Viernes, 11 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaVida
Vida /

Una remera, una crisis y un mapa de país: la moda argentina se cuenta en el Moderno

"Vestir mundos" propone leer guardapolvos, tapados y remeras como documentos de época. La muestra del Museo de Arte Moderno y Fundación IDA recorre seis núcleos que cruzan restricción económica, memoria textil y tradiciones del norte argentino, y queda abierta hasta julio de 2027.

Por Ariel Da SilvaSociedad y vida cotidiana · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El aire de San Telmo llega pesado estos días, como suele pasar a comienzos de la primavera porteña, y la vereda de la Avenida San Juan se llena de gente que busca un poco de sombra antes de cruzar la puerta del Museo de Arte Moderno. Adentro, desde el 10 de septiembre, una nueva exposición invita a cambiar la mirada sobre la ropa: "Vestir mundos", organizada junto a la Fundación de Investigación en Diseño Argentino, propone leer una remera, un tapado o un guardapolvo como si fueran documentos de época, capaces de contar las crisis, los debates ambientales y las identidades culturales del país. La muestra podrá visitarse hasta el 1 de julio de 2027.

La curaduría está a cargo de Franco Chimento y Raúl Flores, que ordenaron el recorrido en seis núcleos temáticos. La idea que atraviesa la sala es que los diseñadores argentinos hicieron de la restricción y de la crisis una materia de trabajo, casi una marca registrada. "Son diseños que dialogan con las inquietudes de su tiempo y transforman la carencia o la dificultad en potencia", resume Chimento en uno de los textos de la exposición. Y uno sale de leerlo con la sensación de que cada prenda colgada cuenta una historia que va mucho más allá de la moda.

Crisis, guardapolvos y noches recicladas

Los primeros núcleos repasan las respuestas creativas a las crisis socioeconómicas de fines de los años noventa y comienzos de los dos mil. Ahí aparecen firmas como Trosmanchurba, de Martín Churba y Jessica Trosman, que experimentaron con fusiones textiles, con plásticos quemados y con materiales descartados para redefinir lo que entonces se entendía por sofisticación. También se exhibe la colección "Pongamos el trabajo de moda para siempre", de 2004, realizada junto a la Cooperativa La Juanita, que resignificó el guardapolvo blanco como símbolo de trabajo autogestionado.

Otro de los ejes es la sostenibilidad, un debate que en Buenos Aires ya lleva varios años instalado y que la muestra recorre con casos bien concretos. El colectivo 12NA, de Mariano Breccia y Mercedes Martínez, desarma y recompone prendas de segunda mano como quien reescribe una historia ajena. Juliana García Bello trabaja con ropa heredada y con manteles donados, dándoles una segunda vida que también es una segunda lectura. Y la firma Therapy Recycle and Exorcise, con base en Córdoba y Berlín, lleva el llamado suprarreciclaje a las subculturas nocturnas sin distinción de género ni de temporadas.

“Son diseños que dialogan con las inquietudes de su tiempo y transforman la carencia o la dificultad en potencia.”Franco Chimento, curador

Hilanderas del norte y oficios que cruzan el tejido

  • MANTO, de Clara de la Torre y Diana Dai Chee Chaug, trabaja desde 1996 con hilanderas del norte argentino para producir prendas en lana de oveja y pelo de llama, combinadas con sastrería contemporánea.
  • La salteña Roxana Liendro traslada técnicas de orfebrería como el repujado y el cincelado sobre textiles andinos como el barracán y el aguayo, en un cruce poco habitual entre metalistería e indumentaria.
  • Juliana García Bello parte de ropa heredada y manteles donados para construir nuevas piezas, en una línea de diseño que pone el acento en la memoria y la reutilización.
  • Therapy Recycle and Exorcise, con base en Córdoba y Berlín, practica el suprarreciclaje ligado a las subculturas nocturnas, sin distinción de género ni de temporadas.
  • El colectivo 12NA, de Mariano Breccia y Mercedes Martínez, desarma y recompone prendas de segunda mano como parte de su búsqueda estética y productiva.

Como pasa con cualquier oficio del interior, el trabajo de las hilanderas del norte tiene un saber antiguo que en estas latitudes muchas veces queda fuera de los grandes relatos, y que en guaraní podríamos llamar ñe'ë, es decir, palabra, saber que se transmite de generación en generación. La muestra rescata ese trasfondo y lo pone en diálogo con las búsquedas más recientes, que pasan por la biotecnología y la producción circular, según adelantan los organizadores. Por eso "Vestir mundos" se lee como un mapa: un mapa de cómo se pensó la ropa en la Argentina de las últimas décadas, pero también de cómo se sigue pensando hoy, cuando una tela puede ser al mismo tiempo archivo, protesta y proyecto.

Cierro la recorrida y vuelvo a la vereda de San Telmo, donde Graciela, vecina de Barracas que vino con una amiga, me dice que se quedó pensando en el guardapolvo blanco de la Cooperativa La Juanita: "Yo lo usé toda la primaria, y ahora lo veo colgado y es otra cosa". La tarde cae sobre la Avenida San Juan, una señora se acomoda el pañuelo antes de cruzar, y la sensación es la de haber leído, sin libros, un capítulo largo y silencioso del país.

AD
Ariel Da SilvaSociedad y vida cotidiana

Te puede interesar