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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Raissa y Jo se cruzan los mundos: la nueva aventura animada de DreamWorks que huele a Filipinas

Estrenó «La isla olvidada», la película de Joel Crawford y Januel Mercado que pone a dos adolescentes en el centro de una fantasía sobre la separación y el peso de los recuerdos compartidos. Una historia escrita para conectarse con quienes atravesaron (o están atravesando) el vértigo de un vínculo que cambia.

Por Nadia ChamorroCultura y espectáculos · · hace 23 d
Raissa y Jo se cruzan los mundos: la nueva aventura animada de DreamWorks que huele a Filipinas

Te voy a ser sincera: cuando me senté a ver La isla olvidada, la nueva apuesta animada de DreamWorks, esperaba otra aventura de fantasía más o menos pintada con la misma paleta de siempre. Y pará, me terminé enganchando con la historia de Raissa y Jo, dos pibas filipinas que arrancan la película en una filita larguísima en un aeropuerto, despidiéndose con la panza revuelta porque una de las dos se muda lejos. Esa escena, que parece un detalle, es la que le pone la mojada de ojos al resto del filme.

Lo que viene después es un viaje que se va poniendo cada vez más delirante. Las chicas caen en un mundo con criaturas fantásticas, conocen a un montón de personajes y se cruzan con una villana con pinta de no traer buenas intenciones. La dirección corre por cuenta de Joel Crawford —el mismo de El despertar de los tiburones— y Januel Mercado, y se nota el ADN DreamWorks: gags de humor físico, cámara con movimiento y un vértigo constante de escenarios.

De Manila a lo fantástico

Lo lindo —y acá me parece que está el corazón del asunto— es que los directores no se olvidaron de meter la cultura filipina en el medio de tanto quilombo sobrenatural. Aparecen referencias visuales, costumbres y un cuidado por el detalle que le da al filme una identidad propia. No es una aventura genérica con escenario tropical de utilería: hay intención de mostrar un lugar concreto y respetar cómo suena, cómo se viste y cómo habla la gente de ahí.

El ritmo es rapidísimo. No te da respiro: pasás de una secuencia de acción a un momento dramático y de ahí a un gag con guiños ochentosos en series famosas. En un momento me encontré riéndome con un personaje que parece sacado de un videoclub de 1986, y al ratito siguiente, con un nudo en la garganta por algo que le pasa a Jo. Esa amplitud de registro es el rasgo más interesante del filme.

Lo que sobrevive cuando todo cambia

A nivel trama, la película se hace cargo de lo que implica un vínculo entre dos pibas que se quieren pero no pueden estar juntas. Habla de separación, de eso que queda picando cuando un amigo se va, y de la diferencia entre perder a alguien y aprender a bancar la distancia. No te lo digo como eslogan de marketing: la película se detiene un rato largo en eso, sobre todo en el tramo final, cuando la fantasía cede el paso a las emociones más terrenales.

Como observación de cronista: a los que tenemos entre 40 y 60 nos va a tocar de cerca el tema de los cambios que traen los años sobre las amistades. A los que están criando adolescentes, también. Y a los que pasaron la adolescencia hace rato y la recuerdan con cierta nebulosa, este filme funciona como recordatorio: lo que uno hace con sus amigos a esa edad no se va más.

  • ¡Quiero crecer!: relación profunda entre un chico y su abuelo en medio de un festival gastronómico.
  • Intensa-mente: una recorrida por las emociones con foco en la amistad entre dos amigas inseparables.
  • Luca: la amistad en la previa de la adolescencia, con estética italiana y criaturas marinas.
  • El viaje de Chihiro: la fantasía oriental como espejo del crecimiento personal.
  • Kung Fu Panda 2: la identidad y los recuerdos del personaje central como motor de la historia.

La isla olvidada ya está en cartel en las salas argentinas. Si te gustan los filmes con vuelo, pero sobre todo si te interesan las historias que se toman en serio lo que les pasa a los pibes antes de los veinte, esta es una opción que vale la pena. Al menos a mí me dejó con ganas de mandarles un mensaje a las amigas del secundario que tengo un poco perdidas —y eso, en mi trabajo, ya es mucho decir.

NC
Nadia ChamorroCultura y espectáculos

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