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Vuelve la Feria del Libro a Neuquén con diez días para perderse entre páginas, música y conversación

La edición número trece se extiende desde este viernes hasta el 20 de septiembre en el Museo Nacional de Bellas Artes y el Parque Central, con un lema que ya marca la pulseada: "Libros que transforman, una ciudad en movimiento". Habrá desde una novela histórica sobre Julio Argentino Roca hasta unencuentro en vivo con Alejandro Dolina y músicos en escena.

Por Ariel Da SilvaSociedad y vida cotidiana · 10 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El sol cae a plomo sobre las veredas del centro neuquino y uno ya empieza a sentir en el aire ese rumor que precede a las grandes citas culturales de la ciudad, esa mezcla de expectativa y de encuentro que solo trae la Feria del Libro. Después de la espera, vuelve la Marcelo Martín Berbel, la muestra literaria más importante de la región, y lo hace por todo lo alto: diez jornadas completas que arrancan este viernes 11 de septiembre y se estiran hasta el sábado 20, con un programa que combina literatura, teatro, música y formación docente en un mismo circuito.

El escenario elegido mantiene esa lógica de abrirse hacia el río y hacia la gente: el Museo Nacional de Bellas Artes y las globas que se montan en el Parque Central vuelven a ser los dos polos que se conectan a paso lento, con los stands de librerías y editoriales haciendo de puente entre uno y otro. La idea, según contaron los organizadores, es que el público pueda comprar libros, conocer novedades y quedarse a charlar con autores sin la formalidad que a veces espanta a los lectores de a pie.

Un viernes de apertura que va de Roca a la educación emocional

La jornada inaugural ya marca la pulseada de esta edición. La programación arranca con propuestas bien distintas entre sí, que van desde una novela histórica centrada en la figura de Julio Argentino Roca hasta un ensayo sobre educación emocional, pasando por un conversatorio sobre cuerpo e intimidad en la literatura y una presentación de investigación en ciencias sociales vinculada a derechos humanos. También dicen presente varios autores patagónicos, en lo que parece ser una de las líneas más fuertes de esta decimotercera edición.

“Me crucé en el Parque Central a Marta, del barrio Confluencia, mientras cargaba una mochila llena de folletos del colegio de sus hijos. Siempre viene, me dijo, y este año está contenta porque los chicos tienen actividades propias casi todos los días. Uno la entiende: cuando los gurises se enganchan con un libro, la feria vale el esfuerzo.”Marta, vecina del barrio Confluencia

El sábado fuerte: Sietecase, Dolina en vivo y taller de encuadernación

Si el viernes es la apertura tibia, el sábado ya entra en calor. La jornada tiene como platos fuertes la presentación de la nueva novela de Reynaldo Sietecase y, sobre todo, la grabación en vivo de un episodio del programa de Alejandro Dolina, con músicos en escena, lo que convierte a las globas del Parque en una pequeña platea radial a cielo abierto. En paralelo, se dicta un taller de encuadernación básica para mayores de 15 años, una charla sobre maternidad y discapacidad y la presentación de una novela infantil pensada para lectores que están dando los primeros pasos.

Los nombres que se vienen en estos diez días

  • Guillermo Martínez, uno de los autores argentinos más traducidos de las últimas décadas.
  • Mauricio Kartun, referente del teatro y la dramaturgia nacional.
  • Martín Sivak, periodista y escritor de no ficción política.
  • Pompeyo Audivert, actor y autor con un perfil muy particular dentro de la escena porteña.
  • Darío Sztajnszrajber, filósofo y divulgador que suele generar largas filas.
  • Soledad Barruti, periodista de investigación con mirada crítica sobre la alimentación.
  • Viviana Rivero, escritora de novelas que suelen encabezar los rankings de venta.

Para ir con los chicos y para los docentes que se la bancan

A quienes les preocupa la agenda familiar, la organización aclara que la feria no se olvida del público infantil: hay propuestas de narrativa infantil y actividades escolares distribuidas a lo largo de las diez jornadas, pensadas para que los más chicos se acerquen a los libros sin la solemnidad que a veces los asusta. Los docentes, por su parte, tienen espacios de formación específicos dentro del predio, una señal de que la feria busca dejar algo concreto más allá de la foto del fin de semana. Como le decía Marta, del barrio Confluencia, mientras acomodaba la mochila de los chicos en el banquito del Parque, uno va a la feria a buscar un libro y termina encontrando otra cosa, algo más parecido a una conversación que se estira de tarde y que, de alguna manera, va dejando marca. Eso, al menos, es lo que uno se lleva puesto cuando cae el sol sobre el Parque Central y los últimos lectores se cruzan, de a poco, hacia la vereda.

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Ariel Da SilvaSociedad y vida cotidiana

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