas por debajo de las dos entregas anteriores, en una pulseada bastante pareja. Lo que sí queda claro es que Netflix la potenció a nivel global, porque ese primer puesto en 60 países habla de una estrategia de marketing muy aceitada y de un público fiel que espera cada nueva temporada de la antología como quien espera el próximo capítulo de su novela favorita.
Ahora bien, si miramos el termómetro de la crítica especializada, la cosa cambia un poco de color. En Rotten Tomatoes, la serie reúne apenas un 42% de reseñas positivas, lo que la convierte en la segunda entrega peor valorada de toda la saga. O sea, la gente la mira, la comenta, la devora, pero los críticos no se la están bancando del todo. Es un clásico de esta antología: genera conversación, divide opiniones y deja a los espectadores debatiendo en la mesa familiar quién es el verdadero monstruo de cada historia.
Por qué Lizzie Borden y no otro caso
Lizzie Borden no fue una asesina serial al estilo Dahmer o Gein. Fue una mujer de la alta burguesía de Fall River, Massachusetts, que en 1892 fue acusada de matar a hachazos a su padre y a su madrastra. Nunca la condenaron y el caso se transformó en leyenda, en una especie de mito fundacional del true crime moderno. Por eso Murphy la eligió: porque el morbo acá no está en la cantidad de víctimas, sino en el contexto, en la doble moral de la época y en cómo se juzgó (y se sigue juzgando) distinto a una mujer que a un varón. Esa es la pregunta incómoda que la serie deja picando y que a mí, como espectadora y como cronista, me parece lo más interesante del planteo.
Te la resumo para que la tengas en el radar: si te copan las series de hechos reales con producción lujosa, acting cuidadoso y un ritmo pausado que va armando el rompecabezas, esta entrega es para vos. Si buscas el shock directo de Dahmer, capaz te suene un poco más mansa. Pero si lo que te interesa es el debate de género, la época y el morbo histórico, Lizzie Borden tiene tela para rato. Y como siempre pasa con esta antología, la próxima fecha ya está en carpeta: queda pendiente el anuncio de cuál será el próximo caso que Ryan Murphy e Ian Brennan resucitarán para mantenernos despiertos a las tres de la mañana.
