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Neuquén le dio luz verde a sus primeros semáforos que piensan solos: arrancó la prueba en Leloir y Doctor Ramón

La capital neuquina puso en marcha un sistema que mide el caudal de vehículos en tiempo real y modifica los tiempos de verde según la demanda. La Avenida Mosconi ya tiene fecha para ser la próxima en sumarse y los conductores empiezan a preguntarse cuánto se gana en el viaje de cada día.

Por Ariel Da SilvaSociedad y vida cotidiana · 28 de agosto de 2026 · hace 5 h

El sol cae a plomo sobre la vereda de siempre, esa que uno cruza casi sin mirar cuando ya se sabe de memoria, y sin embargo algo cambió en el paisaje habitual del tránsito neuquino. Desde el viernes, quien maneja por las avenidas Leloir y Doctor Ramón dejó de encontrarse con semáforos que cortaban el paso a un ritmo que no tenía nada que ver con la cantidad de autos acumulados en la esquina. Hoy esos cruces piensan, miden y deciden solos cuánto dura cada luz verde, y lo hacen en función del caudal real de vehículos que circula por el corredor.

Lo que se puso en marcha es un sistema adaptativo, una suerte de cerebro colectivo distribuido en los principales nudos de esas dos arterias troncales de la ciudad. Lo explicó la subsecretaria de Coordinación Administrativa e Institucional, Noelia Rueda Cáceres, que destacó que el equipamiento no se reduce a cambiar las lámparas: se instalaron controladores digitales, cámaras lectoras de flujo vehicular, cartelería vial dinámica con paneles LED y señalización horizontal y vertical completamente renovada, todo conectado con el Centro de Información Urbana que funciona en el ETON, donde técnicos de la Municipalidad miran pantalla por pantalla y pueden mover una tecla si algo se desvía de lo previsto.

Cómo funciona en la práctica

  • Las cámaras y sensores ubicados en cada cruce relevan de manera constante la cantidad de vehículos que se aproxima por cada carril y sentido.
  • El sistema procesa esa información en tiempo real y alarga o acorta los ciclos de luz verde según la demanda del momento, en lugar de respetar tiempos fijos.
  • Los paneles LED no sólo regulan el flujo sino que también emiten mensajes específicos, como alertas por la cercanía de escuelas o por imprevistos que aparezcan sobre la calzada.
  • Toda la información llega al Centro de Información Urbana del ETON, donde el personal técnico monitorea cada intersección y puede intervenir manualmente ante un incidente o una emergencia.

Rueda Cáceres agregó que el dispositivo cumple una función adicional que muchas veces pasa inadvertida para el conductor, pero que resulta clave para el municipio: capturar datos de flujo vehicular que van a servir como base para planificar las próximas intervenciones en la trama urbana. En criollo, significa que cada vez que uno frena o arranca en uno de esos cruces está dejando un registro que después se traduce en obras, cambios de sentido o nuevas lógicas de circulación.

Mariela, vecina del barrio Sapere, me contó mientras esperaba el colectivo que todavía no se había dado cuenta del cambio, pero que en los últimos días le había parecido raro no tener que esperar tanto en la esquina de Leloir y San Martín cuando volvía del trabajo. Dice que el tema le parece bárbaro, y se ríe cuando le pregunto si había notado los carteles nuevos: "Mirá, ando con la cabeza en cualquier lado, pero sí, algo se siente distinto, sobre todo a la tarde". Como ella, muchos vecinos consultados en los últimos días reconocieron esa misma sensación: la de un semáforo que parece respirar al ritmo del barrio y no del reloj.

Qué viene después y dónde se podrá ver

La Municipalidad ya confirmó que la siguiente arteria en sumarse a la modernización será la Avenida Mosconi, la columna vertebral del tránsito neuquino, incluso en los tramos donde todavía no hay obra, porque la idea es empezar a registrar el comportamiento del tránsito en esa arteria principal cuanto antes. En una segunda etapa, en tanto, quedaron en carpeta las avenidas Jujuy, Salta, San Martín y Belgrano, aunque todo dependerá de lo que arrojen los datos que empiece a juntar el nuevo esquema.

El debut se hizo sobre Leloir y Doctor Ramón justamente porque se trata de uno de los corredores más transitados de la capital, utilizado a diario no sólo por los vecinos de Neuquén capital sino también por gente que llega desde localidades cercanas para trabajar, estudiar o hacer trámites. La ciudad tiene hoy 338 intersecciones semaforizadas y la actualización se financia con fondos municipales propios, lo que convierte a esta prueba en una apuesta fuerte del Ejecutivo local para ordenar un tránsito que venía creciendo sin demasiado orden.

Para los que viven arriba del auto, la pregunta del millón sigue siendo la misma de siempre: cuánto tiempo se gana en el camino de todos los días. Por ahora no hay números oficiales, porque el sistema recién empieza a juntar información, pero la promesa es que el semáforo deje de ser ese enemigo sordo que te clava en la esquina cuando no hay un alma y que se abra cuando más lo necesitás. Habrá que esperar unos meses para ver si la promesa se traduce en minutos reales en el reloj de cada conductor y en colectivos menos demorados en las paradas del centro.

En definitiva, lo que Neuquén puso a funcionar no es sólo una tecnología nueva sino una manera distinta de entender la calle, una en la que la ciudad deja de tratar al tránsito como una suma de horarios fijos y empieza a mirarlo como lo que es: una corriente viva que cambia con la hora, con la lluvia y con el ánimo de la gente. Si todo sale como está pensado, en poco tiempo más no va a hacer falta pensar en el semáforo, porque el semáforo va a estar pensando en uno.

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Ariel Da SilvaSociedad y vida cotidiana

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